Alianza Social de Trabajadores de la Industria Mexicana

domingo, 28 de octubre de 2012

BAJO LA LUPA- Obama, Romney, spin doctor I- Los 72 migrantes de San Fernando

Bajo la Lupa
Romney: energéticos de México/Canadá y maquila de América Latina en lugar de China
Alfredo Jalife-Rahme
Foto
El demócrata Barack Obama y el republicano Mitt Romney, durante el tercer debate presidencial, efectuado el pasado lunes en la Universidad Lynn, en Boca Ratón, Florida
Foto Xinhua
¿Existirá un efecto Sandy, que azota Nueva York y la costa Este, en los cruciales comicios de Estados Unidos (EU)? Las elecciones están tan apretadas que cualquier noticia y la capacidad de respuesta de los candidatos puede afectar el resultado en pocos días.
Ezra Klein, de The Washington Post (26/10/12) llega hasta conjeturar una victoria del voto popular del republicano Mitt Romney, pero con un determinante triunfo de Obama en el colegio electoral, que requiere 270 votos, donde, por cierto, los 18 votos de Ohio serían decisivos.
EU todavía se encuentra muy atrasado en su sistema electoral de corte decimonónico, donde en última instancia el sufragio es indirecto con el peso específico de la proporción de votos electorales de acuerdo con la demografía de cada estado. De allí que existen ocho estados indecisos (swing states) con unos 100 votos electorales que pueden afectar el epílogo no apto para cardiacos. El ex presidente James Carter ha llegado hasta fustigar el sistema electoral de su país como uno de los peores del mundo, que contrasta con el de Venezuela al que considera el más perfecto del mundo.
Ohio mide unos 116 mil kms2 (10 mil kms2 más que Chiapas) y tiene 11.5 millones de habitantes, de los cuales uno de cada ocho empleados pertenece al sector automotriz y cuya percepción será determinante para inclinar la balanza del estado indeciso, donde Obama ha mantenido una precaria ventaja.
Según Klein, a ocho días de la elección, “las encuestas de los estados son también claras: Obama va a la cabeza en Ohio, Wisconsin, New Hampshire, Iowa, Nevada, Michigan y Pennsylvania. Colorado y Virginia se encuentran empatados. Florida y Carolina del Norte favorecen a Romney. Aun si Obama pierde Colorado y Virginia, todavía obtendría más de 290 votos electorales (20 más de los necesarios).
Durante los tres debates en la muy cerrada elección entre el presidente Obama y su contrincante Romney, su país vecino del sur nunca fue citado en política exterior salvo en forma tangencial –la Border Patrol por el primero y la ignominiosa ley Arizona por el segundo: que afectan a la transfrontera–, la inmigración (en forma muy genérica, más con el fin de atraer el relevante voto latino) y una sola vez fue pronunciado México por el candidato oriundo de Detroit y ex gobernador de Massachusetts: en referencia al nacimiento de su padre en la comunidad mormona de Chihuahua, a lo que agregó de manera tajante de padres estadunidenses para no perturbar al Partido del Té ni a los blancos anglosajones protestantes (WASP, por sus siglas en inglés) que forman la base electoral protorracista del Partido Republicano, junto a su arma ideológica de destrucción disuasiva: la protuberante Asociación Nacional del Rifle, cuyo manual teológico muy bien puede ser el libro mexicanófobo Quiénes somos, del supremacista Samuel Huntington, que no ha sido suficientemente escudriñado como el Mein kampf posmoderno, notario de la guerra de religiones y raciales que se han desatado en el planeta con su intoxicante Choque de civilizaciones, en sincronía de las fracasadas guerras bushianas de Irak y Afganistán.
Para los avezados/abusados analistas de México y AL llamó poderosamente la atención que Romney, durante el segundo debate, como propuesta del cese de la dependencia energética de EU –a la que le endosa la culpa indebidamente al presidente en turno cuando ha sido una política integral de todos los presidentes de EU sin excepción desde antes de la Primera Guerra Mundial–, haya formulado a los energéticos de Norteamérica como viabilidad redentora.
Que conste que no dijo EU sino Norteamérica, que de facto integra los preciados energéticos (hidrocarburos y agua) tanto de Canadá como de México: este último hipotecado metafóricamente desde el 18 de septiembre de 2001 (siete días después del fatídico 11/9) mediante Los nuevos horizontes en las relaciones EU-México –patrocinado por el muy influyente Centro de Estudios Internacionales Estratégicos (CSIS, por sus siglas en inglés), el ITAM (sic), la Universidad de Texas en Austin y una entelequia entreguista Cidac– apuntalado seis años después por el Aspan y en espera de la incorporación al Comando Norte y hasta al esquema de ciberseguridad del Pentágono.
Los acuerdos transfronterizos de extracción de hidrocarburos entre EU (con alta tecnología) y México (sin tecnología) apuntan en el Golfo de México en la dirección irreversible del traslape energético de Norteamérica, además de los gasoductos provenientes de Canadá para abastecer la incurable adicción estadunidense.
En el tercer debate parte significativa radicó en el tema delicado de China que expuso el antagonismo de los contrincantes. Una cosa son los debates destinados a jalar a los indecisos y otra son las políticas explícitas.
Obama, con la mira en el sector automotriz de Ohio y sus trascendentales 18 votos electorales, reviró a Romney –quien había fustigado el rescate por el gobierno de la industria automotriz a un precio muy elevado– que su política llevaría a la importación de vehículos chinos y al desmantelamiento doméstico. Fue un buen golpe electorero de Obama, pero faltaba lo mejor sobre China, el primer centro manufacturero del planeta.
Más allá de que Romney esté dispuesto a condenar a China como manipulador de divisas –desde el primer día de su gobierno, en caso de su victoria–, llamó la atención su audaz propuesta de crear una zona amplia de maquila en toda AL para sustituir al gigante asiático, lo cual representa una verdadera revolución en las relaciones comerciales de EU.
En fechas recientes ha sido la tónica en la prensa anglosajona –en particular, la revista británica The Economist, portavoz del modelo neoliberal y muy cercana a los intereses de los banqueros Rothschild– contrastar a China con México en términos de la mano de obra barata en la manufactura. Palabras más menos: México está por desplazar a China como principal centro manufacturero del outsourcing (deslocalización) de EU cuando la brecha laboral se ha reducido en detrimento del gigante asiático.
Los clásicos turiferarios del modelo mercantilista neoliberal han llegado hasta definir a México como la nueva China del siglo XXI –en términos puramente comerciales reduccionistas, desde luego, y haciendo caso omiso de la descomunal brecha tecnológica entre México (muy rezagado) y China, que avanza a pasos acelerados en todas las áreas del conocimiento.
Lo relevante de la propuesta de Romney para convertir a AL en el nuevo centro manufacturero de EU en lugar de China, radica en que se despliega en la mesa de discusión en momentos en que Obama impulsó su política pivote de contención militar del gigante asiático.
A final de cuentas, lo expresado por Romney durante los debates, tanto sobre los energéticos de Norteamérica como sobre el nuevo centro manufacturero estadunidense en AL, constituyen las dos caras de la misma moneda de confrontación militar con China.
 
Obama, Romney, spin doctor I
Ángel Luis Lara
Según avanza la campaña electoral en Estados Unidos, las maquinarias electorales de los dos candidatos intensifican su acción persuasiva. Unas veces el spin comunicativo se despliega como ataque y otras como seducción. En inglés, el vocablo spin significa centrifugado. En el ámbito de la comunicación y de las relaciones públicas hace referencia a una forma de propaganda que busca la persuasión prescindiendo, si es necesario, de la verdad. El spin produce una realidad al margen de lo real: centrifuga una mentira hasta convertirla en verosímil. Se denomina spin doctors a los ingenieros de este tipo de centrifugado. En el ámbito de lo real, Joseph Goebbels es considerado el gran arquetipo del spin doctor. No en vano era el ministro de Información de Hitler. En la ficción, el protagonista de la serie televisiva canadiense Forever knight encarnó de manera paradigmática la personalidad spin: un vampiro-policía maestro del hipnotismo y del control de la mente humana. Otra esperanza alimenta otro sueño, hoy encuentras verdadero aquello que niega el sentido común, cantaba en los años 80 la banda alemana de tecnopop Propaganda. En esa época de Ronald Reagan era considerado el gran maestro del spin y encarnaba una redundancia: era actor y político. Todo político es un actor y un spin doctor: centrifuga la mentira hasta hacerla aparecer como verdad.
 
Aquellos que no apostamos por ninguno de los candidatos somos acusados en Estados Unidos de decir que todos son iguales. Eso no es cierto. No decimos que todos los políticos sean iguales, sino que todos los políticos son políticos. Ahí radica el problema. La profesionalización de la política es una forma de privatización. Cuando la gestión de los asuntos comunes queda en manos de unos pocos, esos pocos acaban gobernando para el uno por ciento. En ese ejercicio de gobierno caben matices y contrastes. Obama y Romney no son iguales. Barack es digital y Romney es analógico. Mientras el actual habitante de la Casa Blanca acaba de destinar 10 millones de dólares a un programa piloto que va a crear laboratorios de hackers en escuelas de educación secundaria de todo el país, el candidato republicano sueña con Peggy Sue y con la escuela preparatoria privada de Michigan, en la que estudió hace más de cuatro décadas. La condición analógica de Romney impregna tanto el contenido como la forma de lo que dice: muchos analistas señalan que su forma de hablar es rematadamente anticuada. Un joven halcón político dijo hace poco que si Romney viera Mad men, el hit televisivo ambientado en el Manhattan de los años 60, pensaría que es el noticiero del mediodía. Es cierto. Tal como expuso hace poco un congresista de su partido, en la época en la que vive el candidato republicano existen formas de violación que son legítimas y la soberanía sobre el cuerpo de la mujer reside en los legisladores y las autoridades religiosas. Además, la base energética debe ser el petróleo y Henry Ford gobierna la producción de automóviles subido en una cadena de montaje.
 
Obama, sin embargo, es otra cosa. Su política de restructuración del potente sector automovilístico estadunidense es ilustrativa al respecto. Barack ha promovido una revolución productiva que sigue el modelo del capitalismo cognitivo de Google: relación transparente con el consumidor, creación de redes y communities de consumidores que coproduzcan la innovación, energías renovables y vampirización de la lógica open source. Ursula K le Guin, para los vetustos oídos de Romney. Su lema electoral es: Cree en América. El de Obama: Hacia delante. En el seno del capitalismo conviven diferentes temporalidades. Como buenos políticos, los dos candidatos ofrecen promesas. Unas son prognosis y otras arqueología. El problema es que no parece que necesitemos propuestas diferentes para seguir en el mismo laberinto. Lo que requerimos es salir de él. Como ocurre con el consumo y la publicidad, Obama y Romney sólo ofrecen caminos interiores. Su oferta es la de una salida únicamente imaginaria.
 
Los 72 migrantes de San Fernando
Elena Poniatowska
Casi todos los pobres de nuestros países de América Latina, hombres y mujeres, intentan ir a trabajar a Estados Unidos. Viajan encima de un tren llamado La Bestia. Es una bestia de acero que avanza sobre rieles entre la selva. Muchos caen del techo y pierden una pierna, un brazo o las dos piernas y los dos brazos. O la vida. Viajan aunque los maltraten, aunque los deporten, aunque pulvericen sus sueños y sus huesos. Viajan porque el gobierno de su país les roba y no les deja más que hambre. Pasar por México, lo han declarado, es el infierno.
 
Las pandillas los asaltan, les quitan el poco dinero que llevan para darle al pollero que ha de atravesarlos la frontera entre México y Estados Unidos.

El gobierno de México denuncia y se indigna cuando un agente de la border patrol violenta y persigue al migrante mexicano, pero no acepta que hace lo mismo con los centroamericanos a quienes llama con ironía nuestros hermanos.

Según Mario Santiago Juárez, experto en derechos humanos, 400 mil migrantes pasan por México rumbo a Estados Unidos y son víctimas de delitos, extorsión, secuestro, violaciones sexuales y trata de personas.

A pesar del peligro, los migrantes se lanzan. ¡Cuán grande será su desesperación! Su sueño es pizcar jitomates, limones, brócoli o golden apples en California.

México discrimina. ¡Cuántas veces he oído decir: De Guatemala a Guatepeor! A los migrantes centroamericanos, se les trata como a una plaga, las autoridades los maltratan, en el mejor de los casos, los desaparecen o los asesinan.

México es racista en contra de sí mismo y Guatemala, El Salvador, Honduras, Nicaragua, Bolivia (aunque tenga a Evo Morales) toda Centroamérica discrimina a sus indígenas. Nadie quiere ser moreno, porque serlo es un impedimento.

Los que se atreven son unos pobres venaditos perdidos en la serranía.

Aparecieron 72 cuerpos en San Fernando, Tamaulipas, con un balazo en la nuca, torturados, mutilados, muertos, sin documentos, irreconocibles; un escándalo, una afrenta a todo nuestro continente.
Eran los cuerpos de 72 migrantes –58 hombres y 14 mujeres–, que venían de Centroamérica y hasta de Brasil.

La gran periodista Alma Guillermoprieto reunió a 72 escritores para que fueran la voz de cada uno de los asesinados. Muchos de los muertos no tenían nombre. Hicimos pública esta masacre y a Juan Villoro le tocó el número dos y a mí el cuerpo de un migrante no identificado, el 57, un viajero sin nombre.

Escribí:
“Quién sabe cuanto faltará pero otros han cruzado a Estados Unidos y han encontrado trabajo y hasta mandan traer a su familia. No soy el único en atravesar, soy el 57 de 72, pero no caminamos juntos los 72, llamaríamos demasiado la atención, vamos cada quien con su pensamiento. Caminamos de sol a sol, caminamos sin detenernos casi, otros lo han hecho antes. Cada noche pensamos: ‘Seguro, ya pasó lo más duro’. Tamaulipas suena a flor, a tulipán, a buena sombra. A pesar de los huizaches se puede avanzar, claro que cuesta trabajo llegar pero se llega.
 
“A los demás no los conozco y se me hace más fácil platicar con las mujeres, sobre todo en la noche, cuando andamos con un pocillito caliente en la mano e intercambiamos unas cuantas palabras. No muchas, las indispensables. Son como 14 las mujeres, pero apenas si levantan los ojos. Guardan todas sus fuerzas para el camino. Son anónimas. Toda la vida, conviene ser anónimo.
 
No tener nombre da seguridad, que nadie sepa el cómo, dónde, cuándo y por qué. Además, con sólo vernos las caras sabemos a qué vamos y nos reconocemos. Allá me voy a hacer el nombre, allá lejos de El Salvador y Honduras, lejos de Ecuador y de Brasil, lejos de la favela y la inundación, de las aguas negras y del techo caído, lejos de la intemperie y las armas de fuego, los rifles, las carabinas, los cartuchos y los cargadores, lejos de la policía y de los cárteles.
Nuestras colonias trepan por el monte sin luz y sin agua; la vida está en obra negra, es un puro moridero. La familia se quedó esperando la noticia: ‘Ya llegué’.
 
Dejé a mi mujer y a los cinco hijos, dejé a Ángel de tres. Ya come solo, Ángel ya come solo. Lo que hay que no es mucho pero él lo come solo. Me están esperando. Cuando esté del otro lado, en llegandito les aviso y apenas encuentre les mando lo que me den.
 
El lunes 23 de septiembre de 2010, 72 hombres y mujeres son masacrados. Tamaulipas no sabe nada. Uno solo, a quien los asesinos creyeron muerto es el que avisa, el único sobreviviente, Luis Freddy Lala Pomavilla, ecuatoriano. El es el que cuenta. Dice que a algunos los remataron, les dieron el tiro de gracia, el rostro contra la tierra.
 
Los diarios mexicanos divulgan que a los cuerpos los encontraron amarrados.
 
Al sobreviviente Freddy habrá que salvarlo de ahora en adelante. Salvarlo de México, salvarlo de sí mismo, salvarlo del disparo que no le dio, salvarlo de nuestro continente, salvarlo para que pueda regresar a su mujer y a sus cinco hijos a explicarle.
Lo inexplicable.

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