Alianza Social de Trabajadores de la Industria Mexicana

sábado, 11 de agosto de 2012

Aclaración contundente sobre supuesto nexo con narcos, exigen legisladores a PRI y Peña- Capturas en Madrid: esclarecimiento necesario-Tom Cruise y Enrique Peña Nieto, una semejanza interesante

La captura de Celaya Valenzuela, campaña para desprestigiar al tricolor: Sofía Castro
Aclaración contundente sobre supuesto nexo con narcos, exigen legisladores a PRI y Peña
Inadmisible que el candidato y el partido guarden silencio; es un lío mayor, dice Pablo Gómez
Foto
Rafael Humberto Celaya Valenzuela aparece en un acto de campaña del priísta Enrique Peña NietoFoto Tomada de la página de Facebook de Celaya Valenzuela
Andrea Becerril y Roberto Garduño
Periódico La Jornada
Sábado 11 de agosto de 2012, p. 7
Senadores y diputados de PRD y PAN demandaron que la dirigencia nacional del PRI y el propio Enrique Peña Nieto aclaren de forma contundente sus supuestos nexos con Rafael Humberto Celaya Valenzuela, presunto integrante del cártel de Sinaloa detenido en España, quien en redes sociales publicó varias fotografías con el candidato presidencial del tricolor y con el líder del sector popular del partido, Emilio Gamboa Patrón.
En contraparte, la diputada priísta Sofía Castro sostuvo que la captura de Celaya Valenzuela, junto a otros tres supuestos delincuentes, sin duda forma parte de una campaña dirigida a desprestigiar a quien será el próximo presidente de la República y a otro prominente representante priísta en el Senado.
El senador perredista Pablo Gómez advirtió que la explicación de que Peña Nieto se tomó fotos con cientos de miles de simpatizantes no es satisfactoria, y el silencio no es admisible cuando se trata de un asunto de esta magnitud, que involucra al PRI en un lío mayor”. La senadora electa Dolores Padierna consideró que “son muchos los casos de priístas ligados con el narco” y sería muy grave que se permitiera a Peña Nieto apoltronarse en Los Pinos, sin una averiguación a fondo”.
Lamentó que las autoridades judiciales no investiguen el posible financiamiento del narcotráfico en la campaña del mexiquense. Dijo que cada vez se acumulan más pruebas de las irregularidades, como triangulación de recursos en bancos y miles de millones de pesos de procedencia desconocida, que bien pudieron provenir del narco.
Igualmente, el diputado electo perredista Alejandro Sánchez Camacho reprochó a los políticos priístas tener un “supuesto roce con delincuentes como Celaya Valenzuela. Es verdaderamente alarmante, bochornoso. Todo indica que hay suficientes elementos de prueba de que el pasado 1º de julio hubo uso indebido no sólo de recursos públicos, sino de dinero de dudosa procedencia.
Estos actos son muy elocuentes, porque uno de los detenidos presume fotografías con Enrique Peña Nieto y Emilio Gamboa Patrón, y son elementos que el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación debe reconsiderar en su calificación de la elección presidencial. En el fondo se está dando a la opinión pública un cúmulo de evidencias sobre la influencia de bandas organizadas en la política, advirtió.
En entrevista aparte, el senador panista Rubén Camarillo consideró sorprendente que sea el comité estatal del PRI en Sonora el que responda por Peña Nieto. Dijo que si bien suena lógica la explicación de que el candidato priísta se tomó miles de fotografías con simpatizantes, es necesario un deslinde contundente de la dirigencia nacional en torno a la relación del ex gobernador del estado de México con alguien del cártel de Sinaloa.
Sofía Castro insistió en que se están utilizando todos los artificios para señalar una supuesta vinculación de nuestros máximos dirigentes con delincuentes comunes, y advirtió que defenderán con firmeza la honorabilidad de Peña Nieto y de Gamboa Patrón, a quienes “se les involucra de manera cínica e irresponsable con personajes que se dedican a delinquir.
Insistió en que no sólo el candidato presidencial de su partido, sino cualquier otro está expuesto a tener acercamientos fotográficos y en cámaras de video con cualquier persona, incluidos delincuentes que se aprovechan de los actos donde políticos y candidatos se presentan.
Es necesario insistir en que en muchas ocasiones, en los actos públicos los abanderados son obligados a fotografiarse con personajes que resultan ser delincuentes, y eso todo mundo lo sabe.
Por su parte, el presidente en turno de la Cámara de Diputados, el panista Óscar Arce Paniagua, consideró que no se puede culpar a todo un partido por lo que pasa con uno de sus elemento, pero sí deben estar pendientes de aquellos integrantes, principalmente funcionarios públicos, que sean sospechosos de estar coludidos con el crimen organizado.
Así, llamó a los partidos a revisar muy bien sus cuadros dirigentes para garantizar que no estén involucrados en la delincuencia organizada”.

Capturas en Madrid: esclarecimiento necesario
Uno de los cuatro presuntos narcotraficantes mexicanos detenidos en días pasados en la capital española, Rafael Humberto Celaya Valenzuela, resultó ser un funcionario y político priísta que operaba en Sonora. Ocupó diversos cargos en el gobierno municipal de Hermosillo y en el de la entidad, fue precandidato a una diputación federal y, de acuerdo con algunos informes, coordinó las actividades proselitistas de su partido en San Luis Río Colorado. Por añadidura, el ahora detenido ostentaba en su página de Facebook dos fotografías al lado del aspirante presidencial priísta, Enrique Peña Nieto, en diversos actos de campaña. Según la información proporcionada por la policía española, la captura de los connacionales, a quienes se presentó como integrantes de una célula del cártel de Sinaloa que pretendía operar en España, y entre quienes se encuentra, al parecer, un primo de Joaquín Guzmán Loera, El Chapo, fue resultado de una investigación coordinada entre las autoridades peninsulares y la FBI estadunidense.
El hecho agrega un severísimo cuestionamiento a las afirmaciones de las autoridades electorales y federales en el sentido de que no hubo, en el proceso electoral aún por calificar, intervención alguna de la criminalidad organizada en las campañas ni en los partidos. Tales aseveraciones han sido puestas en duda por los abundantes indicios de operaciones con recursos de procedencia ilícita en el financiamiento de la candidatura presidencial priísta, así como por reportes de la intromisión de grupos armados antes y durante los comicios en algunas zonas del norte del país, particularmente en la región fronteriza entre Chihuahua, Sinaloa y Durango. A ello se agrega ahora la presencia de Celaya Valenzuela en el entorno del propio Peña Nieto.

Estos y otros hechos refuerzan las dudas sobre la limpieza de las pasadas elecciones y ensanchan la zona oscura en la que se gestaron y consolidaron las campañas priístas. Es tan lamentable como inadmisible que hasta ahora tanto el propio Instituto Federal Electoral (IFE) como la Fiscalía Especializada para la Atención de Delitos Electorales (Fepade) hayan actuado en forma omisa y hayan sido renuentes a prevenir las irregularidades e investigar los datos sospechosos al respecto que surgieron desde antes de la jornada electoral y que apuntan no sólo a una masiva y escandalosa superación de los topes de gastos de campaña previstos por la ley, sino también a la inversión de sumas multimillonarias de procedencia dudosa para la compra de votos en favor de Enrique Peña Nieto.
Con los elementos de juicio disponibles, a los que se suma ahora la detención de un operador priísta sujeto a una investigación internacional por narcotráfico, es claro que tanto las autoridades federales como los organismos electorales están ante la obligación impostergable de investigar a fondo las maniobras financieras del partido que oficialmente obtuvo el mayor número de sufragios. Por su parte, el Tribunal Electoral de Poder Judicial de la federación (TEPJF) no tiene ya margen para abstenerse de ordenar una pesquisa profunda y verosímil en torno a la manera en la que el PRI logró obtener el resultado oficial favorable el día de la elección. Resulta ética, política y legalmente improcedente la emisión de un fallo que ignore los hechos mencionados, especialmente si se trata de una determinación favorable a Peña Nieto. De proceder en ese sentido, el organismo judicial constitucionalmente encargado de juzgar la validez legal de los procedimientos electorales provocaría un deterioro institucional sin precedente –empezando por el suyo propio–, daría margen a la conformación de un gobierno severamente deslegitimado de origen, mucho más incluso que el actual, y sería responsable, por ello, de una crisis nacional trágica y funesta.

Por la salud del país, por la estabilidad de la vida republicana, y hasta por el bien del PRI y de su candidato presidencial, el IFE, el TEPJF y la Fepade deben despejar de manera inequívoca y apegada a derecho las crecientes dudas en torno a la legalidad de las campañas y de la elección de julio pasado, incluso si el esclarecimiento conduce a la invalidación de los comicios. Sería preferible ese curso institucional que una presidencia sin credibilidad social y marcada de origen por la sospecha.
Demoledor-Helguera


Tom Cruise y Enrique Peña Nieto, una semejanza interesante
Enrique Calderón Alzati
      Un par de meses atrás escribí un artículo en el que me hacía la pregunta de cómo y por qué un grupo desconocido de personas, pero a todas luces influyente y poderoso, había seleccionado desde 2006 a Peña Nieto como futuro candidato del PRI a la Presidencia de la República, dadas las claras limitaciones de este personaje, las cuales afloraron al conocimiento público durante el reciente proceso electoral; no tenía entonces la respuesta para ellas, pero sí la necesidad de encontrar una explicación, dada la relevancia del tema y la magnitud de las contradicciones implícitas en esa selección.
Luego de un breve viaje a Estados Unidos, de consultar algunos materiales de la BBC de Londres y de platicar mis dudas con varias personas, hoy tengo una idea bastante aceptable de lo que puede ser una respuesta a mi pregunta original, es una historia curiosa relacionada con un personaje muy conocido del cine: Tom Cruise, cuyo fenotipo podría coincidir ampliamente con el de Peña Nieto.

Tom Cruise es un superhéroe, sumamente atractivo para un sector importante de la población de Estados Unidos a partir de la saga de Misión imposible, pero también por sus características físicas, que de entrada le hace atraer las miradas y algo más, de la población femenina; lo que yo ignoraba era su pertenencia a una extraña secta seudorreligiosa conocida como cienciología o dianética fundada hace algunas décadas por Ron Hubbard, la cual ha presentado un crecimiento inusualmente alto en relación con los demás grupos religiosos de ese país, sobre todo precisamente desde la incorporación de algunos personajes como Tom Cruise a sus filas, luego de aparecer en una película titulada Top Gun, sobre las aventuras de un as de la aviación militar, con lo cual se convirtió en un estereotipo para el público estadunidense.

Por otra parte, la dianética parece ser más una corriente surgida a partir de la mercadotecnia que una derivación de las múltiples particiones de las religiones protestantes, pues sus creencias tienen que ver más con fenómenos de rencarnación, así como de marcianos y seres extraterrestres muy de boga en la época en que la secta se inició; lo que sí parece quedar muy claro es que los objetivos de sus líderes han sido de tipo mercantil más que religioso, una vez que éstos se percataron que su movimiento era capaz de atraer a grandes sectores de la población, entre los que se encontraba uno de gran poder económico dispuesto a invertir enormes sumas de dinero con tal de capacitarse para ocupar los puestos más altos dentro de la imaginativa estructura jerárquica de la organización; todo un tipo de fenómeno bastante difícil de entender para nosotros, simples ciudadanos de un país periférico y anclado en el pasado.

El negocio de la dianética creció así, como espuma, propagándose no sólo en el país, sino en el ámbito internacional y produciendo enormes ganancias para sus iniciadores y dirigentes. Es en este contexto en el que la anexión de Cruise les cayó como un anillo al dedo, por lo que de manera inmediata fue adoptado por ellos como ícono promocional, colmándolo de homenajes, que le aseguraban a este personaje que nada era fortuito, sino que se trataba de un reconocimiento a su misión mesiánica de superhéroe, la cual constituye, hasta el día de hoy, parte de su personalidad intrínseca.

Aparte de sus características físicas, existen algunos rasgos sicológicos que nos llevan a pensar que la similitud de Enrique Peña Nieto con Tom Cruise no sólo es de tipo externo, relacionado con su porte y figura, sino que algo interior le dice que él tiene también un papel importante que realizar como líder, ello es lo único que puede explicar el irreparable error cometido al responder a los estudiantes de la Ibero, que él era el responsable de haber enviado las fuerzas del bien y del orden a castigar a un grupo de malhechores y buscapleitos que estaban alterando la paz pública e incitando a la rebelión en el poblado de San Salvador Atenco; no le cabía duda de que en su interior, él no era otra cosa que un superhéroe enfrentando a las fuerzas del mal. Ello desde luego, nos lleva a pensar en los enormes riesgos que conlleva el que nuestro país llegase a ser gobernado por alguien con ese perfil sicológico, después de las experiencias acumuladas con Felipe Calderón y sus aparentes trastornos mentales.
Al escribir aquel artículo ya mencionado, me hacía otras preguntas: ¿Quiénes son los integrantes del grupo que conociendo indudablemente sus limitaciones, irresponsablemente seleccionó a Peña Nieto para imponerlo como candidato del PRI, mediante la campaña mediática revelada por el diario británico The Guardian y comentada por Carmen Aristegui, que se inició a partir de 2005 con un contrato establecido con Televisa? ¿Cuáles eran las motivaciones de este grupo, al cometer semejante desliz o mejor dicho, agravio contra el país entero? Puede ser que parezca infantil, pero se me ocurre que el éxito ya conocido entonces del movimiento dianético, utilizando la imagen del Último samurái para su promoción comercial, les debe haber parecido una opción extraordinaria; crear una figura atractiva, varonil y juvenil que de entrada fuese aceptada por amplios sectores de la población, a los cuales de manera adicional les llevaría al mensaje subliminal de un nuevo PRI.

El personaje además presentaba otras características sumamente atractivas para ellos, como lo son: su ignorancia prácticamente absoluta, su notable aceptación de los dictados de sus mentores, su insensibilidad política y su inclinación a pasar por alto cualquier ilícito cometido en torno suyo por gente a quien le tiene admiración o confianza. En cuanto a los objetivos que buscaban, considero que hoy son bastante transparentes, tomando por ejemplo el caso de Videgaray, manejando cuentas multimillonarias que explican la presencia de miles de monederos electrónicos repartidos para comprar votos y fidelidades, toda una inversión por demás productiva (y además gratuita para ellos), tal como lo indican, por ejemplo, las utilidades de 539 mil millones de dólares en el presente sexenio, producidas por el botín llamado Pemex, entre muchos otros más.

La diferencia entre Tom Cruise y Peña Nieto es que en el primer caso, sólo se trata de ayudar a gastar su dinero a un grupo de gente que parecen no saber qué hacer con éste, aunque ello ha significado verdaderas tragedias para los seguidores de la secta, por el odio y la corrupción inmersos en ella; mientras que en el segundo, se juega con el destino de una nación y el patrimonio de sus más de 100 millones de habitantes, una nación que además es la nuestra. Por el bien de todos es deseable que el tribunal electoral actúe en esta ocasión de acuerdo con la responsabilidad que les ha sido puesta en sus manos, dadas las evidentes trapacerías cometidas durante el reciente proceso electoral.

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