Alianza Social de Trabajadores de la Industria Mexicana

miércoles, 16 de noviembre de 2011

La partición de Europa- Mexicana: obstáculos para el rescate- Entorno derechista

Entorno derechista
Luis Linares Zapata
La derecha mexicana ha tenido suficiente tiempo para enredar sus tentáculos en todas las instituciones de la República. Cobijada en el modelo económico neoliberal, se encaramó sobre todo el ámbito productivo y social. Ha gozado de cuantos privilegios ha requerido para formar el denso entramado que hoy asfixia al país. Bien puede decirse que, bajo su égida, no hay institución que sea ajena a sus designios. Los últimos 30 años de gobiernos afines le han sido suficientes para enraizarse hasta en parte sustantiva de la cultura nacional. Hoy domina por completo a los tres Poderes de la Unión. Todas las gubernaturas, con excepción del Distrito Federal, son cotos distinguidos de su pastoreo. Los tres partidos mayores y la pedacería restante también han caído bajo su tutela, con pequeñas excepciones a esta regla. Las fuerzas armadas, al menos sus cuerpos de mando, le son afines. Las iglesias, en especial la católica, le responden hasta con gratitud ante cada solicitud de apoyo y benevolencia.
Mostrar sorpresa, desilusión o alarma por la conducta institucional pervertida en sus fines y propósitos equivale a desviar la mirada con precaria inocencia. La misma Suprema Corte de Justicia (SCJN) rara vez hace coincidir sus dictámenes de arbitro supremo con las expectativas populares. Es cotidiana su incidencia en responder tanto a los intereses del poder como con sus posturas ideológicas y menos, mucho menos, con la ciudadanía que busca justicia y orientación. El accionar del Banco de México es un agente señero de la derecha más acuartelada. Por eso cuidan con esmero el déficit público y todo lo demás queda subordinado a él. Cómo se podría explicar el consciente deterioro de Pemex si no es para trasladar el negocio petrolero a las trasnacionales, socios mayores de la plutocracia local. La reciente votación, en congresos estatales y la SCJN, sobre el momento de la concepción como determinante de la persona concuerda, a pie juntillas, con las posturas de una Iglesia anclada en el Medioevo. Cómo entender la pretensión de Televisa de promover un candidato desde hace seis años, imponerlo a los priístas, y aspirar a situarlo en la silla presidencial, sin que haya un solo reclamo del IFE o del TEPJF. Menos se entienden los privilegios fiscales para el capital y las empresas mayores que las llevan a no pagar impuestos.
La manera tan sui géneris en que se ha deformado el diseño de pesos, grupos y contrapesos ha terminado por desvirtuar la ansiada democracia. Esta aspiración, que lleva ya más de un siglo persiguiéndose con ahínco, hoy padece varios estigmas que la atan de manera férrea. El principal quizá sea el haber desviado la esencia de su propósito: servir al desarrollo y bienestar del ciudadano. En México no son los individuos los que deciden sus destinos. Tampoco los que gozan de lo que han creado. Un grupúsculo de plutócratas allá, bien arriba en las alturas, ha formado un cónclave oligárquico que succiona casi toda la riqueza y las oportunidades sin que haya el justo reparto ansiado. Este padecimiento, es cierto, no es privativo de los mexicanos. Casi todos los pueblos de la Tierra han levantado estructuras parecidas y aún peores. Pero ello no es consuelo y, menos aún, destino obligado su prolongación. Se pueden escoger rutas alternas, tal como en otros países están ensayando en pos de su liberación.
Encontrar los resquicios que permitan iniciar el desmantelamiento de tan feroz y bien arraigada estructura de sometimiento no es empresa simple, tampoco instantánea, menos fácil. Requiere, en primer término, del empuje decidido de buena parte del pueblo, la mayoritaria. Esa porción que ha hecho consciente tal necesidad. De ahí que su movilización sea inherente al proceso regenerador. Pero es indispensable que se actúe organizadamente, desde mero abajo. La fuerza transformadora no podrá devenir desde las cúspides; actuaría contra sus acariciados intereses. Introducir balances en pos de un reparto equitativo del poder, la riqueza y las oportunidades es el núcleo de atracción, el impulso indispensable para la reconstrucción. Las palancas para la acción son varias. Ganar el poder central de la República es el primer escalón, pero la tarea posterior es de largo aliento, penosa, plagada de peligros y retos por enfrentar con entereza y fidelidad a la causa. Conservar el espíritu constructivo y de servicio hacia los demás es el deber de aquellos sobre quienes recaiga la orientación y el liderazgo del movimiento.
Bajo el rigor de la derecha, en Iberoamérica, México ha quedado aislado de las corrientes que han comenzado la ruta emancipadora moderna. Brasil, Argentina, Venezuela, Ecuador, Bolivia están encontrando sus propios caminos y medios. Colombia, Centroamérica o Chile no pueden ser los aliados que alleguen alternativas y apoyos para canalizar las propias fuerzas, que son vastas. La subordinación de las élites políticas, económicas, religiosas, militares al norte exige, ya, un replanteamiento equitativo y que apunte al desarrollo mutuo. El próximo año presentará la ocasión que andan buscando las fuerzas progresistas para iniciar el recorrido. Lo consiguieron a medias en el pasado (1988 y 2006). Para esta ocasión tienen la madurez suficiente para visualizar, con claridad, los cómos y con qué ensayar el despegue.
Los tiempos son de reclamo, de cambios, aunque se pretenda la continuidad a toda costa. En Europa y Estados Unidos se ha desatado una efervescencia popular (los excluidos, los indignados, el 99%, se llaman a sí mismos) que está cuestionando las bases mismas del modelo capitalista, guiado por una rala élite financiera, autoritaria y sin límites en su codicia. Son impulsos populares similares a los que pululan por México desde hace ya varios años. Descontento que no ha salido en forma organizada y masiva, pero que, sin duda, se extiende por todos los confines del país.

La partición de Europa
Alejandro Nadal
Estamos en el umbral del colapso y terminación del euro. Hay pocas probabilidades de que la moneda común europea sobreviva, por lo menos como la hemos conocido desde su creación. Existen opciones para rescatarla, pero tendrían que acompañarse de transformaciones esenciales en la Unión Europea, sino en la forma de aplicar la política macroeconómica. No es para nada evidente que los líderes europeos estén dispuestos a caminar por ese sendero que llevaría a una integración política visionaria.
¿Suena pesimista el pasaje anterior? Veamos lo que dicen los hechos. La subasta de bonos italianos a diez años la semana pasada tuvo que realizarse a un costo financiero superior a 7 por ciento. A ese tipo de tasas, la deuda italiana que ya se sitúa en 120 por ciento del PIB es absolutamente insustentable. Si en algún momento la tasa descendió a niveles de 6.7 por ciento, eso se debió a la intervención momentánea (y con desgano) del Banco Central Europeo (BCE). Roma debe reunir más de 350 mil millones de euros en los próximos meses y cualquier titubeo del BCE haría disparar el costo de la deuda italiana a niveles realmente intolerables. Como es bien sabido, la deuda italiana está cerca de los 2 billones (castellanos) de euros. Es algo demasiado grande para poder respaldar y rescatar. Las medidas de austeridad que ahora se acumulan sobre la economía italiana, impuestas por la troika Unión Europea-FMI-BCE profundizarán la recesión y agudizarán la crisis. Roma ha desplazado a Atenas y se encuentra bien instalada en el centro de lo que es la cambiante crisis europea.
Ante el fracaso de la cumbre europea hace dos semanas para fortalecer el Fondo Europeo de Estabilidad Financiera (FEEF). El proyecto de utilizar los recursos actuales del Fondo (unos 440 mil millones de euros) como base de apalancamiento para obtener un billón de euros no ha terminado bien. Hoy el FEEF apenas tiene 200 mmde para ayudar a Italia. Así que lo único que hoy podría hacer frente a la debacle sería una acción decidida del BCE. Pero la clase política en Alemania tiene incorporada en su estructura genética el rechazo a cualquier cosa que se parezca a la emisión de billetes para contrarrestar la fase descendente de un ciclo económico, ya no se diga para entrar al quite en una crisis como la actual. Así que la intervención del BCE no es algo con lo que se pueda contar.
Y si alguien apunta que el BCE ya ha estado interviniendo para apuntalar la deuda de Grecia, Italia y España, hay que señalar que las modalidades de dicha intervención han anulado la eficacia de las medidas adoptadas. Lo primero que hizo el BCE fue anunciar que odiaba profundamente tener que comprar bonos de la deuda griega o italiana y que lo haría por cantidades limitadas y provisionalmente. Con ese desplante le dijo a los inversionistas en el mundo financiero que el BCE tenía total desconfianza de esos bonos, lo que no ayudó nada en las colocaciones de esos bonos. Y ahora que la verdadera magnitud de la crisis se revela ante todos, el BCE ya ha dejado entrever que se acerca el límite de sus intervenciones.
El dogmatismo de la austeridad fiscal terminará por hundir la economía italiana. La restructuración de su deuda no será posible y, de todos modos, no serviría para estimular el crecimiento, generar empleo y aumentar la recaudación. Es decir, Italia está atrapada en un callejón sin salida. Al igual que el caso griego, abandonar el euro se perfila como la única opción.
En ese contexto no sorprende el anuncio de Merkel en Berlín abriendo la posibilidad de una restructuración profunda de la zona euro. Quizás (es lo más probable) está ya pensando en el rompimiento de la zona euro tal y como está armada hoy. Esa reorganización implicaría mantener a unos cuantos países (Alemania, Francia, Holanda) con la moneda común (¿se llamaría el euromark?) mientras los demás recuperarían sus monedas nacionales. Por supuesto, ese cambio implicaría la redenominación de todos los contratos y deudas en las nuevas monedas nacionales y acarrearía pérdidas astronómicas.
Este mensaje es compatible con el que dejó flotando en el ambiente Sarkozy hace unos días sobre la posibilidad de una Europa de dos velocidades. En el núcleo estarían las economías centrales que mantendrían mayor grado de integración. En la periferia estarían otras economías con vínculos mucho menos fuertes con el las economía nucleares. Todo eso significa que varias economías tendrían que abandonar la euro-moneda.
Estos arreglos requerirían cambios en los tratados medulares de la Unión Europea y eso consumiría años de negociaciones. En un pasaje todavía más desafortunado de su discurso, la Merkel afirmó que una comunidad que sostiene que nunca cambiará sus reglas, independientemente de lo que ocurra en el mundo, es una comunidad que simplemente no puede sobrevivir. Esta es la señal de que hay que levantar el campamento. La partición de Europa no irá sin una redefinición profunda del paisaje político, quizás con trágicas consecuencias.
Mexicana: obstáculos para el rescate
El juez federal Felipe Consuelo Soto, encargado del concurso mercantil de Mexicana de Aviación, resolvió ayer aplazar, al primero de febrero de 2012, la fecha de quiebra de la aerolínea –la cual vencía la medianoche de ayer–, luego que detectó una inconsistencia en el conteo realizado por la Secretaría de Comunicaciones y Transportes (SCT) sobre una prórroga al periodo de conciliación, emitida en marzo pasado. Por su parte, el empresario Iván Barona, quien en fechas recientes se ha colocado como el prospecto más viable para capitalizar la aerolínea, informó ayer mismo que desde el pasado 13 de noviembre comenzó la transferencia de 400 millones de dólares destinados al rescate de Mexicana, proceso que podría concluir hoy.
La prórroga para lograr el salvamento de la empresa y el inicio de la transferencia de fondos para su recapitalización ocurren con el telón de fondo de diversos señalamientos sobre la conducta de la SCT en las negociaciones de rescate de la compañía: la semana pasada, el propio juez Consuelo Soto denunció trato hostil del director de Asuntos Jurídicos de la dependencia, Adolfo Sánchez Henkel, en contra del propio Barona durante las reuniones realizadas en la sede de la secretaría. En ese mismo documento, el magistrado hizo referencia a intereses siniestros de las aerolíneas beneficiadas con la salida de Mexicana del mercado del transporte aéreo, y afirmó que algunos empresarios han sido amenazados para que no inviertan en la línea aérea, porque nunca les iban a dejar volar, situación que explicaría el retiro de la oferta presentada por el grupo Med Atlántica. El lunes, el sindicato de trabajadores en tierra de Mexicana denunció que el propio Sánchez Henkel había solicitado al Consejo de la Judicatura la remoción del referido juez, en represalia por haber ventilado las citadas irregularidades.
Al margen de que se complete la transferencia de recursos económicos para el rescate de Mexicana, se fortalecen los indicios de que el principal obstáculo para la reanudación de sus operaciones no es la falta de inversionistas, sino el accionar poco transparente del gobierno federal por conducto de la SCT. El pretendido interés de las autoridades calderonistas en que la empresa aeronáutica vuelva a volar cuanto antes es desmentido por la reducción injustificada de los plazos legales para llevar a cabo el rescate, por exigencias discrecionales a los potenciales inversionistas –como el requisito de entregar un millón de dólares a la secretaría en garantía de seriedad–, y por la intención de remover, a 14 meses de iniciado el concurso mercantil, al juez encargado de ese proceso jurídico-administrativo.
La actitud asumida hasta ahora por las autoridades federales ha operado, en suma, como disuasivo para los múltiples grupos de inversionistas que han manifestado interés en la empresa aeronáutica, y ha terminado por beneficiar y fortalecer a sus competidoras nacionales y a los consorcios aéreos extranjeros. En contraste, a más de un año del quebranto de la compañía, el saldo ha sido devastador para los más de 8 mil trabajadores de Mexicana –privados durante todo este tiempo de un ingreso fijo–; para el conjunto de los usuarios de líneas aéreas, que han padecido el encarecimiento de 40 por ciento en promedio en el costo de los boletos de avión, y para la economía nacional, en la medida en que el cese de operaciones de la aerolínea ha representado la disminución del flujo de divisas y un retroceso en la presencia de México en diversos aeropuertos internacionales.
Si el gobierno se ha negado en múltiples ocasiones a rescatar Mexicana con dinero público, lo menos que cabría esperar es que, dentro del marco de la ley, otorgara todas las facilidades y apoyos a los inversionistas privados interesados en sacar adelante a la aerolínea. En cambio, la actitud asumida hasta ahora por la SCT hace sospechar que la quiebra de la empresa no es necesariamente un escenario indeseable para la actual administración y cabe preguntarse si ello es reflejo de la indolencia característica del actual gobierno, si es producto de una claudicación ante presiones empresariales o de una confabulación entre intereses particulares y funcionarios de la administración pública.

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