Alianza Social de Trabajadores de la Industria Mexicana

miércoles, 13 de junio de 2012

La soberbia de Televisa- Momento crucial- Reforma exhibe a Fidel Herrera al lado de operador financiero de Los Zetas

Reforma exhibe a Fidel Herrera al lado de operador financiero de Los Zetas

La portada del diario Reforma. Foto: Reforma.com
La portada del diario Reforma.
Foto: Reforma.com
MÉXICO, D.F., (apro).- El periódico Reforma publica en su primera plana una fotografía del priista Fidel Herrera, exgobernador de Veracruz, montando a caballo al lado de Francisco Colorado Cessa, acusado por el gobierno de Estados Unidos de lavar dinero para el grupo delictivo.
El pasado 28 de marzo Herrera negó al periódico Reforma que alguna vez haya montado caballos propiedad de Colorado Cessa. “aunque publicaciones locales difundieron fotografías de una cabalgata realizada el 27 de mayo de 2006, en la que el empresario flanquea a Herrera, quien a su vez manifiesta su admiración ‘por los buenos caballos que me facilitó Pancho Colorado’”.
El miércoles pasado, el gobierno de Estados Unidos acusó a Francisco Colorado Cessa, propietario de la empresa ADT Petroservicios, de lavar dinero de “Los Zetas” mediante la compra de caballos pura sangre para millonarias carreras clandestinas.
De acuerdo con el gobierno del país vecino, Colorado Cessa es prestanombres de los hermanos Óscar y Miguel Treviño Morales, cabezas de la organización delictiva.
Estados Unidos detuvo a siete altos miembros de “Los Zetas”, entre ellos a José Treviño Morales, hermano del líder del grupo delictivo, así como a Zulema Treviño, su esposa. También a Carlos Miguel Nayen, coordinador de las carreras de caballos y a los entrenadores Adán Farías, Eusebio Maldonado Huitrón y Felipe Alejandro Quintero.
El periódico The New York Times publicó que los hermanos Treviño emprendieron un negocio exitoso de cría de caballos pura sangre llamado Tremor Enterprise, que les permitió lavar dinero proveniente del narcotráfico. Compraron un rancho en Oklahoma y unos 300 sementales y yeguas con dinero del narcotráfico.
En sólo tres años triunfaron en tres de las carreras de caballos más importantes en Estados Unidos que les redituaron ganancias por 2.5 millones de dólares en premios.

La soberbia de Televisa


El dueño de Televisa, Emilio Azcárraga Jean. Foto: Octavio Gómez
El dueño de Televisa, Emilio Azcárraga Jean.
Foto: Octavio Gómez
MÉXICO, D.F. (apro).- Las nuevas revelaciones del periódico británico The Guardian confirman lo que Proceso ha documentado e investigado desde 2005 a la fecha sobre la trama entre Enrique Peña Nieto y Televisa: la construcción de un proyecto político que se realizó a costa del erario público y de atropellar el elemental derecho de las audiencias para no ser engañada con publicidad disfrazada de información.
The Guardian retomó lo que se ventiló en uno de los cables divulgados por Wikileaks en 2011 y también agregó elementos para indicar que Televisa firmó contratos millonarios con el gobierno de Vicente Fox para inducir una percepción negativa en contra del entonces jefe de Gobierno capitalino, Andrés Manuel López Obrador.
El periódico británico le ha llamado “contabilidad creativa” a esta estrategia del consorcio televisivo y publicitario para encubrir los contratos y los montos reales de los convenios a través de empresas intermediarias. Proceso ha señalado que se presume una “doble contabilidad” que puede constituir un fraude a accionistas minoritarios.
La reacción de Televisa frente a estos nuevos elementos la pinta de cuerpo entero. Con Proceso fue una negativa visceral. Acusó a este reportero y a la revista de actuar “por consigna”, como si investigar los negocios del poder público con la televisora fuera un asunto confidencial. Con The Guardian pidió “disculpas públicas”, como si ellos hubieran hecho lo mismo con decenas de personajes empresariales, políticos y sociales a los que han linchado en pantalla cuando así conviene a sus intereses.
El “Plan de Acción” entre TVPromo-Radar, filiales de Televisa, y el gobierno de Peña Nieto no se modificó ni se canceló, a pesar de haberse ventilado desde octubre de 2005. Al contrario, en una demostración de soberbia, la empresa televisiva lo aplicó a otros gobernadores sin que ninguna autoridad lo frenara. Mucho menos el PRI, partido que cedió su condición de entidad de interés público para ponerse a las manos de los mercaderes de la pantalla. Pasaron de la lógica del “partido hegemónico” a la de políticos al servicio de la “televisión hegemónica”.
Peña Nieto se volvió un “modelo” a seguir. Le dieron la vuelta a la ley electoral, a la Ley Federal de Radio y Televisión y a la propia Constitución para convertir los programas informativos y los contenidos de entretenimiento y hasta de deportes en un escaparate de venta de percepciones a favor de los políticos que pagaron exorbitantes sumas.
Nadie los paró a tiempo. A pesar de que los políticos se quejan de los “abusos” y de la soberbia de Televisa, han acabado por ceder al poder del monopolio, temerosos de ver difundidos sus errores y sus expedientes negros en la pantalla.
La soberbia de Televisa fue alentada y consentida por gobernadores y por el propio gobierno federal. El primer mandatario Felipe Calderón, enredado en su ilegitimidad de origen y comprometido con los spots “cedidos” por Televisa en la campaña del 2006, ha gastado en casi seis años más de 50% de 19 mil millones de pesos dilapidados en gastos de comunicación social para favorecer al imperio mediático. Tan sólo hay que recordar las “teleseries” y los telemontajes de la Secretaría de Seguridad Pública (SSP) federal para tener una idea de lo invertido en el Canal 2 y las otras señales de Emilio Azcárraga Jean.
El resultado está a la vista. Al gobierno de Calderón no le sirvió para frenar la ambición de Televisa y caer en un descrédito generalizado. Su sexenio fue el que más prebendas y “gangas” otorgó a la televisora: desde la fibra óptica de la Comision Federal de Electricidad (CFE), la fallida licitación 21, los contratos a la telefónica Bestel (ISSSTE e IMSS), el freno a la posibilidad de una competencia real en televisión abierta, la autorización a una mayor concentración en empresas de televisión por cable y la inminente autorización para la fusión Televisa-Iusacell.
Los llamados Cuatro Fantásticos de Grupo Televisa se han enriquecido de una forma grosera en este periodo. El megayate TV de Emilio Azcárraga Jean, documentado por Proceso, es tan sólo un botón de muestra de lo que ellos consideran un lujo que vale la pena tenerlo, pero en secreto. Enfermos de soberbia, los principales cuatro ejecutivos de Televisa (Azcárraga Jean, Bernardo Gómez, Alfonso de Angoitia y José Bastón) no entienden lo que está sucediendo.
En las últimas semanas han reforzado las medidas represivas contra sus propios trabajadores. La paranoia es la otra cara de la soberbia. Creen que desde adentro existen “traidores” y no se dan cuenta que el maltrato a reporteros, productores, actores y publicistas es el camino empedrado para su propio infierno.
Creen que las marchas de los jóvenes del movimiento #YoSoy132 se pueden ocultar creando movimientos “alternos” como GeneraciónMx, un grupo sin representatividad alguna que tiene todas las características de los productos al estilo Televisa (Iniciativa México (Mx), por ejemplo). Creen que #YoSoy132 es un grupo manipulado o sobredimensionado para favorecer a López Obrador.
Frente a la crisis de opinión pública que viven, creen que con sacrificar a funcionarios menores (como el mismo caso de Alejandro Quintero, director de TV Promo) van a tapar el sol de su impudicia.
Creen que tienen aún el bono del rating cuando han perdido de forma acelerada el único bien intangible que no se compra: la credibilidad.
Piensan que todo es una crisis pasajera, administrable, resultado del ánimo electoral, de la disputa entre Peña Nieto y López Obrador. A la panista Josefina Vázquez Mota la utilizan para hacer negocios, no la consideran una interlocutora válida. Ahora buscan, desesperados, quedar bien con el “peligro para México”, el mismo político al que han “dado por muerto” decenas de veces y hoy asciende en las preferencias electorales.
La soberbia los vuelve a cegar.
Los expedientes de Proceso, The Guardian, Wikileaks y otros muchos grupos, como Televileaks, creado por su exsocio Simón Charaf, no constituyen un pasaje efímero. Anuncian el fin de una era de televisión hegemónica.
Los 19 días restantes pueden ser el éxito de la Primavera Mexicana y el Otoño de Televisa, como aparato de poder salvaje, sin contrapesos, soberbia y sin autocontención. Es demasiado tarde para el gatopardismo. Es el tiempo de la democratización de los medios masivos mexicanos.
www.homozapping.com.mx

Momento crucial

Marchan contra EPN en la ciudad de México. Foto: Benjamin Flores
Marchan contra EPN en la ciudad de México.
Foto: Benjamin Flores
MÉXICO, D.F. (Proceso).- La campaña electoral ha entrado en su momento crucial. Una serie de cambios en la situación del país y en el estado de ánimo de muchos electores han alterado bruscamente el escenario. Los candidatos se ven obligados a tomar resoluciones decisivas. A los cambios en la situación se sumará el cruce de decisiones contrapuestas de los equipos electorales, creándose así una nueva realidad.
El principal cambio provino –como lo pronosticábamos en nuestro ensayo Los límites del neoliberalismo publicado en Proceso 1849 y 1850– de la entrada en acción de un sector muy importante del pueblo: los estudiantes universitarios. Las posiciones del movimiento, críticas de los medios televisivos y del candidato que ha sido fabricado por ellos, se despliegan en un abanico cuyo centro es el individuo, respetado y sublimado en la multitud. El centro de esa diversidad es la democratización de los medios de difusión y el “no voto” por el candidato del PRI Enrique Peña Nieto.
El movimiento #YoSoy132 es un hermano de otros similares que han surgido en más de 80 ciudades del mundo en los últimos dos años, y crece de día en día, o mejor dicho, de hora en hora. Los movimientos no son homogéneos y, sin embargo, tienen mucho en común. Los indignados del mundo árabe, cuyo símbolo es la toma de la plaza de Al-Tahrir (Liberación) en El Cairo; los indignados españoles que salieron el 15 de mayo de 2011 –con lemas como “Pienso luego estorbo”, “Si no nos dejan soñar, no los dejaremos dormir” y “Dormíamos, despertamos”– han dado la vuelta al mundo; los de Islandia, Grecia, Gran Bretaña, Estados Unidos, Chile y Brasil, que no son menos creativos, tienen algo de inédito y su fuerza como elemento de presión crece. Pero el #YoSoy132 tiene también raíces profundas en la realidad nacional. Desde principios de los años 60 el movimiento universitario mexicano se ha transformado en un sujeto independiente, particular, diferente, capaz de grandes movilizaciones nacionales que han estado presentes, entre otros, en el 68, en movimientos de diferentes tipos de los años 70 y en la gran huelga de 1986-1987.
La multitudinaria asamblea de representantes de 50 universidades del país en las “islas” de la ciudad universitaria el 5 de junio nos ha dejado en las relatorías de las mesas un complejo de medidas para defender la legalidad democrática del proceso electoral:
–No a la imposición mediática de cualquier candidato a elección popular.
–Que el IFE haga público el código fuente y el algoritmo para que puedan ser revisados por una comisión civil.
–Que el debate entre candidatos se transmita en vivo y en cadena nacional.
–Construir un centro de cómputo ciudadano independiente que tenga observadores en todas las casillas. Que el IFE reconozca a los observadores del movimiento #YoSoy132.
–Si se produce un fraude electoral, este movimiento se mantendrá organizado para hacer lo que se tenga que hacer después de la elección.
Es decir, existe una nueva fuerza social surgida el viernes 11 de mayo que –a diferencia de Morena– se propone participar en forma organizada en el proceso electoral, no para apoyar a un candidato, sino para asegurar condiciones de igualdad.
Pero los integrantes de #YoSoy132 han ido mucho más lejos: han planteado medidas para darle una organización al movimiento que prevén como algo duradero. Se consideran una fuerza autónoma de cualquier partido político, y en el exterior han comenzado a vincularse con los movimientos sociales afines. Utilizan todas las redes para difundir sus decisiones e iniciativas, participando eficazmente en lo que ya es una guerra en el Facebook y Twitter, y convirtiendo al #YoSoy132 en un Trending Tropic mundial. Además, sus críticas a la situación actual del país tienen un fuerte, si bien vago, contenido antisistémico. Hay muchas diferencias, pero también una gran capacidad de diálogo, tolerancia y paciencia para ir de abajo hacia arriba, construyendo una unidad sin estrujar al individuo y, sin embargo, capaz de acción colectiva instantánea.
Pero el efecto más importante de #YoSoy132 ha sido desbaratar la jaula de miedo que encerraba a la opinión pública. Una jaula que había construido Felipe Calderón a lo largo de seis años. Si los estudiantes se atreven, ¿por qué no todos? El proceso ha abierto nuevas posibilidades al movimiento social que inevitablemente coincidirá con el discurso, pero, sobre todo, con la posición práctica y la integridad del candidato del Movimiento Progresista, Andrés Manuel López Obrador. Una vez más, el movimiento estudiantil da la señal para la manifestación de estados de ánimo profundos del pueblo.
Descartamos decididamente la posibilidad de que el movimiento #YoSoy132 pueda disolverse antes del día de las elecciones. La indignación de los estudiantes ya se está pasando a otros sectores, y la disposición a votar por un gran viraje del país hacia nuevos horizontes está creciendo.

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