Retomar la agenda civil, urgencia para México
Las elecciones federales han dividido al país durante todo este año. Pero, más allá de la discusión electoral en curso –que para nada es cosa menor–, México debe retomar cuando antes la agenda de la sociedad civil, que es larga y urgente.
El gobierno de Felipe Calderón Hinojosa deja cuantas abiertas y muy caras. Sin embargo, los partidos, los políticos y los ciudadanos deben remangarse para atacar temas que son fundamentales para el futuro de México:
La pasada campaña presidencial mostró que legisladores y sociedad deben trabajar en una nueva ley electoral federal, y dar paso a las candidaturas ciudadanas, al referéndum, a la revocación del mandato, temas sobre los que ya se había avanzado y que los partidos han abandonado simplemente porque no les convienen, por que son reclamos de la sociedad para terminar con la partidocracia.
También retomar el tema de la reelección de alcaldes y diputados, para que los ciudadanos tengan el poder de empujar los cambios que requiere el país y acabar con el escenario de confort que tienen actualmente esos representantes populares.
Volver a la discusión nacional sobre el aborto y la criminalización de las mujeres pues, está visto, que la posición ideológica del gobierno federal ha incidido en la oleada de reformas que penalizan el derecho a decidir de las mujeres en 17 entidades de la República Mexicana.
Atacar cuanto antes el tema de los feminicidios pues, de acuerdo con diversos estudios, en México se perpetran de cuatro a cinco homicidios contra mujeres por día y la tendencia va en aumento.
Exigir justicia, de una vez por todas, de casos que lastiman a la sociedad, como los temas del incendio de la Guardería ABC e incluso de la tragedia del New’s Divine.
Trabajar en pro de la ciudadanización de los medios de comunicación y permitir la entrada de nuevos competidores en el mercado, para abrir la oferta y permitir mejores contenidos y más democráticos.
Esta lista puede ser muy grande, pero no debemos dejar de lado el fortalecimiento de las organizaciones de la sociedad civil y la transparencia, rendición de cuentas y acceso a la información de las instituciones del Estado en todos sus niveles.
Tampoco hay que olvidar los pendientes en los temas de inclusión social y cohesión comunitaria; el importantísimo asunto de la educación de calidad para los niños y jóvenes de México; el empleo digno para todos y, en especial, para los jóvenes que año con año se añaden a la fuerza productiva del país; el desarrollo sustentable y, por supuesto, la seguridad ciudadana y los derechos humanos.
La agenda de la sociedad civil no debe dejarse de lado ni permitir que la lucha poselectoral la frene. Ahora más que nunca, como consecuencia de un sexenio donde la opacidad se instaló, los ciudadanos están más despiertos y organizados. Es la hora.

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