Alianza Social de Trabajadores de la Industria Mexicana

jueves, 25 de octubre de 2012

ASTILLERO- Pablo González Casanova, un referente y un amigo- Volver al origen: Liao Yiwu

Astillero
Avances en condicional
Falta San Lázaro
Espectáculo sindical
Marometas de izquierda
Julio Hernández López
Foto
EN EL SENADO Mientras se discutía la reforma laboral y el perredista Manuel Camacho Solís argumentaba en tribuna, la legisladora del PAN Mariana Gómez del Campo se despide de su novio en la galería 2 del salón de plenos del Senado
Foto Tomada de Twitter
 
La excepcional sesión senatorial de este martes produjo cuando menos tres resultados políticos en firme (si no fuera por otra cosa, la excepcionalidad mencionada provendría del hecho de que esa cámara hubiera sesionado tantas horas seguidas con una asistencia del ciento por ciento de sus integrantes y sin ausencias, salidas a los sanitarios o marrullerías pensadas para deformar las votaciones). En primer lugar, se colocó en el centro de la discusión pública el tema de los cacicazgos sindicales y su corrupción (tema conocidísimo, desde luego, pero ahora inserto en una nueva agenda política en busca de cambios). El segundo logro fue exhibir al PRI en su dimensión exacta de órgano defensor de esas especies, hasta ahora con poco riesgo de extinción, y pasarle a su cuenta política el costo de frenar en San Lázaro lo que se avanzó en San Lázaro. Y, por último, se mostró la viabilidad de alianzas legislativas entre fuerzas naturalmente opositoras entre sí, el PAN y el PRD, pero capaces de unirse para enfrentar a un PRI cuya aritmética no le permitió salir adelante.
 
Pero, fuera de eso, todo lo demás debe ser visto con prudencia y en modo condicional, sin la euforia de por sí sospechosa de personajes nada confiables en términos de defensa del sindicalismo auténtico y los intereses reales de los trabajadores (como el panista Javier Lozano, ahora senador y antes rudo secretario del trabajo, o Luisa María, la hermana de Felipe Calderón, provisionalmente convertida en algo cercano a una presunta guerrillera proletaria) y en espera de que la Cámara de Diputados, donde el PRI tiene la mitad más uno de los votos (251, más las probables ayudas de aliados ya salidos del clóset, como el petista-salinista Adolfo Orive), resuelva si acepta los cambios hechos por los senadores al texto ya antes aprobado por San Lázaro, o los rechaza sólo en esos rubros específicos modificados o genera tal turbulencia procesal que el conjunto de la reforma sea enviado provisionalmente al territorio de indefinición conocido como la congeladora, y el tema sea enviado para su discusión a otro periodo de sesiones, con otras circunstancias y eventualmente con otros resultados.
 
Por lo demás, el revuelo tan exagerado por la aprobación, condicionada, de nuevas reglas en materia de democracia y manejo de recursos en los sindicatos, ha hecho que transite con menos atención y crítica lo sustancial de la reforma laboral impulsada por Calderón y apoyada por Enrique Peña Nieto. Es decir, mientras se loa por adelantado una supuesta transformación profunda de la vida sindical mediante la imposición de letra legal, se ha suprimido toda una visión y práctica de las relaciones obrero-patronales que, con todos sus vicios y defectos graves, mantenía cierta franja de protección a la parte trabajadora, para imponer nuevos esquemas que permitirán mayores ganancias al capital nativo y extranjero. En este punto confluyeron afinadamente el PRI y el PAN, votando a favor y dejando al bloque de izquierda en solitario, aunque luego, ya en lo sindical, se produjo el espectáculo que acaparó la atención del respetable público, con los caciques sindicales priístas puestos bajo guillotina de saliva y el panismo cobrando réditos protagónicos, como si las reuniones entre Peña Nieto y Calderón hubieran servido para algo más que el proceso de transición administrativa pinolera.
 
No deja de ser irónico, por lo demás, ver tanto revoloteo por presuntos avances en materia de control de caciques sindicales: en un país golpeado por la corrupción, los fraudes electorales y la compra del voto, la vida interna de los sindicatos se volvería insólitamente democrática y honesta. Con la varita mágica de nuevas normas legales (en suspenso), los jefes sindicales mafiosos serían arrollados por el voto libre y secreto y por las exigencias de auditoría y transparencia en sus cuentas. ¡Oh, nadie podría salvar a esos pobres dinosaurios en peligro! Para cerrar el cuadro, recuérdese que dos grandes sindicatos emblemáticos (profesores y petroleros) quedan fuera del alcance de estas presuntas nuevas reglas, porque su ámbito corresponde al apartado público y porque sus líderes se religieron a última hora por seis años más. Ah, pero un dato muy relevante fue que la hija de Elba Esther Gordillo votó a favor de las posibles modificaciones que no afectarán a su mamá.
 
En ese contexto de marometas con aire de solemnidad, los gobernadores técnicamente adscritos al PRD se reunieron ayer con Enrique Peña Nieto, en un acto cuya premura devela una urgencia del priísta por hacerse de formas de reconocimiento político y una gran predisposición de los izquierdistas por dejar atrás cualquier signo de discordia. Para evitar que el encuentro pareciera una forma adelantada de legitimar la forma como el mexiquense se hizo del poder (conforme a lo denunciado en su momento por el candidato presidencial perredista y el dirigente nacional del sol azteca), los gobernadores pudieron haber esperado a que el uno de diciembre se iniciara un proceso formal al que, por razones prácticas, no quisieran dar la espalda. Pero ganaron las urgencias y allí llegaron los electos Miguel Ángel Mancera (Marcelo Ebrard no fue, aunque él a su vez tendrá su momento cumbre de legitimación hacia Felipe Calderón si éste lo acompaña próximamente a inaugurar la línea 12 del Metro) y el ¿lopezobradorista? Arturo Núñez, más los que están en funciones: Graco Ramírez, en primerísimo lugar obvio; Ángel Aguirre, contento de ver a su gallo original presidiendo la reunión, y el multipolar Gabino Cué, que tal vez se asuma como miembro del Movimiento Ciudadano de Dante Delgado más que del PRD.
 
Y, viendo que salieron libres bajo caución los últimos ocho normalistas que le quedaban en prisión al atribulado Fausto Vallejo, ¡hasta mañana, con el joven itamita Antonio Attolini repudiado por la mayoría de sus ex compañeros del 132 por haber aceptado participar en una serie de programas de Televisa, en Foro TV, cuyo contenido y grado de libertad serán la prueba de fuego!
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Facebook: Julio Astillero
Pablo González Casanova, un referente y un amigo
Octavio Rodríguez Araujo
Hace poco más de un año, Claudio Albertani le hizo una larga entrevista a Pablo González Casanova. Recupero algunos pá- rrafos que me parecen significativos con motivo del premio Daniel Cosío Villegas que recién le ha otorgado El Colegio de México.
 
Albertani le preguntó cuál fue su primer encuentro con el marxismo, y González Casanova contestó que empezó a profundizar su conocimiento del marxismo cuando estudió en El Colegio de México con profesores que, en su mayoría, eran republicanos españoles. Había, entre ellos, una influencia muy grande de los historicistas, pero no dejaba de haberla también de Marx. Y más adelante señaló que ya había una cierta inclinación que procedía de su padre en relación con la importancia del socialismo y la democracia, y que también contó la influencia de su entrañable amigo cubano Julio Le Riverend, marxista leninista que, si todavía viviera (falleció en 1998), tendría 100 años, 10 más que Pablo. Julio fue becario en El Colegio de México entre 1943 y 1946. Ambos, por cierto, se graduaron con magna cum laude.

Luego, Albertani le preguntó ¿qué causas determinaron el giro de tu atención de la historia hacia la sociología?, y González Casanova afirmó que él no había estudiado lo que tradicionalmente se entiende por historia. “Los profesores españoles que diseñaron la maestría en ciencias históricas –dijo– dieron a la historia un carácter científico que implicaba el estudio de la sociología, de la ciencia política y de la economía. Incluso nos llevaban en el terreno político al estudio de la historia de las instituciones y, en este sentido, también a la historia del derecho, público y privado. Era una carrera interdisciplinaria. Yo me especialicé y trabajé, sobre todo, en historia de las ideas. Luego empecé a trabajar sociología del conocimiento y ya me fui interesando en otro tipo de problemas que me llevaron, por ejemplo, a escribir La democracia en México. Pero en realidad, todo el tiempo estoy regresando a los problemas del conocimiento.”
Sin ánimo de simplificar, me parece que lo aquí mencionado podría explicar el poder de la influencia de profesores y amigos en un estudiante y futuro gran intelectual. Todos reconocemos esas influencias, aunque a veces, por fallas de memoria, omitamos a alguien. Así como Pablo ha sido una gran influencia para mí, como antiguo profesor y como amigo, otros influyeron en él, precisamente en el ámbito de la institución académica que ahora lo premia: El Colegio de México, además de la UNAM.

¿Qué se puede decir de Pablo González Casanova que no se haya dicho? Quizá muy poco, pues ha sido un autor muy estudiado y citado. Hace unos años escribí que a mí me ha dado y todavía me da respuestas a muchas de mis preguntas, o me ha llevado a nuevas preguntas. Conozco casi toda su obra, incluso periodística, y en ella he encontrado ideas, reflexiones, incentivos, preguntas y respuestas durante muchos años y, en ocasiones, después de muchos años, cuando por mis limitaciones personales no había entendido la trascendencia de su mensaje en primera lectura o cuando la clave de interpretación, la suya, no coincidía con mis propios esquemas de explicación, posteriormente reformulados gracias a relecturas o a fructíferos diálogos honestos y amistosos. No siempre he estado de acuerdo con él, pero siempre reconoceré que ha tenido la paciencia para escucharme y debatir conmigo, incluso con ese buen humor que lo caracteriza.
 
En febrero de 2007, en un homenaje que le hizo la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales, de la que fue director cuando yo ingresé en ella, recordé lo que ahora cito: La obra de González Casanova, el único universitario que ha sido nombrado profesor emérito e investigador emérito simultáneamente (1984), es enorme, no sólo por el número de títulos publicados –individuales, colectivos y coordinados por él–, sino porque ha sabido preguntarse y responder lo más importante para nuestros pueblos en todo momento, lanzándonos retos insoslayables en nuestros debates públicos e internos, nacionales e internacionales. Desde su libro sobre el misoneísmo y la modernidad cristiana, publicado en 1948, hasta uno de sus grandes textos, Las nuevas ciencias y las humanidades (2004), con el que ha buscado –en sus propias palabras– abrir el camino a una comprensión más profunda de los conocimientos fundamentales sobre la transformación de la sociedad contemporánea actual y virtual, dominante y alternativa, González Casanova se ha comprometido con la democracia, la justicia, las libertades y las transformaciones, pero también con los sentimientos, esos que llamó en la Complutense de Madrid, al obtener el doctorado honoris causa (2001), sentimientos razonados, con los que se hace –dijo– la memoria de trabajo, es decir, la que integra una situación inmediata a la memoria de largo plazo para pensar, organizar informaciones y recuerdos dispersos, razonar y resolver problemas o precisar narrativas.
 
Y así como en su discurso en Madrid él recordó a sus grandes maestros y amigos, y a su padre, yo quiero rendir homenaje al maestro, al amigo, a un hombre admirable y apasionado para quien pensar, como citara de Mairena, ahonda el sentir… o viceversa.
 
No quiero terminar estas reflexiones sin antes citar un párrafo de González Casanova en su libro La universidad necesaria en el siglo XXI (Era, 2001), que me parece de enorme actualidad y está en el debate sobre la educación que necesita el país en estos tiempos en que todo se quiere subordinar a los mercados: Transformar el sistema de educación también consiste en educar a la inmensa mayoría de los futuros ciudadanos para que sepan reflexionar y decidir sobre los problemas políticos, sociales, culturales, económicos, y para que aprendan a actuar, a planear, a informarse, a corregir y a organizarse.
Volver al origen: Liao Yiwu
Margo Glantz
Hace poco estuve en China, recorrí la famosa plaza de Tian’namen, situada entre el Palacio de Verano de los emperadores y el mausoleo de Mao Tse Tung. Le pregunté a mi guía, una jovencita inexperta que hablaba un español duro, si me podía hablar de los acontecimientos de 1989; la respuesta fue evasiva, pero muy elogiosa para su gobierno. La tristemente célebre masacre ocurrió cuando el gobierno chino proclamó la ley marcial y en la noche del 3 de junio envió el ejército para disolver el movimiento encabezado por los estudiantes y los trabajadores que protestaban contra el gobierno represivo y corrupto de su país. Se calcula que hubo más de 200 muertos y cerca de 10 mil heridos. Después de esa acción, se emprendieron un gran número de arrestos para controlar a los líderes del movimiento, se expulsó a la prensa extranjera y se controló estrictamente la cobertura de los acontecimientos en la prensa china. Esa represión causó la condena internacional. Solamente uno de los guías que nos tocaron en suerte o en mala suerte en nuestra visita a China se atrevió a mencionar a la dictadura y cuando le pregunté por qué no estaba permitido utilizar ni el Twitter ni el Facebook en su país, respondió llanamente: vivimos bajo un régimen dictatorial. Era un joven excepcional, muy culto y lector y sus respuestas no eran automáticas ni aprendidas de memoria como las de casi todos los otros guías, también casi todos bautizados con nombres españoles por sus instructores para facilitarles a los turistas la rápida comunicación. Asimismo, sólo uno de los guías decidió mantener su nombre original, Ming, otro joven maravilloso, culto y servicial.
 
Liao Yiwu es el autor de un libro memorable, El caminador de cadáveres, en breve en circulación en español, publicado por la editorial Sexto Piso. Este novelista, poeta, escenógrafo y músico chino vive en Alemania, acaba de recibir el Premio de la Paz de los Libreros alemanes y ha sido invitado a la FIL de Guadalajara 2012. Nació en 1958 en Yanting, Sichuan, y es conocido también como Lao Wei. En los años 80 fue uno de los poetas jóvenes más prometedores de su país, pero a raíz de la publicación de su poema intitulado Masacre, donde anunciaba un día antes de que se produjera la represión de la Plaza Tian’namen, en Beijing, fue incluido en las listas negras de su país y encarcelado durante cuatro años.
 
En su discurso reciente en Frankfurt condenó al gobierno chino y repitió como orando las palabras este imperio tiene que desmembrarse, y añadió que la construcción de la muralla debía aislar al pueblo del exterior y convertir a China en una cárcel; luego evocó a Lu Peng, que en su poema La bala y el opio encabeza la lista de los 202 muertos de Tian’namen: Tendrá siempre nueve años y quiero que nunca se olvide, repitió Liao. Además, en ese mismo discurso criticó duramente a Mo Yan, ganador del Premio Nobel de Literatura 2012, acusándolo de haber organizado un acto donde cien escritores transcribieron cada uno un texto de Mao como muestra de fidelidad al régimen. Eso da una idea del personaje, es un canalla, añadió.
 
En El caminador de cadáveres, que creo fue traducido como El paseante de cadáveres al español, Liao entrevista a numerosos personajes de distintas clases sociales, regiones y oficios en China. En el prólogo a la versión inglesa, Philip Gourevitch dice:
 
La formación de Liao como escritor se forjó en la más dura de las experiencias, casi murió de hambre cuando niño y su padre fue estigmatizado como enemigo del pueblo; fue encarcelado por escribir poemas donde criticaba al Partido Comunista Chino; fue golpeado en la cárcel por rehusar callarse y en ella descubrió la enorme importancia de escuchar a otra gente semejante a él, gente a la que las autoridades chinas hubieran querido mantener amordazada para siempre. Liao escribe con la valentía de un hombre que conoce el sufrimiento y la pérdida y no los teme... Sin lugar a dudas es el poeta chino más original.
Emparejados-Magú

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