Alianza Social de Trabajadores de la Industria Mexicana

sábado, 4 de agosto de 2012

Integrantes de #YoSoy132 en el IPN se quejan por actos represivos en su contra- ¿Y luego, qué?- 1968-2012: #YoSoy132

Refieren detenciones ilegales en Oaxaca, el 22 de julio, en que recibieron golpes y amenazas
Integrantes de #YoSoy132 en el IPN se quejan por actos represivos en su contra
Denuncian dos casos de privación ilegal de la libertad, con interrogatorios, tortura e intimidación
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Muestras de apoyo a Andrés Manuel López Obrador, quien anunció en conferencia de prensa juicio de inconformidad por las pasadas elecciones presidencialesFoto Marco Peláez
Laura Poy Solano
Periódico La Jornada
Sábado 4 de agosto de 2012, p. 10
Estudiantes del Instituto Politécnico Nacional (IPN) que participan en el movimiento#YoSoy132 denunciaron que desde junio pasado se han incrementado los actos de represión y hostigamiento en su contra.
En conferencia de prensa, alumnos de la Escuela Superior de Economía (ESE) narraron su detención el pasado 22 de julio en la ciudad de Oaxaca, adonde acudieron a una manifestación en contra de Enrique Peña Nieto y a realizar labores de brigadeo.
Estafani Arriaga, alumna la ESE y una de las jóvenes arrestadas, señaló que ese día la policía estatal detuvo a 25 de sus compañeros, quienes “nos solidarizamos con el compañero David Venegas –integrante de la Asamblea Popular de los Pueblos de Oaxaca–, quien fue reprimido por las autoridades locales. Sin ninguna orden o prueba de que cometiéramos un delito, nos llevaron con los ojos vendados hasta las instalaciones policiacas, donde nos golpearon y amenazaron”.
Sonia Vargas, estudiante de sicología del IPN, destacó que durante nuestra detención el médico y el defensor de derechos humanos que estaban presentes no señalaron nada en torno a nuestras lesiones, ni tampoco quisieron dejar constancia de los malos tratos, por lo que aseguró que fue por la presión de nuestros compañeros movilizados de la sección 22 de Oaxaca y de diversas organizaciones como logramos nuestra liberación.
Miguel Ángel Barranco, otro de los jóvenes detenidos y alumno politécnico, destacó que su demanda es para que se haga justicia, porque no es justo que nos detengan sin una causa y sólo porque ejercimos el derecho a la libertad de expresión.
En un comunicado, integrantes de la asamblea local del Politécnico también denunciaron los casos de una de sus compañeras quien, aseguraron, fue privada de su libertad por varias horas, el pasado 21 de julio, cuando se encontraba en el Metro Bellas Artes, por un desconocido que quería los nombres de quienes participamos en el movimiento.
A esto se suma, indicaron, llamadas de intimidación, y otro caso de una joven del IPN que el pasado 30 de junio fue privada de su libertad por dos días, lapso en el que se le interrogó y torturó para obtener información de los compañeros que conforman la asamblea del Politécnico. Casos que, indicaron, también se sumarán a las denuncias que encabeza el Comité Jurídico y de Derechos Humanos del movimiento.

¿Y luego, qué?
Armando Bartra
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Jóvenes integrantes de #YoSoy132 junto con miembros de diversas organizaciones, durante la plenaria de la Convención Nacional contra la Imposición, en San Salvador Atenco, estado de México, el pasado 15 de julio
Foto Cristina Rodríguez
 
      Como a veces en las Olimpiadas, en estos comicios hubo dopaje y jueces parciales. Con el agravante de que el foto finish no ayuda pues el tramposo compró mucha ventaja. Así las cosas, esta vez no queremos recuento de votos sino anular la elección. Para eso se está trabajando: para que el de los esteroides no suba al podio sino que se repita la competencia.
 
Como en 2006, en 2012 hubo fraude para impedir que gobierne la izquierda, y hoy como ayer fue orquestado por la oligarquía, los medios masivos y los aparatos clientelares de la derecha. Hace seis años había que bajar a López Obrador (AMLO) y subir a Felipe Calderón (FC), ahora había que impedir que subiera y frenar la caída de Peña Nieto (PN). Entonces se manipularon boletas y recuento para darle a FC un pequeño margen, esta vez se compró y coaccionó masivamente electores para darle a PN una ventaja de más de tres millones de votos. Y esto hace la diferencia, pues en 2006 algunos luchábamos por que AMLO fuera presidente y hoy luchamos por que el Frankenstein de Televisa no lo sea.

¿Estamos peor? En verdad estamos mejor, pues sumándose el movimiento pro AMLO y el anti PN, el repudio a la imposición será hoy aún más grande que en la pasada elección. Hace seis años se pugnaba por llevar a Los Pinos al presidente legítimo; actualmente se pugna por que no llegue el ilegítimo. Y si entonces protestaba el tercio de los sufragantes que había votado por AMLO, hoy repelan los dos tercios que no votaron por PN y muchos que no votaron por nadie. Ahora se inconforma Morena, pero también #YoSoy132 y la Convención Nacional contra la Imposición. En 2006 nos movilizábamos cuando AMLO convocaba, hoy también cuando convocan los estudiantes y hasta cuando no convoca nadie.

Importa sumar fuerzas porque Morena y el Frente Progresista no pudieron ni pueden solos. Miles de marchas, mítines y reuniones le permitieron a AMLO y el obradorismo construir una fuerte candidatura, un amplio movimiento ciudadano, un nuevo proyecto de nación y una organización nacional con más de 4 millones de adherentes. Suficiente para ganar en buena lid, no para sobreponerse a las abismales trampas del sistema.

Sabemos que el obradorismo no convoca a todos los descontentos pues para algunos aún huele a clase política. Por eso fue esperanzador el Movimiento por la Paz, desbarrancado por el protagonismo del líder, y por eso en mayo fue recibida con alegría la irrupción de los jóvenes. Pero no alcanzó el tiempo y el primero de julio no pudimos. Ahora tenemos otra oportunidad, porque juntos obradorismo, estudiantes y organizaciones sociales cercanas al Morena o al 132, unidos en un frente popular o movimiento de movimientos, representan a la mayoría y le pueden dar voz a la nación. Pero ni así será fácil revertir la imposición.

Para evitar que el PRI siga haciendo de las elecciones letrina, más que apelar al IFE, tribunal electoral y Fepade para que barran el tiradero, habría que poner altares guadalupanos en las casillas, a ver si así. Y es que nos gobierna una derecha cínica que renunció a la legitimidad democrática conformándose con la gobernabilidad que dan el clientelismo, la mercadotecnia mediática y el ominoso despliegue de fuerza pública.

Heredero autodesignado de la Revolución, el viejo PRI reprimía pero negociaba: el tecnócrata Salinas dialogó con el EZLN y, pese a su autismo político, también lo hizo Zedillo. En los primeros años del PAN, Fox cuidaba su bono democrático congraciándose con los zapatistas, cediendo ante Atenco y firmando el Acuerdo Nacional para el Campo con las organizaciones rurales…

La concertación, así fuera demagógica, terminó cuando la oligarquía y sus personeros se percataron de que la izquierda abanderada por AMLO podía llegar al poder por vía electoral. Y se espantaron. Primero fue el desafuerogate, y de ahí para el real los gobiernos de la derecha dejaron de lado la concertación y se endurecieron. Un ejemplo paradigmático: como su enemigo era un gobernador priísta y el PAN gobernaba el país, la APPO pensó que podría negociar la salida de Ulises con el presidente saliente o con el entrante, pero los oaxaqueños fueron reprimidos al unísono por Ruiz, Fox y Calderón. Hoy sabemos que, con tal de seguir gobernando, la derecha desvergonzada del tercer milenio está dispuesta a pagar casi cualquier costo en legitimidad.

Habrá que limpiar el cochinero pero, con o sin interinato, en las próximas semanas los movimientos que hoy se oponen a PN tendrán que cambiar de terreno pasando de combatir la imposición a resistir también la ofensiva múltiple de la derecha, al tiempo que luchan por impulsar los cambios desde abajo. En términos olímpicos es como salir de las barras paralelas, dar un giro en el aire y caer de pie.

El Frente de Pueblos en Defensa de la Tierra, el SME, la CNTE y otros movimientos sociales agrupados en la convención han embarnecido en la resistencia, mientras que Morena y #YoSoy132 –que nacieron mirando a los comicios– habrán de deselectoralizarse y prepararse para durar.

Pero las dificultades a vencer para no irse de nalgas después de la machincuepa no son las mismas para los estudiantes que para los obradoristas. Por ejemplo: pese a que en la toma de Televisa del 26 y 27 de julio planteó seis temas: democracia, economía, seguridad nacional, educación, salud y solidaridad con los movimientos sociales, 132 nació como un movimiento reactivo, un multitudinario ¡no! a la imposición, y para consolidarse habrá de ir construyendo su plataforma programática. Morena, en cambio, dispone de un amplio proyecto alternativo de país formulado participativamente, pero no es lo mismo impulsar estos cambios por arriba y abajo que hacerlo fuera del gobierno y con su fiera oposición, de modo que, recuperando sus luchas en defensa del petróleo y de la economía popular, el obradorismo tendrá que curtirse aún más en la resistencia y en impulsar el cambio verdadero desde la sociedad organizada.

Morena y 132 son también extremos en el modo de tomar decisiones. Construido en pocos meses y como un ejército cívico diseñado para ganar la elección presidencial, Morena es fuertemente centralista y con mandos articulados de arriba abajo a partir de relaciones de confianza, de modo que su reto mayor es descentralizar y reconstruir paulatinamente sus estructuras a partir de la representación democrática y considerando que, hoy más que nunca, AMLO es el líder, pero ya no el candidato en campaña. En cambio 132 es una organización horizontal, admirablemente democrática y que incluso se ha propuesto atemperar el tradicional centralismo defeño; un movimiento que está en las marchas, acampadas y asambleas, pero igualmente en el ciberespacio: en las redes sociales donde se difunde información, se comparten vivencias y se dirimen o enconan consensos y disensos, un actor en red que con el tiempo irá agilizando su forma de tomar las decisiones que los involucran a todos.

Y hay desafíos comunes. En la medida en que el tema del fraude vaya perdiendo centralidad, otras cuestiones se pondrán en primer plano. Sin duda las llamadas reformas estructurales faltantes, que hasta ahora hemos frenado y habrá que seguir frenando, pero también reivindicaciones sectoriales y regionales menos abarcantes, e incluso problemáticas locales que afectan a pequeños grupos. Las organizaciones de la convención y los aliados gremiales del obradorismo están acostumbrados a esto, pero Morena y 132, no. Tendrán que aprender. Y en el caso de Morena esta previsible territorialización y sectorialización de una parte de la lucha es una de las razones para descentralizar y democratizar paulatinamente su estructura.

En una sociedad diversa la pluralidad reivindicativa es virtud siempre y cuando se evite dispersar y pulverizar las fuerzas. El riesgo es el síndrome del Congreso Nacional Indígena, que al abandonar el objetivo unificador de llevar a la Constitución la ley Cocopa y enfrascarse en autonomías de hecho locales, quizá reforzó sus raíces pero perdió presencia nacional. Para que esto no le suceda al Morena, al 132 y a la convención sería deseable que, además de prolijos programas y plataformas reivindicativas, ubicaran un eje aglutinador que diera sentido y dirección a las diferentes bandas, un tema central que unifique fuerzas.

Hay muchos posibles, pero a mí me cuacha la democracia. No sólo electoral sino también directa y participativa. Porque la cuestión mayor aquí y ahora es cómo se toman en México las decisiones. Como se toman en la cama y en la cola del Metrobús, en el pueblo y el barrio, en la escuela y la fábrica, en la elección de legisladores, de alcaldes, de gobernadores y de presidente de la República. El gran tema es el poder popular.

Podrán comprar la cama, pero los sueños, ¿cuándo?

1968-2012: #YoSoy132
Gustavo Gordillo
 
       A pesar de la represión, en los diez años posteriores al movimiento de 1968 se generaron al menos dos tipos de movilizaciones. Un activismo que contribuyó a expandir una amplia ola de movilizaciones obreras, campesinas y urbano-populares a lo largo de los años 70 y 80. Su mayor consecuencia fue generar una nueva organicidad social que enfrentó la estructura verticalista de las centrales oficiales, con una construcción basada en redes sociales, en dirigencias colegiadas y en mecanismos directos de toma de decisiones.
 
La otra consecuencia inspirada por el 68 fue una también vasta movilización de ideas. De hecho los 70 dieron origen a una cantidad enorme de estudios, libros, crónicas, novelas y poemas; de autores de muy diversas visiones ideológicas y políticas, pero articulados alrededor de un tema toral: la desmitificación de la ideología de la Revolución Mexicana.

En el México de 2012 con una democracia precaria, pero sin un régimen autoritario, el movimiento #YoSoy132 seguramente tendrá consecuencias similares: ampliando las movilizaciones ciudadanas y sociales con la presencia de activistas estudiantiles, así como reanimando el debate de ideas ahora centrado en las limitaciones de la transición democrática y en cómo avanzar hacia un régimen de democracia consolidada.

La diferencia central con 1968 es que este movimiento estudiantil va a trascender la coyuntura que le dio origen, pero posiblemente seguirá siendo un movimiento basado en las universidades. Como lo señalan en su manifiesto del 27 de julio: #YoSoy132 es un movimiento estudiantil y social, político, apartidista, pacífico, autónomo, antineoliberal, independiente de los partidos, candidatos y organizaciones que responden a un programa electoral;[ ..] que ha trascendido la coyuntura electoral y seguirá organizándose y luchando para transformar profundamente a México[.. ]. Además, al enarbolar la demanda de una educación laica, gratuita, científica, pluricultural, democrática, humanista, popular, crítica, reflexiva, de alto nivel académico garantizada por el Estado en todos los niveles como obligación constitucional tendrá una plataforma concreta para ligar democratización con lucha en contra de la desigualdad, el eje central de la agenda futura del país.
Al definir que “#YoSoy132 es […] un movimiento democrático donde la toma de decisiones emana de sus asambleas locales y generales” y al debatir en su reciente asamblea interuniversitaria sobre la necesidad de descentralizar el movimiento y fortalecer la asambleas locales y las expresiones regionales; estaría también sentando las bases de una nueva organicidad que sin duda impactaría al conjunto de movimientos y organizaciones de la sociedad. Su base universitaria –como ha sido el caso en Chile y en Quebec– y el énfasis en perfeccionar la representatividad estudiantil le permitiría jugar un poderoso papel en las transformaciones democráticas del país.

Pero su primera demanda, justamente la que le dio origen: Democratización y transformación de los medios de comunicación, va al centro de la articulación actual de los poderes, como en 1968 lo era la institución presidencial.

En síntesis, la propuesta programática de seis puntos sumada a una estructura orgánica nacional y descentralizada le permitiría a #YoSoy132 desempeñarse como un crucial catalizador social.

No puedo dejar pasar un breve homenaje al gran Gore Vidal. En su obra Washington DC sobre las elites políticas de la posguerra, el senador Burden, posible aspirante presidencial en 1940, evocando sus reticencias ante la compra de votos –así se ganan las elecciones, le dicen sus asesores–, recuerda una anécdota contada por la señora Roosevelt. Le dice a su esposo que está horrorizada porque en su condado originario se habían comprado votos para él. El presidente le contesta: No te preocupes querida, los republicanos también lo hacen.

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