Alianza Social de Trabajadores de la Industria Mexicana

viernes, 10 de agosto de 2012

Expropiando a los expropiadores- Teme la FAO emergencia global ante elevado aumento de precios- Los equívocos presidenciales frente al EZLN

Crisis alimentaria mundial en puerta
Teme la FAO emergencia global ante elevado aumento de precios
En julio pasado el costo de comestibles subió 6%, el mayor nivel desde 2009, dijo
Hace cinco años la escasez provocó protestas violentas en varias naciones
Foto
La falta de empleo y el aumento de precios obliga a muchas familias mexicanas a recurrir a la pepena de alimentos que son desechados en los mercados. La imagen, en la Central de Abasto del Distrito Federal
Foto Jesús Villaseca
Afp y Reuters
Periódico La Jornada
Viernes 10 de agosto de 2012, p. 2
Roma, 9 de agosto. El precio de los alimentos a escala mundial aumentó 6 por ciento en julio, su mayor alza desde 2009, la cual puso fin a tres meses consecutivos de bajas, reportó hoy la Organización de Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO).
El incremento fue provocado principalmente por mayores cotizaciones de cereales y azúcar, informó el organismo, el cual externó sus temores por una posible crisis alimentaria –como la ocurrida en 2007 y 2008– si los países restringen sus exportaciones por temor a una escalada de precios.
El índice de la FAO para los precios se sitúa en 213 puntos, 12 más que en junio, cifra que se mantiene en un nivel menor al de 238 de febrero de 2011, indicó la organización en un comunicado. El índice de precios de los cereales alcanzó una media de 260 puntos, 38 más que en junio, y está a 14 de su récord absoluto de 2008, cuando fue de 274.
La combinación de incremento en el costo del petróleo, uso creciente de biocombustibles, mal clima, alzas en los mercados futuros de granos y políticas que limitan las ventas al exterior impulsaron los precios hace cinco años y desataron protestas violentas en naciones como Egipto, Camerún y Haití.
En Estados Unidos, la sequía arruinó los cultivos de maíz, lo que hizo subir 23 por ciento los precios en julio. El costo elevado de alimentos castiga a las poblaciones pobres de numerosos países que dependen del mercado mundial para importarlos, reconoció Abdolreza Abbassian, economista de la FAO.
El repunte en el costo de los principales productos agrícolas en Europa, así como en la Bolsa de Chicago, a causa de los problemas climáticos tanto en Estados Unidos como en Rusia, por las peores perspectivas de producción de trigo, eleva el potencial de crisis.
Es probable que haya fuerte volatilidad en los costos durante las próximas semanas o meses, advirtió Abbassian. La situación podría deteriorarse rápidamente, como ocurrió en 2008, aunque aún no se ha llegado a esos niveles, recalcó. El precio del trigo subió 19 por ciento ante las perspectivas de una caída de la producción en Rusia, aunque la demanda se mantendrá debido a las reservas limitadas de maíz.
El grave deterioro de las perspectivas de los cultivos de maíz en Estados Unidos a causa de los daños provocados por la sequía, hizo subir su valor en casi 23 por ciento en julio, explicó la FAO.
En cuanto al azúcar, dijo que su costo aumentó en julio por las condiciones meteorológicas en Brasil, principal exportador mundial, así como en India y Australia. La subida, que puso fin a una caída constante desde marzo, fue provocada por las lluvias a destiempo en Brasil, que dificultaron la cosecha de caña de azúcar, precisó en la nota.


Expropiando a los expropiadores
Raúl Zibechi
 
       Las crisis suelen ser momentos de honda creatividad colectiva que, en buena medida, consisten en ir más allá de lo establecido, inventando formas de acción que superan las constricciones y los límites que impone el sistema. La más importante, la que marca el límite que los de arriba no están dispuestos a tolerar, es la acción colectiva y directa para resolver problemas de la vida cotidiana: alimentación, vivienda, salud, empleo y educación.
 
Los obreros organizados en el Sindicato Andaluz de Trabajadores (SAT), en el sur de España, ingresaron el martes pasado en grandes supermercados (Mercadona, Carrefour), llenaron carros con alimentos y salieron a repartirlos en comedores sociales donde acuden desocupados e inmigrantes. Desde hace 15 días el SAT mantiene ocupada una finca del Ejército reclamando la cesión de tierras a los agricultores que estén pasando hambre.

En algunas zonas andaluzas, como la de Écija, la desocupación trepa al 40 por ciento; hay familias que tienen a todos sus integrantes desocupados y no perciben subsidios. En las grandes ciudades 35 por ciento de las familias está por debajo de la línea de pobreza. Pese a ser una organización pequeña, el SAT se inscribe en la historia de luchas protagonizada por el Sindicato de Obreros del Campo (SOC), dirigido por el alcalde de Marinaleda, y actual diputado por Izquierda Unida, Juan Manuel Sánchez Gordillo.

En la década de 1980 tanto el SOC como Comisiones Obreras impulsaron múltiples acciones por la reforma agraria, que incluyeron ocupaciones de fincas, marchas, cortes de carreteras y de vías férreas. La combatividad de este sector del pueblo andaluz se manifiesta ahora en acciones que serán penalizadas por la justicia. En línea con la ética de poner el cuerpo y no rehuir las represalias, Sánchez Gordillo dijo, luego de participar en las acciones en supermercados, que estará orgulloso de entrar en la cárcel por este motivo, una y mil veces.

Los que están dispuestos a criminalizar la acción directa incluyen un amplio espectro que va desde el gobierno derechista y los empresarios hasta la Unión Progresista de Fiscales, cuya portavoz dijo que si todo el mundo hiciera lo mismo, esto sería el fin de la convivencia pacífica, se llevaría a cabo la ley de la selva. La justicia no considera que los banqueros que actuaron como delincuentes merezcan la cárcel. Defienden la propiedad de los ricos, pero no la de los millones que han perdido sus viviendas y sus empleos.

Una vez más han sido los activistas los que han puesto las cosas en su lugar, frente a la avalancha mediática que juzga las acciones de los pobres como asaltos y saqueos a los supermercados, como apunta entre otros el diario El País. Los dirigentes del SAT, por el contrario, defendieron ese tipo de acciones que buscan expropiar a los expropiadores, terratenientes, bancos y grandes superficies, que están ganando dinero en plena crisis económica.

Con los meses vamos asistiendo a un panorama desolador: luchadores sociales procesados y banqueros en libertad. No importa que los de abajo tomen los alimentos de forma pacífica ni que esos mismos supermercados tiren a la basura toneladas de comida. Ahora ponen candados a los contenedores de basura para que los hambrientos no tengan la osadía de tomar lo que, en rigor, les pertenece. La lógica de la acumulación de capital no se distrae con disquisiciones éticas ni morales, no sabe del dolor humano ni de sufrimientos porque, precisamente, vive de ellos.
El paso dado por los miembros del SAT pone la crisis en otro lugar. Abre las puertas a nuevas formas de acción que siempre nacen en los márgenes, a contracorriente incluso de las izquierdas establecidas, y permite a los afectados tomar la iniciativa dejando de ser objetos pasivos de la caridad del Estado. En este punto tres aspectos merecen destacarse.

El primero es que no importa el número, sino la creatividad y la potencia. El SAT es una pequeña organización que se apoya en la mejor historia de los jornaleros andaluces y muestra que aun grupos muy pequeños pueden tomar la iniciativa, siendo audaces y valientes, para modificar de ese modo la rutina de la acción colectiva. Lo que un día parece subversión y espanta, con el tiempo se torna normal y resulta aceptado. El cambio siempre empieza siendo local, para luego volverse general.

El segundo, consiste en la legitimidad de las acciones, mucho más que en su legalidad. Si los de abajo no somos capaces de ir más allá de lo establecido, no hay cambios posibles. Eso supone correr riesgos, asumir la respuesta violenta y la posibilidad de pagar con cárcel la lucha por la justicia social. Siempre ha sido así. Hace apenas 30 años el aborto era ilegal en el Estado Español, hasta que pequeños grupos de feministas dieron el paso de hacer abortos, y de abortar, desafiando las restricciones legales y las represalias. Ninguna conquista es gratuita.

Por último, es mediante este tipo de acciones como los sectores populares se convierten en sujetos de su destino. Cuando los de abajo toman la vida cotidiana en sus manos están forjando poderes contrahegemónicos, locales primero, pero que pueden expandirse e inevitablemente terminan desafiando a los poderes estatales del arriba. Las clases sólo existen en situaciones de conflicto y eso supone dos partes, como señala Immanuel Wallerstein: Puede no haber ninguna clase, aunque esto es raro y transitorio. Puede haber una, y esto es lo más común. Puede haber dos, y esto es de lo más explosivo (El moderno sistema mundial, Siglo XXI, tomo I, p. 495).

De eso se trata. En plena crisis está cobrando forma una clase integrada por los más oprimidos, los del sótano, que van descubriéndose entre sí y van develando los modos y formas de la opresión, hasta mostrar a la luz pública a los expropiadores. Cuando esto sucede, cuando los de abajo se atreven a gritarle a la cara a los de arriba –nos enseña James C. Scott– es porque ha llegado el momento de las grandes y contundentes acciones, esas que no tienen marcha atrás.

Los equívocos presidenciales frente al EZLN
Jaime Martínez Veloz
 
      Durante la marcha zapatista del color de la tierra, realizada en 2001, en el Congreso de la Unión se produjo un fuerte debate acerca de la posibilidad o no de que el EZLN hiciera uso de la tribuna del Congreso de la Unión para exponer las razones en las que fundan su movimiento. La postura de quienes se oponían a esta medida la abanderaba Felipe Calderón, coordinador de los diputados del PAN, y fundaba su oposición a la presencia zapatista en el recinto legislativo, invocando, a su modo, aspectos relacionados con la formalidad parlamentaria y criterios rígidos en la interpretación del reglamento legislativo.
Quienes apoyábamos que los zapatistas hicieran uso de la tribuna parlamentaria ganamos por 10 votos, pero sabíamos que más allá de las formalidades, la discusión de fondo radicaba en el cuestionamiento acerca de que si el Estado mexicano incluía o no a todos los mexicanos. Los zapatistas expusieron sus argumentos en favor de una nueva relación entre los indígenas y el Estado mexicano. Lo que siguió después de eso es historia: en el Senado los 15 minutos de Fox nunca llegaron y en un procedimiento legislativo, dirigido por los senadores Manuel Bartlett y Diego Fernández de Cevallos, se desnaturalizó la iniciativa de ley en materia indígena a cambio de un texto constitucional que prometía un paraíso, que en los hechos resultó ser un infierno para las comunidades indígenas mexicanas.

Comento lo anterior porque el pasado 26 de julio, en ocasión de la presentación del libro Corazón indígena: lucha y esperanza de los pueblos originarios de México, de don Luis H. Álvarez, el licenciado Felipe Calderón Hinojosa, ahora como Presidente de la República, hizo pronunciamientos que en salvaguarda del interés general deben precisarse.

Resultó natural que el licenciado Calderón exaltara generosamente la figura del autor del libro presentado, al límite de considerarlo un apóstol, lo mismo que su recurrencia al anecdotario para ilustrar los valores éticos que, afirmó, posee don Luis H. Álvarez. En ese mismo orden, el comentarista declaró su aprecio a las cualidades literarias del subcomandante Marcos, quien aparte, como se sabe, tiene, honestamente, muy buena prosa y muy buen verso.

Las opiniones del licenciado Calderón no parecen enmarcadas en un plan prestablecido, con una estrategia argumental deliberada; tienen la frescura de la improvisación sincera, de esa amena ingenuidad que en ocasiones posee quien no advierte la gravedad de los sucesos a los que se refiere. Estas y otras opiniones vertidas por el licenciado Calderón a lo largo de su intervención corresponden al ejercicio de su derecho individual a opinar, por más o menos controvertidos que resulten sus puntos de vista.

El conflicto ocurre al considerar la investidura que ostenta el licenciado Calderón; cuando él habla, habla el Presidente de la República, dignidad de la que no puede despojarse ni momentáneamente y que lo obliga a considerar, siempre, el peso e impacto que tendrán sus palabras.
A lo largo de su intervención, el licenciado Calderón dejó en claro que carece de la interpretación y la política institucional necesarias para entender y resolver, como Presidente de la República, la crisis en Chiapas, donde subsiste la declaración de guerra que un amplio grupo de mexicanos lanzó contra el Estado. A pesar de estar por terminar sus responsabilidades presidenciales, es inquietante considerar que durante casi seis años el silencio del Presidente de la República en el tema no respondía a la cautela, sino a desconocimiento y superficialidad.

Lo anterior se confirmó en el cierre de la intervención del licenciado Calderón, al afirmar: Pero, sobre todo, ha sido (don Luis H. Álvarez) una luz que ha cambiado la realidad de las comunidades zapatistas, no a partir de las armas, como originalmente ellas vendían, sino a partir de la fuerza de los no violentos, de la fuerza de los pacíficos, como dice el Evangelio, del cual, si queda alguno entre nosotros, ese hombre fuerte de la paz se llama don Luis Álvarez y tenemos el privilegio de tenerlo con nosotros.

El Presidente de la República está equivocado; su error es grave, porque se origina en el desconocimiento de lo que ha sido el conflicto chiapaneco desde su génesis hasta ahora. También es grave porque magnifica los resultados cuantitativos de los programas gubernamentales y la inversión pública, sin reparar en la orfandad estratégica y desarticulación con que se ejecutan en las comunidades indígenas algunas políticas públicas clave.

El Presidente de la República ha sido omiso en su obligación de reconciliar a todos los mexicanos, lo que trata de ocultar tras una cortina de cifras de inversión pública sin estrategia social ni proyecto político en todas las regiones indígenas.

El mérito de que el conflicto no se haya escalado no está del lado del gobierno, sino de las comunidades zapatistas, que han honrado los compromisos de sus dirigentes resistiendo las adversidades y conjuras con lealtad y disciplina.

Es de interés nacional denunciar y terminar con el supuesto de que es posible y rendidora la administración del conflicto, ad perpetuam, y que el desgaste de la dignidad indígena terminará por agotar a los insurgentes.

No debe tolerarse más omisión ni suplantación del desarrollo social con democracia; es necesario generar las condiciones sociales y políticas para la reconciliación y el rescate de la plena soberanía nacional, mediante la reposición y restitución de los procedimientos constitucionales que conviertan en mandato los Acuerdos de San Andrés, firmados entre el Gobierno Federal y el EZLN.

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