Alianza Social de Trabajadores de la Industria Mexicana

miércoles, 19 de diciembre de 2012

Jóvenes increpan a EPN: ¡Peña entiende, Chihuahua no te quiere!, le dicen frente al Palacio de Gobierno- Moreira contra Calderón: ni a cual irle

Jóvenes increpan a EPN: ¡Peña entiende, Chihuahua no te quiere!, le dicen frente al Palacio de Gobierno

Ciudad de México, 18 de dic (SinEmbargo).- Estudiantes increparon hoy al presidente Enrique Peña Nieto a su llegada al Palacio de Gobierno de Chihuahua. El grito de “¡Peña entiende, Chihuahua no te quiere!” se confundía con las voces de las personas que se acercaban a saludarlo y darle la bienvenida, según publica el Diario de Chihuahua.

Entre otras exclamaciones de apoyo y bienvenida, los jóvenes continuaron gritando a favor de la libertad de los presos políticos y en contra de la reforma laboral, así como diversas exclamaciones de exigencias y respeto a sus derechos constitucionales.
 
“Somos estudiantes, no nos debes criminalizar”, manifestó una estudiante, en la esquina que forman las calles de Vicente Guerrero y Libertad. Pero el Gobernador anfitrión, César Duarte, gritó un “¡Viva Peña Nieto!” en ese momento, dice Reforma.
 
El Ejecutivo federal ingresó al recinto sin tomar en cuenta los reclamos y protestas, siempre resguardado por sus escoltas, quienes le apresuraban a ingresar al recinto, donde mantuvo una reunión con autoridades estatales y municipales.
 
Acompañado del Gobernador del Estado, César Duarte Jáquez y funcionarios tanto estatales federales como estatales, posterior a la llegada del titular nacional de la PGR, Jesús Murillo Kara y Manuel Mondragón, comisionado de la Policía Federal, estos arribaron al recinto oficial, refiere el Diario de Chihuahua.
 
De acuerdo con Notimex, Peña Nieto inició una gira de trabajo por el estado de Chihuahua para reunirse con empresarios y realizar evaluaciones en materia de seguridad.
 
A las 11:00 horas y acompañado por el gobernador de la entidad, César Horacio Duarte Jáquez encabezó la reunión de evaluación en materia de seguridad .
 
A las 13:15 horas, el presidente Peña Nieto sostendrá un encuentro con sectores productivos y su regreso a la ciudad de México está previsto para las 18:05 horas.
 

Moreira contra Calderón: ni a cual irle

Por: Redacción / Sinembargo - diciembre 18 de 2012 - 0:00
Casa de citas - 9 comentarios
Durante el bautizo de su nieto Eduardo Humberto Moreira Davis, el domingo pasado, el ex Gobernador que endeudó Coahuila con 34 mil millones de pesos (40 mil millones, dicen otros) se dio tiempo para atender a la prensa.
 
Dijo que interpuso una denuncia en contra del ex Presidente Felipe Calderón ante la Corte Internacional de La Haya por los 100 mil muertos que dejó su guerra contra el crimen organizado (entre ellos su hijo, José Eduardo Moreira). Dijo que Calderón era como Victoriano Huerta, pues “los dos se robaron la Presidencia”. Dijo que se irá al extranjero para aprender inglés y francés, y estudiar una maestría y doctorado en Educación. Dijo que volverá en 2016 y que para entonces espera haber publicado “al menos tres libros”. Dijo que el ex Presidente le pidió favores inmorales. Dijo que él se negó, y que Calderón se irritó con él porque le llamó “borracho” por televisión.
 
Lo que no dijo fue de cuánto es la deuda de Coahuila, y en qué se gastó. No dijo en dónde están sus amigos (el ex Tesorero Javier Villarreal, por ejemplo), y otros que están prófugos después de saquear al Estado.
 
Calderón se le ha vuelto su cortina de humo favorita.
 
Lo peor del asunto es que, de ambos personajes, ni a cual irle. Moreira y Calderón deben muchas respuestas a los mexicanos. El primero, sobre todo, a los coahuilenses (aunque todos terminaremos pagando la deuda, gracias al “Fobaproa” para estados y municipios que propuso Enrique Peña Nieto). Y el segundo, incluso a los panistas: su partido, el PAN, ha sufrido una desbandada, mientras sus afines tratan a toda costa de mantener el poder.
 
Moreira denunciando a Calderón ante la Corte Internacional de La Haya es casi inmoral. Le quita fuerza y seriedad a la otra denuncia que hicieron miles y miles de ciudadanos ante el mismo organismo. Moreira quiere explicaciones –como muchos otros mexicanos–. Pero mientras grita sus penas y fobias, muchos otros se han quedado sin que él de respuesta puntual a su deuda, por ejemplo. O a tantas y tantas denuncias de corrupción que hay en su contra.
 
Cómo olvidar al otro Moreira, al enfurecido que gritaba: “¡Ya chole con lo de Chaires!”, en respuesta a los que cuestionaban (y siguen cuestionando: no sabemos nada de ese caso tampoco) por el enriquecimiento ilícito de su querido colaborador, Humberto Chaires.
 
Calderón sigue sin explicarnos muchas cosas. Pero que Moreira la haga de justiciero le quita seriedad a cualquier denuncia contra el ex Presidente.
 
Ayer, por ejemplo, uno de los políticos más desprestigiados, Juan Molinar Horcasitas, dijo que las denuncias contra su ex jefe y amigo es “politiquería barata y demagogia”.
 
Molinar calificó de “inadmisibles, falsas y sin sustento las acusaciones del ex gobernador de Coahuila contra Calderón Hinojosa, a quien culpó de las más de 100 mil muertes registradas en el marco del combate al crimen organizado durante su administración”, según reseñó Notimex.
Como dicen, estamos fregados.
 

El bla, bla, bla de Peña

Por: Adela Navarro Bello - diciembre 18 de 2012 - 0:01
COLUMNAS, Sortilegioz - 24 comentarios
Como candidato poco o nada quiso hablar sobre la estrategia de combate a la inseguridad, tarde nos enteraríamos que el hoy señor Presidente de la República, Enrique Peña Nieto, no habla sino que lee ideas preparadas a manera de discurso. Vaya, la improvisación no es lo suyo. Las entrevistas en vivo menos. El sello de la casa es el teleprompter (adminículo que desliza el texto en una pantalla para su fácil lectura en público o en medios electrónicos).
 
17 días después de tomar posesión de la silla del águila, Peña Nieto le entró al tema del combate a la inseguridad. En el mismo tenor que ha utilizado para entrarle a otros temas, con muchas palabras, buenos deseos, promesas, compromisos, acciones a mediano o largo plazo y bla, bla, bla.
 
El gobierno de Enrique Peña ciertamente se está enmarcando en lo que han sido las administraciones públicas federales priístas. Aquella, por ejemplo, de Miguel de la Madrid con la renovación moral de México, la de Carlos Salinas y su gobierno del pacto, el arriba y delante de Luis Echeverría y sus comisiones para el tercer mundo, y sin dejar de lado el populismo lopezportillista con la solución somos todos. Peña ya firmó su pacto por México.
 
De la mano de la conveniencia política de los partidos de oposición, principalmente el PAN y el PRD, el Presidente recibió su espaldarazo político y su carta blanca para hacer en aras del pacto por México, lo que mejor le parezca. La realidad es que el naciente gobierno de Peña Nieto se ha quedado más en las palabras que en las acciones.
 
Ahí está la recién presentada estrategia para el combate a la seguridad, un discurso repleto de buenos deseos –que no sólo el Presidente tiene sino la mayoría de los mexicanos– pero pocas, muy pocas acciones reales, contundentes, que nos den una esperanza de que el entorno de violencia cambie. Acaso se centra más en decir lo que todos quieren escuchar que en comprometer lo que pocos pueden hacer.
 
La realidad es que la estrategia peñista para el combate al crimen organizado no tiene novedades. Salvo la no clara creación de la Gendarmería Nacional, pues no aclaró si los 10 mil elementos serán quienes ahora integran la Policía Federal, o si acaso la Secretaría de Gobernación tendrá dos corporaciones policíacas bajo sus órdenes –la Policía Federal y la Gendarmería Nacional–, no hay nada nuevo más allá del discurso en la propuesta del Presidente.
 
El inicio de su perorata, “…hay que transitar de la Estrategia Nacional de Seguridad Pública a una auténtica política de Estado de corresponsabilidad entre Poderes y órdenes de gobierno ajena a intereses de partido”, no es más que retórica de un mismo discurso. Cambiar el nombre, transformar las siglas, mover el entorno, no es sinónimo de cambio, de hecho en algunos casos –como regresar la Policía a Gobernación– se entiende como retroceso.
 
El lunes 17 de diciembre de 2012, durante la II Sesión del Consejo Nacional de Seguridad Pública, finalmente Peña dio a conocer su plan para combatir la criminalidad, la violencia y el narcotráfico en México que durante los últimos seis años nos llevó a la cifra de más de 80 mil ejecuciones, al crecimiento de 33 organizaciones criminales, el secuestro y la extorsión de cientos, de miles de mexicanos.
 
Recuperar la calle, los municipios y las zonas hoy en poder de los cárteles de la droga no es un asunto fácil ni se soluciona con palabrería. Las organizaciones criminales se han desarrollado debido a la impunidad que el estado mexicano les ha proveído, y de eso por el momento, el Presidente no ha dicho palabra, más allá de las declaraciones del procurador General de la República, Jesús Murillo Karam, de limpiar la corporación, fomentar la investigación y erradicar vicios como los larguísimos arraigos, producto de la falta de investigación ministerial.
 
El lunes 17, Peña habló de seis líneas de acción. Planeación la primera, prevención la segunda y en secuencia: protección y respeto a los derechos humanos; coordinación, transformación institucional, evaluación y retroalimentación. Nada pues nuevo en el tintero. Tan las cosas continuarán, por lo menos al mediano y al largo plazo, como están, que refrendó, ponderó y felicitó la participación del Ejército Mexicano y la Armada en el combate al crimen organizado; al igual que en el calderonato, Peña refirió que la operatividad de las fuerzas armadas mexicanas continuará hasta en tanto no se modifique la estructura de las corporaciones civiles y estas sean depuradas para estar en condiciones aptas de perseguir a aquellos que delinquen en lugar de protegerlos como hasta ahora sucede.
 
Lea los objetivos de la puesta en marcha de esos seis ejes en el primero de ellos que es la planeación: “reducir la violencia y recuperar la paz y la tranquilidad de las familias mexicanas. En particular, disminuir los indicadores relacionados con homicidios, secuestros y extorsiones…”. ¿No es acaso lo que todos queremos? ¿No es lo que deseaba Calderón? La manera de abordar el tema por parte de Peña es tan simplista que uno pudiera pensar que está reaccionando a un libreto y no a una verdadera conciencia y sensibilidad sobre el fenómeno criminal en México que vaya, el mismo día 17 de diciembre, cobró la vida de cuatro maestras en Chihuahua; asunto que valga resaltarlo no ha sido propiamente investigado ni en el ámbito de la procuración de justicia, ni en el esquema periodístico.
 
La prevención. Aquí Enrique Peña refiere programas asistenciales para mejorar el entorno de los mexicanos, infraestructura, oportunidad, desarrollo, trabajo. Millones de pesos, poco más de 115 y un fondo con dos mil 500 millones de pesos para preparar y formar a la población en un entorno amigable hacia los valores cívicos. Además –obvio– la creación de una Comisión Intersecretarial de Prevención del Delito.
 
En el tercer punto, otra estructura: un Programa Nacional de Derechos Humanos para las áreas de gobierno, así como protocolos de actuación. Lo demás, asegurar, fortalecer, respetar, promover, proyectar, presentar, y demás verbos en infinito. Nada nuevo pues. Revisar que los fondos estén entregados, establecer sistema de coordinación, lograr mayor eficiencia, garantizar un México de paz y tranquilidad. Frases hechas sacadas del manual de discursos políticos.
 
Creación de quince unidades de la Policía Federal para combatir secuestro y extorsión; la procuraduría participará “en los operativos federales para integrar, de mejor manera, las investigaciones correspondientes a las averiguaciones previas”. ¡Esa es su función y obligación!
 
El discurso de Peña en materia de combate a la inseguridad pues, fue eso, palabrería políticamente correcta para –en su pacto por México– hacer sentir a gobernadores, alcaldes, fuerzas armadas, parte de y no competencia de; acción esta que no sirve para encarcelar narcos, investigar estructuras financieras ilícitas, identificar rutas de droga, de secuestro y extorsión.
 
A 18 días del inicio del Gobierno de Enrique Peña Nieto, le va faltando más acción, más determinación y valentía, y le va sobrando discurso. Mucho bla, bla, bla con más de lo mismo.
18 de diciembre de 2012

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