Alianza Social de Trabajadores de la Industria Mexicana

sábado, 22 de diciembre de 2012

Año 2012: la esperanza que la realidad pudrió- El rezago de México-

Año 2012: la esperanza que la realidad pudrió

Peña Nieto en el Consejo de Seguridad. Foto: Germán Canseco
Peña Nieto en el Consejo de Seguridad.
Foto: Germán Canseco
MÉXICO, D.F. (proceso.com.mx).- Arrancó 2012 con una ilusión destellante. A finales del año pasado, Enrique Peña Nieto había cometido una tremenda serie de pifias en la Feria Internacional del Libro que le valieron un huracán de ridículos y sátiras en el mundo cibernético.
Corrieron, como metralleta humorística, miles de videos, fotografías y recursos creativos que relacionaban al exgobernador del Estado de México con la falta de inteligencia, escasa educación y nula cultura general. Incluso en el medio intelectual y artístico, figuras de peso, entre ellas el extinto Carlos Fuentes, pidieron no votar por el priista, en gran parte, como consecuencia de ese episodio en Guadalajara.
Parecía que lo inevitable sí tenía remedio, Peña Nieto no era ese invencible fenómeno impuesto por los poderes más fuertes del país, sino un humano vulnerable a sí mismo. Hoy, sabemos, la historia fue diferente; ganó la lógica matemática: dinero-poder.
El triunfo de Peña Nieto a pesar de la desaprobación de la clase media y el voto más pensado es una estampa de lo que caracterizó 2012: la eterna esperanza resquebrajada por la realidad.
A principios del año parecía que la juventud de este país permanecía en un invencible letargo. Aun excluidos del sistema de educación y apartados del mercado laboral, no había indicios de un corriente de inconformidad. Aquel viernes 11 de mayo en la Universidad Iberoamericana nació un movimiento que resucitaría la fe en los estudiantes. No sólo protestaron con la cómoda pancarta, los meses siguientes arriesgaron su pellejo, nos regalaron sus almas frescas, la indispensable ilusión utópica de un futuro mejor.
El sistema, con toda su perversión, sedujo a algunos de sus líderes, los infiltró, amenazó, desnudó, escupió y encarceló. Aun con este monstruo acosador, están ahí, con la dignidad intacta, igual que los pocos pero indispensables líderes sociales que abandonaron sus sueños personales para ver por su prójimo.
La periodista Anabel Hernández nos relató, reportaje a reportaje, el rostro putrefacto de Genaro García Luna, el hombre del montaje, el artífice de la guerra sanguinaria que nunca se ganó pero que tantos huérfanos sumó. Y, al mismo tiempo, otra mujer, Marcela Turati, recorrió el país para presentarnos el ángulo opuesto, los rostros valientes de ciudadanos que, a pesar de la inevitable tragedia, se levantaron para reconstruirse.
Fue el año en que Sofía Castro, la hija de la primera dama, Angélica Rivera, logró su sueño de usar zapatos de 15 mil pesos y, al mismo tiempo, el periodo en que diez mil niños mexicanos murieron por desnutrición (Encuesta Nacional de Salud y Nutrición 2012). La lógica jamás ha tenido un lugar primordial en la historia del país.
El valiente Felipe Calderón, aquel bravucón que defendería con su vida a la patria, huyó del país y nos dejó un gigantesco desecho de su administración: la Estela de Luz, ese monumento superior a los mil millones de pesos que nadie le encuentra más sentido que una evocación a las galletas Suavicremas.
Paulina Romero Deschamps, la hija del dirigente petrolero Carlos Romero Deschamps, quien oficialmente gana 24 mil pesos mensuales, nos presumió en su cuenta de Facebook cómo recorrió el mundo, sus paseos en yates y degustación de vinos de diez mil pesos. Conocimos que Miguel Ángel Yunes Linares, exdirector del ISSSTE, adquirió una mansión con un costo de 35 millones de pesos y que el gobernador de Veracruz, Javier Duarte, tiene una mansión en Phoenix con valor de un millón de dólares. Desde luego, los rostros más corruptos de este país aún gozan de comilonas con las cofradías de poder: ahí están, rebosantes de libertad, Mario Marín, Ulises Ruiz y Fidel Herrera. También la eterna sobreviviente Elba Esther Gordillo.
Las reglas en México permanecen intactas: los más corruptos como los más impunes y los más débiles como los más vulnerables.
Sofía Covarrubias, la hija mayor del gobernador de Baja California Sur, Marcos Covarrubias, nos obsequió un reflejo de cómo nos ven quienes viven de exprimir el erario: “#Esdeindigenas emocionarse con ir a usa y poner mil estados y fotos de cada paso que das haya, sin ir, fv jajajajajajaja” (sic).
La cruda historia se repitió: los rostros más perversos son ahora los brillantes secretarios del gabinete, los luchadores sociales van a la cárcel y la clase media permanece sumergida en el pantano de la demencial rutina de hacer maravillas con seis mil pesos mensuales.
El escritor francés Michel Houllebecq, siempre obsesionado en su obra con la incognitita de por qué no tenemos el valor de ponerle fin al sufrimiento, reflexiona en Ampliación del campo de batalla: “La ausencia del deseo de vivir no basta para tener deseos de morir”.
Y es justo esa idea inexplicable de supervivencia la que tiene a las almas justas en pie. Sí, las noticias diarias nos escupen en la cara los casos más vomitivos de abuso, corrupción e injusticia, pero ahí tenemos a Javier Sicilia, a Raúl Vera, a los once periodistas que este año dieron su vida por la sociedad, incluida la corresponsal de Proceso en Veracruz, Regina Martínez. A las mujeres que no cesan de exigir justicia para sus hijos asesinados, a #Yosoy132, y a tantos y tantos testimonios de compromiso social que, con infinita necedad, nos regresan la ilusión de iniciar un nuevo año con esperanza.
Contacto: www.juanpabloproal.com

El rezago de México

Mujeres observan la escena de uno de los crimenes en Nuevo León. Foto: Víctor Hugo Valdivia
Mujeres observan la escena de uno de los crimenes en Nuevo León.
Foto: Víctor Hugo Valdivia
MÉXICO, D.F. (Proceso).- Se inicia un sexenio y se impone la tarea de evaluar lo que se hereda y reflexionar sobre lo que sigue. ¿Cuál es la imagen de México en el mundo? ¿Qué avances o retrocesos se advierten en las percepciones sobre su papel en la vida internacional? ¿Es un poder emergente?
Hay muchos ángulos desde los que se puede responder a esas preguntas. El más inmediato es buscar lo que dicen las encuestas en el país de mayor peso para la vida de México, Estados Unidos. Allí, el deterioro de la imagen de México –producto de la amplia cobertura de los medios de comunicación sobre el tema de las drogas y la violencia– difícilmente podría ser peor.
Por ejemplo, los resultados de la encuesta levantada en línea por la empresa de investigación Vianovo en octubre de 2012 son desalentadores. México es percibido por los entrevistados como una economía menos moderna que Brasil, y como una nación donde la gente se siente más insegura que en El Salvador. Al preguntar por qué se sentían inseguros, el 72% contestó que por cárteles de la droga, crímenes y violencia. La primera palabra que venía a su mente al mencionar a México era “drogas” (45%), y en segundo lugar, “pobreza” (16%).
Desde otro ángulo, la imagen de México está vinculada a la opinión que tengan las élites políticas o académicas sobre el papel del país en la política internacional del siglo XXI. Interesa saber si se trata de un país con influencia regional; si está comprometido con mecanismos para el mantenimiento de la paz y la seguridad internacionales; si contribuye a la solución de los problemas globales. La respuesta a esas interrogantes permitirá concluir sobre la existencia, o no, de posibilidades para afianzar la posición del país como un poder emergente.
Al hacer la comparación con otros países considerados poderes emergentes, como lo es Brasil, México aparece rezagado. Por su dimensión territorial, densidad demográfica o participación en la economía internacional, debería ser un poder emergente; no lo es. Diversas condiciones contribuyen a poner en duda su pertenencia a esa categoría. La primera es la debilidad de su influencia regional. A pesar del discurso que se refiere a la amistad con el resto de América Latina, el hecho es que México no tiene una presencia fuerte en la región; esto es particularmente notorio cuando se piensa en Centroamérica.
Las relaciones de México con Centroamérica tardaron en ser una prioridad para la diplomacia mexicana del siglo XX. Fue a finales de los años 60 cuando por primera vez un presidente mexicano emprendió una gira por los países del Istmo. Más tarde, a comienzos de la década de los 80, el llamado Grupo Contadora inició una etapa de activa participación para poner fin a conflictos armados y propiciar un cambio político en la región. En gran medida se tuvo éxito; para probarlo, allí están los acuerdos para la paz en El Salvador o los acuerdos sobre Guatemala de 1996.
En los años que siguieron, la atención hacia Centroamérica se desvaneció y la región regresó a ocupar un lugar secundario en la política exterior mexicana. Se mantuvieron programas de cooperación, tanto con los gobiernos del PRI como con los del PAN, pero no tuvieron ni la dimensión ni el apoyo necesarios para dejar huella. Baste recordar que la mayoría de los proyectos del muy mencionado Plan Puebla Panamá se quedaron a nivel de estudios de factibilidad.
Sin embargo, el tema de la relación con Centroamérica ha adquirido nuevas características, que obligan, ahora sí, a darle mayor atención. Numerosas circunstancias confirman que es imposible combatir al crimen organizado en México sin tomar en cuenta sus ramificaciones desde y hacia Centroamérica. Por otra parte, uno de los temas más delicados para la imagen de México, que afecta seriamente su posición en materia de derechos humanos, es el comportamiento de delincuentes asociados con miembros de agencias del gobierno que secuestran, extorsionan y asesinan a los transmigrantes centroamericanos que se dirigen a Estados Unidos. La fosa de San Fernando, Tamaulipas, permanece como uno de los agravios más serios que puedan recordar los centroamericanos.
El segundo aspecto que debilita la posición de México como poder emergente es su manera errática de participar en asuntos de seguridad internacional. Cierto que México fue miembro no permanente del Consejo de Seguridad dos veces durante los gobiernos del PAN: 2002-2003 y 2009-2010. La pertenencia, cubierta con gran profesionalismo por los miembros del servicio exterior mexicano, no elimina, sin embargo, la incongruencia de haberse negado a participar en las Operaciones de Mantenimiento de la Paz, uno de los temas centrales en la agenda del Consejo. Por lo demás, no es un secreto el escaso interés que despertaban en el presidente Calderón los asuntos de Naciones Unidas, con la única excepción de la lucha contra el cambio climático. Durante su sexenio coexistió, pues, la membresía de México en el Consejo con la indiferencia del presidente por lo que allí ocurría.
El gobierno que acaba de empezar se empeña en proyectar una voluntad de cambio que persigue hacer de México un poder emergente. Se necesita algo más que un buen discurso o buenos artículos en revistas internacionales para lograrlo. Tomando en cuenta la mala imagen que se hereda, la poca influencia regional y la incongruencia de los compromisos en materia de seguridad internacional, no será fácil lograr ese objetivo. Construir una relación más sólida con los países al sur de la frontera y asumir la responsabilidad de participar en Operaciones de Mantenimiento de la Paz serían, entre otras, tareas por cumplir.

Hallan cinco descuartizados dentro de una camioneta en Torreón

Ejecutados en algún punto del país
Ejecutados en algún punto del país
MÉXICO, D.F. (proceso.com.mx).- Cinco hombres descuartizados fueron encontrados la tarde del viernes en la caja de una camioneta de modelo reciente, informaron voceros de la Procuraduría de Justicia de Coahuila.
El hallazgo se hizo poco antes de las 18:00 horas en el bulevar Paseo del Tecnológico, cerca del entronque con la carretera a Mieleras, en el fraccionamiento Bosque Escondido, al suroriente de la ciudad.
Junto a los cadáveres fue dejado un narcomensaje cuyo contenido no fue revelado.
La edad de las víctimas está entre los 20 y 30 años, de acuerdo con los peritos.
La camioneta donde fueron encontrados los cuerpos es una Nissan Frontier color gris, con placas EW 14812 de Coahuila. En su interior se encontraron bolsas de plástico y en el pavimento había más restos, entre ellos cabezas, piernas, brazos y torsos.
Según el diario Vanguardia, uno de los cuerpos estaba desnudo y los restantes tenían sólo trusas.
Los restos fueron llevados a las instalaciones del Hospital Universitario para practicarles la necropsia y lograr su identificación.
Horas antes, en un ataque a balazos, un contador del Cereso local fue asesinado y el subdirector administrativo resultó gravemente herido.
Los funcionarios fueron agredidos poco después de las 15:00 horas cuando circulaban a bordo de un vehículo sobre la carretera Torreón-Matamoros.
Los agresores viajaban en al menos dos vehículos, desde los cuales dispararon con “cuernos de chivo” a las víctimas.

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