Alianza Social de Trabajadores de la Industria Mexicana

sábado, 23 de marzo de 2013

Lázaro Cárdenas, petróleo y patrimonio nacional- Dinero- Telecomunicaciones

Lázaro Cárdenas, petróleo y patrimonio nacional
Enrique Calderón Alzati
Para México, como para otros países que cuentan con yacimientos en su territorio, el petróleo ha constituido su principal fuente de riqueza, pero también motivo de grandes problemas políticos, generados por grupos que ven en esas riquezas un apetitoso botín del cual pueden apoderarse por las buenas o por la fuerza.
 
Ese ha sido por supuesto nuestro caso; así, por razones un tanto oscuras para la sociedad mexicana, en las primeras décadas del siglo XX, los yacimientos petroleros conocidos de México y ubicados en el sur de Tamaulipas y el norte de Veracruz eran explotados por compañías extranjeras que exportaban nuestro petróleo, en su mayor parte a Estados Unidos y Europa, utilizando para ello trabajadores mexicanos mal pagados y en condiciones de vida que constituían una ofensa social para nuestro país y ocultando de todas las maneras posibles las inmensas utilidades que esas operaciones les generaban. Para que esto sucediese, los sucesivos gobiernos mexicanos, comenzando con el de Porfirio Díaz, se constituyeron en cómplices del saqueo que realizaban esas empresas, siguiendo las viejas e inhumanas tradiciones coloniales, desarrolladas en las naciones africanas, como el Congo Belga y en los países asiáticos dominados por los ingleses.

Es por ello que la expropiación petrolera decidida e instrumentada por el general Lázaro Cárdenas constituyó el evento supremo de la historia mexicana del siglo XX, por más que los gobiernos y los intereses económicos que han gobernado nuestro país durante las pasadas décadas se hayan dedicado a desdibujarlo y minimizarlo sistemáticamente, cuidando al mismo tiempo de aprovecharse de diferentes maneras de los recursos recuperados por el general Cárdenas para beneficio de la nación.
Es innegable que muchas de las grandes obras de beneficio social, así como algunos de los proyectos que permitieron modernizar al país, fueron posibles a través de los excedentes petroleros; sin embargo, al mismo tiempo cantidades importantes de esos recursos fueron desviados para conformar grandes fortunas de funcionarios, de líderes sindicales y de contratistas; sin embargo, existen otros daños más graves aun, generados a partir de políticas y visiones contrarias a los intereses nacionales, especialmente a partir del acceso al poder de los grupos neoliberales que, carentes de una visión nacionalista de largo plazo, instrumentaron una estrategia orientada a atraer empresas y recursos financieros internacionales, sin reparar en los riesgos y los altos costos que ellos implicaban para el país. Un ejemplo de ello han sido las decisiones realizadas en el sector de energía, en el que se han abierto las puertas a empresas del sector energético, en virtud de sus capacidades tecnológicas, que supuestamente los mexicanos somos incapaces de desarrollar –seguramente por impedimentos de carácter genético–, instrumentando así una visión racista y estúpida de que los mexicanos debemos aceptar nuestra pertenencia a una raza inferior.
Para instrumentar esta política, orientada a atraer empresas extranjeras y capitales que pudiesen hacerse cargo de nuestro desarrollo, se buscó generar la imagen de que México puede ser un paraíso fiscal para ellos, otorgándoles todo tipo de ventajas, incluyendo exenciones fiscales y facilidades para encarecer sus servicios por arriba de los precios del mercado internacional, (como ha sucedido con los bancos y las industrias farmacéuticas) haciéndose las cuentas alegres de que al fin y al cabo nuestro país contaba con los inagotables excedentes petroleros como substituto de los posibles impuestos que debía aplicar a esas empresas, sin entender que ello equivale a dilapidar el patrimonio nacional en aras de una quimera que se ha convertido en el principal destino de los ingresos del petróleo, colocando a Pemex en la difícil situación de la gallina de los huevos de oro, sobrexplotada hasta el absurdo por los últimos gobiernos, especialmente los de Salinas, Zedillo, Fox y Calderón, incapaces de pensar en otras opciones, o pensando de manera mezquina en los beneficios personales que tales decisiones les producirían.
 
La falta de visión de esos gobiernos ha impedido así que nuestros recursos naturales, y de manera particular los yacimientos de gas y petróleo, se convirtiesen en palanca de desarrollo industrial y tecnológico, utilizando una parte razonable de los excedentes de Pemex, para financiar los programas sociales y las inversiones que el país necesita para constituir su propia industria, y de manera particular, sus propias empresas tecnológicas, las cuales deberían a estas alturas estar compitiendo en el mercado mundial, utilizando para ello nuestro mercado interno, como plataforma de despegue para los servicios y los productos que luego podrían exportarse a otros mercados, generando con ello empleos dignos y bien remunerados, como lo hacen hoy en día todas las naciones que han logrado demostrarse a sí mismas y al mundo ser tan capaces e innovadores como las grandes potencias económicas, aprovechando las ventajas que les dan sus propios pueblos y recursos naturales.
 
Mucho nos agradaría ver que el nuevo gobierno federal, aparentemente decidido a realizar una reforma energética, tomase distancia de sus antecesores y antes de dar pasos apresurados en la misma dirección de estos, dedique el tiempo necesario para decidirse por la o las opciones que mayor beneficio puedan aportar a la nación, rectificando con firmeza lo que se ha hecho mal y nos ha hundido como país, en la conformidad de que no tenemos otra opción, que seguir siendo un país de segunda, condenado a depender de otras naciones e intereses, cuya visón de México, es la de un país habitado por flojos e ineptos, pero con un enorme botín que pueden explotar, con el apoyo de los Gunga Din que siempre habrán de existir aquí y en todas partes.
 
De manera particular, considero que la propuesta del ingeniero Cuauhtémoc Cárdenas, debiera ser analizada en toda su extensión como una opción viable para rescatar a Pemex de su situación actual y transformarla en la empresa que el país necesita y que constituye con mucho, el legado del personaje central del México moderno, para lo cual lo que se necesita no son grandes capitales externos, sino dejar de sangrarla para mantener la zona de confort, ineptitud y corrupción que ha sido el signo distintivo de quienes han gobernado al país.
 
Diputados-Helguera
Dinero
Reformas: privatización de Pemex e IVA
Mínima, la resistencia en el Congreso
Sólo queda la oposición de la gente
Enrique Galván Ochoa
Numerosas organizaciones políticas y sociales se pronuncian contra la privatización de Pemex y la aplicación del IVA en alimentos y medicinas. Nuestros foristas encuestados esta semana se identifican con las siguientes ideas:
 
En opinión de 65 por ciento, el gobierno de Enrique Peña Nieto consumará la privatización de Pemex y la extensión del IVA; 15 por ciento coincide en que el gobierno meterá reversa; 6 por ciento piensa que sólo ejecutará la privatización de Pemex; otro 6 por ciento cree que únicamente logrará extender el IVA en alimentos y medicinas, y 8 por ciento no emitió respuesta.

Metodología
 
Enviamos un cuestionario a 3 mil personas cuyos buzones electrónicos tomamos al azar entre los miembros de El Foro México. Contestaron mil 656. En seguida reproducimos fragmentos de lo que expresaron.
Opiniones
El PRI viene por todo y como sea. Ya Calderón les allanó el camino, les reforzó a la policía y al Ejército y modificó las leyes, todo para poder contener (reprimir) cualquier protesta ciudadana.
René Monroy Ramos / Tampico
Los van a programar para que sean felices posponiendo el cobro del IVA en alimentos y medicinas y se van a ir sobre el petróleo. ¿Vieron a Peña Nieto juntito a Romero Deschamps en el acto petrolero? Más claro ni el agua de manantial.
Danielina Duque Zapata / San Luis Potosí
Estados Unidos y el Fondo Monetario Internacional están detrás de estas reformas, pero el PRI no se aventurará a aprobarlas hasta después de las elecciones y esto será como para septiembre, pero las Adelitas estaremos dando la batalla, ya veremos si la gente despierta y se nos une. Creo que ya es hora.
Martha Irene León Vera / Distrito Federal
Me gustaría que el gobierno diera para atrás. El cobro del ISR resultaría en un ejercicio diferente si quienes pagan impuestos fueran los empresarios más ricos. Hay que planear bien la política, señores diputados, ya que ustedes ganan como grandes empresarios: ¿por qué no pagan ISR? ¿Por qué no crear un impuesto para ello?
León Felipe Arellano Luna / Puebla
El PRI es experto en simulaciones, el mensaje del caso de Elba es idéntico al de las narcomantas: para que aprendan a respetar. Peña afirma que no se privatiza Pemex, así que debemos esperar lo contrario. El PRI es muy bueno en las maniobras parlamentarias, así que tratará de intercambiar, el cobro del IVA a medicinas y alimentos, por apoyo a la reforma energética.
Foto
Juan Bris Guerrero / Distrito Federal
Parece que es inexorable el IVA generalizado y la privatización de Pemex. Y la izquierda, cada cual por su lado, CCS y AMLO. El PRD haciendo lana con el pacto. Falta la palabra de los no representados.
Daniel Sánchez Negrete / Morelia
Creo que la moneda está en el aire. Ellos tratarán de malbaratar Pemex. Nosotros trataremos de impedirlo, en ello nos va que suban o no los impuestos. Porque si logran lo que se proponen con Pemex, el hueco fiscal será inmenso y alguien tiene que pagar el atraco. ¿Quién?, pues los jodidos, ellos no se van a reducir el sueldo. Tampoco se van a ir contra sus grandes amigos.
Jesús Ortega Rodríguez / Guanajuato
Ahora sí nos pasó lo que a la viejita que asaltaron dos delincuentes (PRI y PAN); un tercero lo observaba (PRD) y decidió sumarse a la repartición del botín. No tenemos escapatoria, estos tres nos partirán la m…
Andrés Gutiérrez González / Tijuana
Los diputados y senadores, del partido que sea, están al servicio de quienes pagan sus campañas políticas. El IVA es en agradecimiento a sus amos y el petróleo... nunca ha sido nuestro, sólo del gobernante en turno que se enriquece modernizándolo con nuevas artimañas que el Legislativo aprueba gustoso y servil.
Refugio Rizo Ruiz / La Paz
Desafortunadamente lograrán tanto la reforma energética como el incremento al IVA. No cabe duda que el Pacto por México sólo beneficia al selecto grupo de los que viven del erario y constantemente nos perjudican.
M. Elena García Rivera / Colima
El gobierno logrará todas las reformas que quiera; no soy negativo pero: ¿quién será el líder para encabezar una resistencia? La prensa vendida, todos los diputados y senadores de todos los partidos lo único que quieren es ser parte del inmenso botín.
Xavier García / Toluca
El pueblo ya está cansado, no debe de permitir una vejación más de la clase política. Debemos salir a la calle a protestar nuestros derechos y enjuiciar a los políticos corruptos. Ya basta.
Daniel Cotera Molina/Oaxaca
Twitter: @galvanochoa
Facebook: @galvanochoa
Telecomunicaciones
Tras una larga sesión que se prolongó hasta la madrugada de ayer, la Cámara de Diputados aprobó el paquete de reformas constitucionales en materia de telecomunicaciones y radiodifusión elaboradas conjuntamente por la Presidencia de la República y los tres principales partidos políticos con representación en el Congreso.
 
Es de saludar el hecho de que en el dictamen aprobado no hayan prosperado las presiones ejercidas por las televisoras para eludir algunas de las condiciones de mayor apertura y competitividad que se derivan de la reforma. Particularmente improcedente habría sido que se aceptara la pretensión de excluir a los sistemas de televisión satelital de la obligación de retransmitir gratuitamente las señales de televisión abierta –como lo planteaba una reserva formulada por el diputado priísta Héctor Gutiérrez de la Garza–, medida que habría representado una ventaja para el grupo Televisa y sus empresas filiales frente a sus competidoras. Otro acierto de los legisladores es la inclusión de criterios para identificar actores dominantes en el ámbito de las señales radiodifundidas, habida cuenta que los incluidos en el dictamen original aplicaban exclusivamente para el terreno de las telecomunicaciones y hacían que la ley pareciera un traje a la medida para limitar a las compañías de Carlos Slim y favorecer, de esa manera, a los consorcios de Emilio Azcárraga y Ricardo Salinas.

No obstante esos avances, la reforma reviste aspectos criticables tanto en la forma como en el fondo. Entre los primeros, es de señalar que durante el proceso de negociación se pudo observar una suplantación de la discusión parlamentaria por el llamado Pacto por México: en efecto, la aprobación de una veintena de reservas al dictamen final fue previamente acordada por representantes de los tres principales partidos políticos, lo que hizo de su presentación en el pleno y el subsecuente debate meros formalismos. En contraste, durante la sesión legislativa fue notorio el rechazo de la mayoría integrada por priístas, panistas y perredistas a las reservas formuladas por las fuerzas políticas no pertenecientes al Pacto por México, muchas de las cuales ni siquiera fueron debatidas. Tal dinámica no es una buena señal de cara a los procesos de discusión legislativa venideros en materia energética y fiscal.
 
En lo sustantivo, la reforma mantiene un acento claramente mercantilista y de apertura indiscriminada de mercados, lo que no necesariamente garantiza la diversificación y la democratización de los medios de comunicación. Tal como fue aprobada, la reforma en telecomunicaciones priva de condiciones favorables para el acceso a concesiones de radio y televisión a actores no empresariales –que resultan, en consecuencia, poco competitivos en términos comerciales, pero relevantes en el ámbito social– como las universidades, los gobiernos estatales y municipales y las comunidades indígenas. En el caso de estas últimas fue particularmente manifiesta la oposición de las fuerzas partidistas a reconocer en la ley su derecho a acceder a las distintas tecnologías de radiodifusión, así como la obligación del Estado para garantizar que esas señales sean usadas para fomentar el respeto de los valores del pluriculturalismo, plurilingüismo y multietnicidad.
 
No menos grave es que en el dictamen avalado en San Lázaro se haya eliminado el derecho de las audiencias –contemplado en el artículo 6 del proyecto original y referido a aspectos como el derecho de réplica y la participación ciudadana en los contenidos de los medios públicos–, decisión que resulta inconsistente con la afirmación de que el fin último de esta reforma es el beneficio de los ciudadanos.
 
El mayor riesgo que se corre con la aprobación de estas modificaciones constitucionales es que terminen por ser un vehículo para el reacomodo de los poderes oligárquicos que controlan hoy el ámbito de las telecomunicaciones, pero no para una verdadera apertura y competencia en ese sector. Es necesario demandar que en los tramos faltantes del proceso legislativo correspondiente –la discusión en el Senado de la República y la elaboración de las leyes secundarias– estas y otras fallas se atiendan y corrijan.

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