Alianza Social de Trabajadores de la Industria Mexicana

domingo, 24 de marzo de 2013

Conflicto magisterial: rectificar el camino- La lucha por la igualdad y la democracia real- Aguas profundas, ¿como las del cielo en tiempos de Fox?-La libertad de elegir y otras argucias

Conflicto magisterial: rectificar el camino
El conflicto magisterial entre la Coordinadora Estatal de Trabajadores de la Educación de Guerrero (Ceteg) y el gobierno de esa entidad, que se ha saldado en un paro de labores docentes desde el 25 de febrero y en bloqueos carreteros, como el registrado el viernes en la Autopista del Sol, dio un vuelco positivo ayer, tras el reinicio del diálogo entre los profesores inconformes y la administración estatal. Luego de varias horas de negociación, la Ceteg anunció un acuerdo verbal entre las partes, por el cual el mandatario Ángel Aguirre se comprometería a firmar un decreto de reforma a la Ley Estatal de Educación, que incorpore las demandas de los docentes: Garantizar la gratuidad, la evaluación democrática, los derechos laborales y las plazas a los egresados normalistas, así como cancelar las órdenes de aprehensión giradas contra los profesores inconformes.
 
A reserva de que los acuerdos alcanzados ayer en la capital guerrerense se concreten con la firma de un documento –lo que no había ocurrido hasta el cierre de esta edición–, la reactivación de las negociaciones hace pensar que el conflicto magisterial en esa entidad pudo haberse resuelto desde un principio, en caso de que hubiese prevalecido la voluntad política y de diálogo por sobre las posturas amenazantes y autoritarias: estas últimas, sin embargo, salieron a relucir por parte del régimen encabezado por Aguirre, con medidas como la suspensión de salarios a los profesores inconformes y con amenazas de desalojo a los bloqueos carreteros, que hicieron recordar inevitablemente la cruenta represión sufrida por normalistas de Ayotzinapa en diciembre de 2011. Tales elementos enturbiaron el proceso de negociación e hicieron que el conflicto se prolongara y creciera en forma innecesaria y riesgosa.
 
Por otra parte, el disenso entre las autoridades de Guerrero y el magisterio constituye un botón de muestra del potencial desestabilizador que encierra la reforma educativa promovida por el gobierno federal y las cúpulas de PRI, PAN y PRD, avalada en la mayoría de los congresos estatales. El rechazo a esas enmiendas constitucionales se ha dejado sentir en semanas recientes con movilizaciones magisteriales en todo el país y ayer mismo hubo una marcha en Oaxaca, en donde más de 20 mil docentes participaron en repudio a tales modificaciones.
 
En suma, aunque en el caso de Guerrero las gestiones parecen encaminarse hasta ahora a una solución del conflicto magisterial, sería un error que el gobierno federal y el trinomio partidista que lo respalda en materia educativa apostaran a la capacidad de contención de los gobiernos estatales ante a la inconformidad de los docentes. Por la creciente explosividad de la situación que se vive en entidades como Guerrero y Oaxaca, las autoridades tendrían que rectificar el camino y reconocer la inviabilidad política de las cuestionadas reformas educativas, pues es claro que éstas no podrán ser instrumentadas por la vía de la negociación –cancelada desde el momento en que las autoridades marginaron al magisterio de la elaboración del proyecto correspondiente– y que los riesgos de intentar imponerlas por vía de la fuerza son sumamente elevados.
 
La lucha por la igualdad y la democracia real
Guillermo Almeyra
El movimiento Cinco Estrellas, iniciado en Italia por Beppe Grillo, puede ser visto desde muchos perspectivas, pero en mi opinión lo fundamental es que expresa un enorme impulso democrático, igualitario y el repudio de una vasta parte de la población –sobre todo de la juventud educada– a los privilegios de casta y a la corrupción del personal gobernante.
 
Ya ha obligado a los presidentes de ambas cámaras a reducir sus sueldos exorbitantes en 30 por ciento y a recortar también los de los altos funcionarios, y los parlamentarios grillistas cobran 2 mil 500 euros (como un obrero calificado) más las indemnizaciones por tener que vivir en Roma en una segunda casa o por viajar desde sus distritos (con la salvedad de que viven juntos en departamentos populares y con el sobrante de las indemnizaciones subsidian obras sociales de todo tipo).

Los grillistas se oponen, además, a la renovación de los mandatos parlamentarios para evitar la creación de una casta de políticos de profesión, atornillados a las curules o que pasan de diputados a senadores o gobernadores de provincia sin volver jamás a trabajar en sus oficios originales y al pago del Estado a los partidos políticos que los integra en su funcionamiento.

Como se recordará, en la Comuna de París nadie ganaba más que el sueldo de un obrero calificado, los cargos no eran perpetuos sino rotativos y los representantes populares no tenían ningún privilegio ni tampoco lo tenían las instituciones estatales y paraestatales, como la justicia, por no hablar de la Iglesia católica (países en los que el Estado está supuestamente separado de la Iglesia, como Argentina, siguen pagando los sueldos de los párrocos de frontera, de los capellanes de las fuerzas armadas y las jubilaciones de los obispos, por no hablar de sus institutos de enseñanza).

La democracia igualitaria de la Comuna de París educaba a quienes la practicaban en la solidaridad y la igualdad y comenzaba la construcción de un Estado-no Estado, con un aparato administrativo-legislativo barato, controlable y renovable según la voluntad popular que servía de instrumento para la transición de la democracia radical al socialismo pluralista.

La lucha por la igualdad, contra las castas, los privilegios, la corrupción y la perpetuación en los cargos electivos es, por lo tanto, un objetivo democrático inmediato y alcanzable y al mismo tiempo elemento fundamental en el combate contra el egoísmo, el individualismo, la despreocupación por la política que son elementos fundamentales del mantenimiento de la hegemonía cultural y política del capital.

El capitalismo dirigido por el capital financiero, por otra parte, restringe cada vez más los escasos márgenes para la democracia. En Alemania ya hay obreros que trabajan de noche por 300 euros mensuales, la mitad del salario mínimo. ¿Qué derechos democráticos pueden tener si ni siquiera pueden alojarse y comer decentemente? En México, 80 por ciento de la gente es pobre y el hombre más rico del planeta es mexicano, ¿qué igualdad y democracia pueden haber en un país semejante? En España, 50 por ciento de los jóvenes están desocupados, ¿de cuáles derechos gozan?
 
En Chipre, la Unión Europea –léase el capital financiero acreedor– acaba de dar un golpe terrible a la seguridad de sus habitantes y acaba de poner en cuestión sus propios fundamentos, al tratar de imponer al país un corralito como el que existió en Argentina en 2001, robando a los pequeños ahorristas 7 por ciento de sus ahorros bancarios y a los capitalistas 10 por ciento por medio de una resolución que ni siquiera pasó por el Parlamento nacional (y que éste rechaza).
 
Los grandes banqueros europeos quieren salvar así los bancos y créditos chipriotas, no sólo robando dos mil millones de euros a sus competidores rusos que dominaban las finanzas de la isla, sino también y, sobre todo, violando directamente el derecho de propiedad que el capitalismo proclama sacro, la soberanía nacional chipriota, la propia legislación europea y redistribuyendo la riqueza para concentrarla aun más en pocas manos. ¿dónde están la democracia y el respeto por las leyes en todo esto?
 
El capitalismo siempre ha sido sinónimo de desigualdad, concentración brutal de la pobreza en un extremo y de la riqueza en el otro y corrupción, violencia contra la mayoría, guerras de despojo, pero en esta fase es aún más rapaz que en el siglo XIX, y su política todos los días restringe brutalmente la democracia.
 
Quien quiera realmente defender los espacios democráticos debe, por consiguiente, darle contenido social, combatir la desigualdad y los privilegios de casta, o sea, a las políticas del capitalismo y al sistema mismo para crear las bases de otro más solidario, menos inhumano, menos depredador de la naturaleza y de la sociedad.
 
Las comunidades con sus policías comunitarias crean elementos de Estado popular mediante sus asambleas, su solidaridad, su enfrentamiento con la delincuencia y la corrupción del aparato estatal. Algunas desarrollan elementos de autonomía que podrían dar base a una autonomía regional más amplia y efectiva en la lucha por la autonomía y la autogestión de todas las comunidades y de la construcción de un Estado y una economía desde abajo.
 
Esas comunidades van muchas veces más allá de su composición étnica mayoritaria al unir a todos los habitantes de un mismo territorio para tratar de construir una justicia popular y una democracia directa y superan así la tentación peligrosa de prescindir de lo que sucede en el resto del territorio nacional y en el resto del mundo. Otras comunidades indígenas, como en Argentina, se federan a escala nacional, con el apoyo de organizaciones y militantes no indígenas.
 
Ante un capitalismo cada vez más totalitario y destructor de la civilización, hay una vía democrática para la transición anticapitalista.
 
Aguas profundas, ¿como las del cielo en tiempos de Fox?
Antonio Gershenson
Foto
A principios del gobierno de Fox, en aras de las aguas profundas, funcionarios y funcionarias se inspiraban hasta en los cielos. Claro, en más de 12 años no tenemos ni un barril de petróleo, ni gas natural productivo procedentes de las aguas profundas mexicanas.
 
En los últimos años, los funcionarios del sector agarraron una fiebre de que ahora sí íbamos a tener las enormes riquezas de las aguas profundas. Uno de estos casos fue el Lakach. De 2011 a 2023 iba a costar 20 mil 281 millones de pesos, pero la proyección financiera podría costar por lo menos el doble,
 
El proyecto Lakach, en aguas profundas del Golfo de México, entró en una fase de revaluación, tanto por los costos como por los resultados discutibles. La Comisión Nacional de Hidrocarburos lo declaró no viable.
 
Los altos funcionarios de Pemex hicieron de lado esa observación y pusieron en marcha el proyecto, pero se estrelló con los costos. Se había estimado que el gas estaría a 3, a 3.5 dólares, pero en abril de 2012 el costo del que viniera del Lakach estaba por arriba de 20 dólares. Con esto se estrelló el proyecto, por todos lados. Los funcionarios hablan de él, pero está parado.
 
Vamos a ver un cuadro más amplio, para ver que este no es un caso aislado.
 
Bajo el pomposo título de México tiene un gran potencial petrolero, Pemex publica un amplio cuadro (ver arriba) del que sacamos sólo unas muestras.
 
Las unidades en que están los números son miles de millones de barriles de petróleo crudo equivalente.
 
Como vemos, en las aguas profundas la producción acumulada es cero punto cero. Pero inventan la palabrita prospectivos y con eso ya son un montón. Sin embargo, la tabla de definiciones de Pemex tira esto a la basura.
 
Bajo la definición Definiciones Básicas, en una columna especial se incluye Recursos Prospectivos, y lo define como No recuperable. En cambio, a las reservas, del lado derecho, les incluye Producción. Las reservas probadas son para producir, eso está claro, pero lo que nos dice el documento es que además en las aguas profundas no hay ninguna producción, por más que los funcionarios lancen sus discursos. De modo que el proyecto Lakach no fue ninguna excepción.
 
Esto no impide a los nuevos funcionarios hablar de las aguas profundas como si fueran la gran productividad, aunque en realidad no tienen nada. En otros países puede haberla; aquí 12 años han demostrado que no. Y menos con semejantes jefes de esa área de Pemex y ese nivel de corrupción. Sin tanto dinero y sin tantos discursos, ya hemos mencionado el caso del litoral de Tabasco. En los últimos 10 años su producción de petróleo crudo pasó de 39 mil barriles diarios a 319 mil: más de ocho veces de aumento. Y su producción de gas natural en el mismo tiempo, pasó de 87 millones de pies cúbicos diarios, a 736 millones, también más de ocho veces. Y esto no aparece en los discursos oficiales.
 
En cambio, la perforación en aguas profundas es muchísimo más cara. Por la profundidad a la que se inicia requiere equipos muy caros y generalmente requiere hacerse una perforación por año, y no más. Si llega a extraerse el petróleo o el gas, los medios de extracción son carísimos también. Eso sí, les sirve para traer a más empresas trasnacionales y más equipos del extranjero. Ese es, aquí, el sentido de su Estrategia Nacional de Energía.
La libertad de elegir y otras argucias
Rolando Cordera Campos
La libertad de elegir no está a discusión, sobre todo si se hace caso omiso de las condiciones y circunstancias que rodean y modulan tal elección. De este axioma se pasa sin mayor trámite a proclamar la libertad política como valor absoluto que no requiere comprobación, lo que puede ser hobby o divertimento de liberales más bien silvestres, por poco ilustrados en la materia, pero que será uno de los argumentos más manidos del poder establecido y sus ocasionales partidarios, una vez que las aguas del malestar ciudadano retomen su lodoso nivel y la puja distributiva reclame la centralidad que merece, cuando la política de composición y oportunismo con que arrancó el nuevo gobierno dé de sí.
 
Por más que se los eluda, algunos de los temas elementales de la normalidad electoral siguen con nosotros sin encontrar salida. Los usos y los abusos del dinero privado y público, por ejemplo, no ha dejado de ser el argumento más visitado por la oposición política y, en especial, por la coalición que apoyó a Andrés Manuel López Obrador tanto en 2006 como el año pasado. Y por más que pase el tiempo, no ha habido una respuesta política e institucional satisfactoria a esa protesta que no ha pasado al archivo muerto, a pesar de tanto afán normalizador.

Si algo acompaña y alimenta tal reclamo, más allá de la desfachatez de los poderosos, es la falta de argumentos aceptables o, por lo menos, dignos de consideración, de la autoridad responsable y de quienes piensan que el proceso electoral de la sucesión presidencial no ha tenido fallas profundas. Como se recordará, esta cuestión adquirió ribetes de crisis constitucional en 2006, pero seis años después mantuvo su vigencia como reclamo y entredicho del proceso en su conjunto.

El México de entonces, de ayer, sin duda, por tanto cambio subsecuente, pero también el de hoy, si asumimos la inconclusión política de 2012 que encarnan López Obrador y su proyecto de Morena, no pasó la prueba de ácido de la limpieza electoral, y los gobernantes y gobiernos resultantes han tenido que apelar a aquella invención nefasta del señor Luis H. Álvarez y patriotas que lo acompañaron, de la legitimidad por desempeño.

Gracias a esta bien aventurada fórmula del patriarca chihuahuense, el PAN pudo acomodarse en sus relaciones con el poder del Estado y, luego, prepararse para acometer la toma del poder presidencial. Frente al embate panista y de la barbarie norteña, había un PRI que no encontraba brújula ni jefe y se debatía entre el liberalismo social del presidente Salinas, que no se atrevía a reconocer historia ni prosapia, y el liberalismo más bien salvaje de su sucesor, el presidente Zedillo, quien se reducía a reclamar de tirios y troyanos la aceptación entusiasta, cuando no gozosa, de que no había otra ruta que la suya. La sana distancia decretada para relacionarse con su partido fue desastrosa para sus seguidores y jerarquías. Pero eso sí, fiel y consecuente con la divisa vergonzantemente adoptada y, tal vez, concertada con el Washington de Clinton y el inefable Summers, de darle a la grey toda la libertad para por fin elegir.
 
Y así entró México en la fase de la llamada alternancia, cuyo principal usufructuario se negaba a reconocer como tal, para proponer a cambio el inicio de una transición sin adjetivos ni congruencia. En vez de hacerse cargo de los deberes normalizadores y reformadores del Estado que su victoria le asignaba, el gobierno del presidente Fox se abocó a un festín dilapidador de recursos y activos políticos que no encuentra parangón en aquel pasado que sus epígonos insisten en declarar inexistente.
 
El precio que se ha pagado por tanta ignorancia e irresponsabilidad políticas todavía no acaba de estimarse; si lo calculamos por sus resultados, en especial por aquellos que caracterizaron su sucesión, habría que hablar más bien de un costo histórico y político, tal vez irrecuperable en el corto plazo. Por desgracia, se trata de un fardo no asumido cabalmente, que no se desvanece con el cambio de manos en el gobierno y que, en un descuido, puede incluso aumentar si su secuela se mantiene intocada y da lugar a evoluciones disolventes como las que encarnan los grupos de vigilantes de Guerrero, Michoacán o Oaxaca.
 
La política constitucional, la que requiere nuestra balbuceante democracia, con y sin Pacto, no las tiene todas consigo y nadie debería apostar a que, merced a las destrezas concertadoras de que ha hecho gala el nuevo grupo gobernante, pronto pasaremos a una normalidad democrática sin asperezas ni sobresaltos. Las cuotas de pobreza son mayúsculas y muchos de sus habitantes en el campo y en las ciudades sufren hambre pero no sólo de pan, sino de empleo, justicia y atención.
 
Y los de arriba, a juzgar por los devaneos de la diputación priísta, luego de entonar las honras fúnebres del privilegio de la concentración del privilegio y riqueza se aprestan a celebrar a Lampedusa. ¡Y que la competencia nos y los purifique!
 
La libertad de elegir no está a discusión se nos dice, porque con ella va de la mano la libertad política tan ansiada; pero, ¿qué elegir y entre qué? ¿Para quién? Estas y otras cuestiones han desvelado a los liberales y socialistas serios y a Anatole France lo llevaron a ver de otra manera los puentes del Sena. Antes de proclamar la llegada del reino libertario, nuestros aprendices de brujo bien podrían tomar un diplomado… o escuchar y leer bien al papa Francisco.

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