Elecciones 2012
Realiza un mitin en Mexicali ante unos 10 mil simpatizantes
#YoSoy132, despertador de las conciencias: López Obrador

Aspecto del acto de campaña de AMLO en el auditorio municipal mexicalense
Foto Carlos Ramos Mamahua
Andrea Becerril
Enviada
Periódico La Jornada
Miércoles 13 de junio de 2012, p. 9
Miércoles 13 de junio de 2012, p. 9
Mexicali BC, 12 de junio. Ante unos 10 mil simpatizantes, buena parte jóvenes que lo aclamaron, Andrés Manuel López Obrador dejó en claro que no se montará
de manera oportunista en el movimiento #YoSoy132, ya que son ellos los que está dando lección de cómo actuar y son los que han han logrado que se precipiten las cosasy se impida que se imponga a Enrique Peña Nieto como presidente.
En cuanto el candidato del Movimiento Progresista comenzó a hablar se escuchó un grito unánime:
Muera Televisa. López Obrador les pidió no repetirlo y les dijo:
No voy a expropiar Televisa, sino a propiciar la apertura de medios para que haya democracia.
El auditorio municipal se vio lleno al tope y se pusieron incluso carpas para que quienes ya no encontraron sitio pudieran seguir el discurso del tabasqueño, quien hizo un reconocimiento al movimiento #YoSoy132.
¡Que vivan los jóvenes, que vivan los estudiantes!, gritó el abanderado presidencial y contagió a sus miles de simpatizantes, que no dejaron de aplaudir y de ondear banderas amarillas, rojas y naranjas de los tres partidos que impulsan su candidatura.
Miguel Angel Martínez, enfundado en una camiseta con el lema escrito
Que viva AMLO y reviva México, mostraba su credencial de la Universidad de Ensenada, donde pronto se titulará de licenciado en criminología.
A él y a los demás jóvenes, el candidato de la izquierda les recordó que #YoSoy132 fue el despertador de conciencias a lo largo y ancho del país, ya que pusieron el énfasis en que se garantice el derecho a la información y que las televisoras no suplanten la decisión de los ciudadanos de elegir a su gobernante.
López Obrador se refirió también a la demanda principal de los ciudadanos de Baja California de que bajen las tarifas eléctricas, ya que lo extremoso del clima los obliga a un alto consumo. Integrantes del Frente Cívico Mexicalense le entregaron un escrito en el que se quejan de que campaña tras campaña los habitantes de Mexicali se han visto defraudados
con la promesas no cumplidas de los candidatos presidenciales de resolver en forma definitiva el problema de las tarifas eléctricas injustas que hemos padecido hasta el presente.
Durante la concentración, dijo que él si cumplirá su promesa de bajar las tarifas eléctricas y lo hará obligando a la CFE a que utilice sus plantas para generar la electricidad, en lugar de comprar a altos precios el fluido a las empresas extranjeras.
De Mexicali López Obrador voló a Hermosillo para encabezar un mitin en la explanada del Museo de la Universidad de Sonora, donde nuevamente destacó la masiva presencia juvenil.
En esa explanada del recinto universitario el coro
¡presidente, presidente!se repitió una y otra vez durante el discurso del candidato de las izquierdas, quien por primera vez aludió a la tragedia de la guardería ABC y se comprometió a que
habrá justicia.
Finalmente, López Obrador explicó que le indigna la forma en que ese hecho lamentable, en el que fallecieron 49 niños, fue utilizado con fines electorales tanto por el PRI como por el PAN, sin que hubiera justicia para los familiares de las víctimas. Sostuvo que como presidente él tomará cartas en el asunto, para que no haya impunidad.
Cuentas claras-Hernández

Problemas del vecino-Fisgón

Un domingo inusual
Luis Linares Zapata
Durante el domingo pasado, aniversario del trágico 10 de junio, se vivieron experiencias inusitadas en el país. Como en aquel entonces, ríos de jóvenes, estudiantes la inmensa mayoría, se adueñaron de las avenidas y parques principales de varias ciudades exigiendo ser escuchados. Desean participar en las decisiones que marcarán el presente y que los afectarán de varias y variadas maneras. Como sus antecesores de ese cruento día de verano, los de ahora también protestaron por las heridas que, desde las élites del poder, se le causan al cuerpo social y del que son parte doliente. La jornada dominguera se completó con el debate entre los candidatos presidenciales. Las audiencias a tan necesario recurso informativo se contaron por decenas de millones. Pocos, entre los expectantes ciudadanos, pueden sentirse defraudados por lo que ahí se dijo a pesar de las notables ausencias de asuntos sustantivos. Los perfiles de los aspirantes se dibujaron con claridad meridiana. Las ofertas esgrimidas, y lo que cada uno representa, también quedaron impresas en las pupilas y los oídos de los mexicanos.
Marchas alegres, imaginativas y ruidosas de una juventud educada, deslindaron, con precisión, sus posturas con la versión oficial. Versión que intenta imponer al priísta Peña Nieto (escogida de antemano y desde arriba) como la indetenible, la inevitable opción. En verdad tal candidatura se viene revelando, ya sin tapujos, como la indicada para asegurar y dar creciente continuidad a los intereses cupulares. Y a ese dictado se ha opuesto la vigorosa corriente popular que se fortifica con el paso de los días. Los inconformes se han adueñado de los colores, las calles y las frases codificadas que pululan por redes, salones, ejidos y ciudades. Sus consignas apresan con imaginación ánimos renovadores. Los marchistas pertenecen a un selecto, pero ciertamente masivo segmento poblacional que rechaza, de manera tajante, las maniobras de los grupos de presión para asegurar sus privilegios. Los desacuerdos son profundos e irrenunciables con todo aquello que nuble, que oscurezca, que atente contra el libre albedrío, contra el voto informado y personal.
El aparato entero de comunicación social ha sido puesto además en la picota. En ese triste sitial las televisoras ocupan el primer plano. El elenco se completa con los demás altoparlantes de aquí y los de por allá. Los opinócratas, por su parte, acuden presurosos y hacen, con ahínco revestido de independencia y libre expresión, la parte que les ha sido asignada. Los jóvenes protestantes entienden a la perfección que los medios, tal y como han actuado, son vehículos al servicio del poder establecido. Un poder que se erige y prolonga para su propio deleite y dispendio. Un poder distante, ajeno al bien común. Poder indiferente al sufrimiento y las angustias de las mayorías. A estas últimas no les ha sido, tal capacidad comunicativa instalada en el país, benéfica para su desarrollo y deseos de progreso. Los medios de comunicación masiva no son las esperadas palancas constructoras de un orden donde se aprecien e impulsen creatividades colectivas. La independencia no pulula por el léxico cotidiano de sus estrellas. La libertad más apreciada, la que anima al pensamiento individual, se atasca entre sus compulsivos mensajes. Tergiversan, hasta con desagrado gestual, las libertades adicionales de expresión y manifestación pública de las ideas, en especial las que les son ajenas, opuestas. Han prestado oídos, con esmero desmedido, a esos pocos que se atrincheran en oficinas confortables, los que, desde ahí, dictan sus órdenes inapelables. Han sido, los medios y sus mensajeros, dóciles y hasta obsecuentes con el reparto inequitativo de los bienes colectivos. Su atención se dirige, con frecuencia inusitada, hacia los habitantes de residencias alejadas del bullicio, a los que, cuando los mencionan por sus nombres les ofrecen interesada respetabilidad.
La primavera estudiantil no es sino la actual vanguardia de un movimiento masivo, popular, insertado en la vida comunitaria o familiar, que ha decidido luchar contra una realidad excluyente que los desprecia y desampara. Han hecho consciente las perversas consecuencias de un modelo que, durante las últimas tres o cuatro décadas los ha dejado, sin contemplaciones humanas, a la vera del presente nacional. Se resisten a continuar por la senda, ciertamente benéfica para unos cuantos, que ha venido marcando sus nublados destinos. No aceptan el asignado rol de parias ni la exclusión de un desarrollo que debían ser para todos. El debate fue una transparente vitrina para esos millones de personas, ahora ya despiertas, que exigen su equitativo lugar en el reparto de las oportunidades.
Como respuesta a lo sucedido en el foro de Guadalajara, el poder ha desatado sus furias y consignas contra el que ya es puntero en las preferencias (AMLO). No hay que distraerse en la ruta de ascenso iniciada. Las urnas están a la vuelta de una quincena. Hay que dar el empujón final sin detenerse en las fallidas insidias del señor Calderón (y adláteres hacendarios) o en los bien conocidos priístas que, sin ver sus muchas miserias y complicidades, gritan desaforados ¡al ladrón!
Pájaro de cuenta de Twitter-Rocha

#132: asomarse al futuro de una nación
Alejandro Nadal

El movimiento de los jóvenes estudiantes y no estudiantes tiene una lucidez envidiable. A través de su fuerza y rebeldía genuina expresa el rechazo de los tres candidatos que proponen la continuación y profundización del neoliberalismo. Y que, dicho sea de paso, han sugerido también el fortalecimiento de los sistemas represivos del Estado mexicano. El movimiento estudiantil tiene razón porque ese modelo y el paquete de políticas que lo sustenta está basado en la desigualdad, la precarización del trabajo y la explotación.
El neoliberalismo ha dejado un legado de pobreza y destrucción que llevará décadas superar. En materia educativa tenemos un rezago del que será difícil salir. Mucho han dicho los candidatos del neoliberalismo sobre la necesidad de impulsar un proyecto educativo, pero no han hablado sobre el daño que el PRI y el PAN le han causado al país al restringir la inversión en educación.
La gráfica muestra la evolución del gasto en educación media y superior durante los últimos 35 años. Los datos provienen de un análisis del economista Marcos Chávez y están en pesos reales de 2010. El gasto ha sido dividido entre la población estudiantil media y superior para reflejar de manera realista lo que los gobiernos federales han ido invirtiendo en este segmento de la educación.
Se puede observar en la gráfica que las dos curvas muestran claramente el desplome de la década de los años 80. En el ciclo 77-78 el gasto por estudiante en el segmento de educación media era de mil 400 pesos (todas las medidas son en pesos de 2010) y 10 años después el gasto era de sólo 616 pesos. Hacia finales del sexenio de Salinas el gasto parece irse recuperando, pero como el modelo neoliberal se nutre de ciclos de expansión insustentables, eso no era sustentable. El terrible ajuste impuesto sobre la población a raíz de la crisis de 1994-95 nuevamente reduce el gasto hasta mil 105 pesos por estudiante en 1999. A partir de esa fecha, los recursos invertidos por estudiante se mantienen estancados y hoy, al concluir el ciclo 2011-2012 el gasto por estudiante en el nivel de enseñanza media se sitúa al mismo nivel que el gasto de hace 35 años, unos cuatro pesos diarios.
La serie de datos sobre el gasto en la educción superior arranca con 4 mil 110 pesos por estudiante en la matrícula de educación superior para el ciclo 1977-78. Al igual que el caso anterior, se observa un desplome en los años 80 superior, de tal modo que el gasto se reduce en más de 50 por ciento hasta quedar en mil 866 pesos en el ciclo 85-86. Después sobreviene la engañosa recuperación en el gobierno de Salinas. La crisis de 1994-95 tuvo un efecto destructivo sobre el gasto en educación superior. Y como muestra la gráfica, hoy estamos por debajo del nivel que tenía México en 1977-78.
¿No había recursos? Claro que los hubo, pero el dúo PRI-PAN escogió canalizarlos para pagar el servicio de la deuda pública, en buena medida engordada por fraudes como el Fobaproa.
En síntesis, México tiene un atraso de 30 años en lo que concierne al gasto en educación media y superior. Los programas que ya ofrece el gobierno de créditos para la educación no son la respuesta. Aún en países como Estados Unidos esos créditos son hoy un pesado componente del endeudamiento de los hogares y contribuyen a la crisis financiera. En México el gobierno insiste en llamarles
becas crédito, pero en realidad se quiere esconder el hecho de que el derecho a la educación se convierte en una mercancía que hay que pagar a plazos.
Detrás de estos datos se esconde un terrible proceso de precarización del trabajo y de castigo salarial. Datos oficiales (de la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo) revelan que 57 por ciento de la población ocupada con un ingreso reciben hasta tres salarios mínimos (5 mil 400 pesos). Ese monto no alcanza para sobrevivir: el modelo neoliberal no puede proporcionar empleo ni prestaciones y niveles decentes de ingreso para la gran mayoría de la población. Hoy en México, 34 por ciento de los desempleados tienen niveles de educación media y superior. Eso significa que la educación no es un factor de movilidad social.
La demagogia neoliberal, que todo distorsiona, repite a los jóvenes que son el futuro de México. Pero no les dice que les ha hipotecado el porvenir y que pretende coartar su libertad al condenarles a pasar la vida en un régimen de trabajos forzados por las condiciones de precariedad e inestabilidad. Y con todo eso, los candidatos del neoliberalismo todavía reclaman para que se introduzcan las reformas estructurales entre las que destaca la completa desregulación de las relaciones laborales para que el capital pueda disponer del trabajador como material gastable. Como si la reforma laboral no se hubiera ya impuesto bajo el neoliberalismo por la vía de los hechos. Al asomarse al futuro de la Nación, la rebelión estudiantil tiene razón en cuestionar a los candidatos del modelo neoliberal.
Aclaración necesaria-Helguera



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