13 de junio de
2011
Videos
de México
Acusa Calderón a
industria armamentista muertes en México
El
presidente de México, Felipe Calderón, acusó a Estados Unidos de ser el causante
de las miles de muertes registradas en la frontera mexicana debido a la venta
ilícita de armas desde el país del norte. TeleSUR
DESCARGAR LA REVISTA REGENERACION ABRIL MOVIMIENTO MORENA :
http://www.gobiernolegitimo.org.mx/documentos/regen1/reg16.html
Correa: se está
implementando una política de terror
La profesora de la UNAM, Clemencia Correa, dijo que lo que se está
implementando en México tiene que ver con una política de terror que pasa por
diferentes dimensiones, desde la militarización del país y las agrupaciones de
narcotraficantes, hasta los grupos paramilitares y todas las violaciones a los
derechos humanos que se han ido desarrollando, como las desapariciones forzadas,
acciones de limpieza social, masacres, etc. teleSUR
Javier Sicilia
habla sobre pacto nacional por la paz
El
escritor platicó en MILENIO Televisión su sentir tras más de tres mil kilómetros
de caravana.
Imágenes del video
presentado por la defensa de Hank Rhon
Las imágenes muestran la incursión de los militares a la
casa del empresario.
Caravana del
Consuelo: 7 días por la Paz
Grupo MILENIO preparó una selección con los momentos más
emotivos de cada uno de los días que duró la Caravana del Consuelo.
Caravana del
Consuelo cruza la frontera
Juan Manuel Frayre, hijo de la activista asesinada Marisela
Escobedo, habla con MILENIO del porqué se unió a la manifestación encabezada por
Javier Sicilia.
Elecciones…Estado
de México
Editorial:
La pequeñez de Bravo Mena, móvil en el caso Hank Rhon
Nuevo y
triste rol del Ejército
Acentos
Juan
Gabriel Valencia
El
problema es político. Nadie puede poner en movimiento al Ejército en una acción
de seguridad pública más que el presidente de la República.
Puede
ser ingenuidad, ignorancia u obsecuencia intelectual y económica la reacción
acrítica, en su mayoría, a la narrativa oficial respecto de los “hechos” en
torno a la detención de Jorge Hank. Y como el personaje es de fama pública, mala
por cierto, y cosa juzgada en los medios, se admiten los “hechos” descritos por
la autoridad como premisas veraces y jurídicas inatacables. Pero el problema no
es si Hank es inocente o culpable, el tema es el de la legalidad, el estado de
derecho predicado mas no practicado por el presidente de la República y el nuevo
rol, por extraño, del Ejército.
Imagínese
a sí mismo el lector un sábado en la tarde, sin nada que hacer y de pronto
observa a tres individuos portando armas largas en las cercanías de un hotel. Se
dirige a su teléfono y marca los números de denuncia anónima de la Segunda
Región Militar con sede en Tijuana, Baja California. Al ser recibida su llamada
se identifica como ciudadano que desea presentar una denuncia anónima. Quien
contesta la llamada toma nota sumisamente y reporta a sus mandos superiores.
Acude un destacamento militar al lugar donde se encuentran los tres hombres
armados, quienes por amabilidad o por miedo les indican a los soldados dónde hay
más armas. El Ejército se precipita al lugar, alcanza a ver que hombres también
armados se introducen a una casa, por lo que en flagrancia el Ejército se mete
al inmueble y encuentran las armas.
Ésa es
la narrativa implícita de la versión gubernamental. Tiene problemas de
verosimilitud y entraña consecuencias políticas graves.
Por
hábito, pereza mental y confusión mediática, los medios y la población se han
acostumbrado a que el Ejército actúe porque “se encontró con los malos”. ¿Desde
cuándo el Ejército puede iniciar un operativo con base en una denuncia ciudadana
anónima? Carece totalmente de facultades legales en función de seguridad
pública. (Si fuera de otra forma, no estarían los militares pataleando por sacar
adelante una Ley de Seguridad Nacional, que legaliza cuatro años seis meses de
acciones no sólo ilegales, sino criminales). Ahora resulta que usted o yo
podemos poner en marcha un convoy militar porque usted o yo dijimos que por ahí
hay tres hombres armados. Quien inventó este texto de la Secretaría de la
Defensa nos consideró tanto o más tarados que él mismo. De inicio, desde un
punto de vista procesal, esta historia no se sostiene. Es lo de menos, porque
como mencionábamos el personaje de marras de esta historia, en la opinión
pública, ya es cosa juzgada.
Flagrancia.
¿Cómo puede haber flagrancia si los tres sujetos detenidos en principio los
condujeron a otro inmueble que a la vez, subsecuentemente, fue allanado por el
Ejército? La flagrancia por definición implica un solo acto, no tres momentos
diferentes y, como algunos medios documentan, con horas de diferencias entre
unos y otros.
Bastaría
la faceta procesal para dejar en ridículo al Ejército, no sólo por
delincuencial, sino por falta de imaginación, y a la PGR que le sigue el juego
por razones institucionales e interpersonales.
El
problema es político. Nadie puede poner en movimiento al Ejército en una acción
de seguridad pública más que el presidente de la República. No es la policía,
que tiene definido legalmente su marco de acción. Se trata de situaciones
excepcionales bajo la única y exclusiva responsabilidad del que pomposamente se
llama Comandante Supremo de las Fuerzas Armadas. En teoría —en cuanto a la
aplicación de la ley la teoría cuenta—, todas y cada una de las operaciones
militares en función de seguridad pública tendrían que ser ordenadas y aprobadas
por el presidente de la República. Pero el vocero del Consejo de Seguridad
Nacional, Alejandro Poiré, afirmó que Calderón no supo hasta después. O sea el
Presidente está en la baba. Ante tantas contradicciones y medias verdades, uno
tiene derecho a usar el verbo creer, y en ese sentido creo que Poiré es un
mentiroso y que el Presidente supo todo el tiempo.
Esto es
lo grave. No supieron, no pudieron y no quisieron armar un operativo
estrictamente policiaco porque se proponían intimidar y ejemplarizar. Para eso
se sirvieron y usaron al Ejército. Todavía más peligroso, un punto de inflexión,
es que al más alto nivel el Ejército se haya dejado usar con fines
intimidatorios, partidarios, electorales de una narrativa rumbo al 2012 que
apenas comenzó el sábado pasado. Ojalá el Ejército esté consciente de lo que
hizo y asuma las consecuencias.

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