Alianza Social de Trabajadores de la Industria Mexicana

jueves, 18 de octubre de 2012

Peña Nieto y Pemex, los enredos y la ganga- Michoacán, el desgobierno

Peña Nieto y Pemex, los enredos y la ganga


Una efigie de Lázaro Cárdenas en las oficinas de Pemex. Foto: Miguel Dimayuga
Una efigie de Lázaro Cárdenas en las oficinas de Pemex.
Foto: Miguel Dimayuga
MÉXICO, D.F. (apro).- En ningún otro gobierno entrante, el nombre del futuro director de Pemex había generado tantas expectativas y ambiciones. No es para menos. Los sectores empresariales, burocráticos, políticos y sindicales ya saben que el principal negocio del sexenio peñista será el energético y quien encabece la paraestatal más importante del país protagonizará el nuevo montaje del sueño petrolero… para la iniciativa privada.
En menos de tres meses hay versiones de cuatro nombres que se barajan en el equipo de transición para encabezar la paraestatal: Alfredo del Mazo González, el tío más influyente de Peña Nieto, exgobernador mexiquense, ex secretario de Energía y que anhela restablecer los negocios suspendidos desde que no fue presidente de la República en 1988; Liébano Sáenz, cuyo nombre se mencionó entre los círculos zedillistas para hacer valer la fuerza del expresidente más famoso entre los corporativos multinacionales; Francisco Labastida Ochoa, interlocutor del calderonismo en la frustrada reforma energética de 2008, experto en la materia, excandidato presidencial y con un fuerte veto de quien tiene más poder en el tache que en el palomeo: Carlos Salians de Gortari; y otro perfil que represente menos compromisos y más cercanía directa con el propio Peña Nieto, que podría ser alguien de su círculo más cercano.
Hasta los calderonistas y foxistas mencionan al actual director de Pemex, Juan José Suárez Coppel, como un posible repetidor en la paraestatal, a pesar de la ola de corrupción que deja tras su gestión; de la forma escandalosa y opaca con la que ha manejado temas como el de los floteles u “hoteles flotantes” de Galicia; o el caso de Mexicana de Lubricantes que en Proceso se ha documentado con toda precisión.
Las ambiciones están desatadas porque el peñismo se ha encargado desde la campaña electoral de alentar la “venta de garage” de Pemex. El exgobernador mexiquense dijo que era hora de “rebasar los prejuicios” ideológicos y abrir la paraestatal a la inversión privada.
Nunca hubo una reflexión mínima sobre el carácter estratégico de Pemex, no sólo para la economía, sino para la soberanía y la fortaleza de nuestro país en un contexto internacional cada vez más incierto.
El “cerebro” de Peña Nieto, Luis Videgaray, reiteró en una entrevista reciente con The Wall Street Journal que el próximo gobierno priista reitera su inclinación por la apertura a la inversión privada, al mismo tiempo que en Brasil su jefe reiteraba que el modelo de Petrobras sería el más viable para México.
¿Por qué se extraña ahora Peña Nieto que sus declaraciones sobre la privatización de Pemex generen ambiciones, confusiones y críticas obvias de los sectores que están en contra de esta posibilidad?
En España, ante la crema y nata de los inversionistas ibéricos que se han convertido en los grandes beneficiarios de la obra pública y de los modelos de asociación público-privado (APP), Peña Nieto rechazó que la apertura al capital privado significara la “privatización” de Pemex. En lenguaje cantinflesco, el priista insistió que será el Estado mexicano el propietario original de los yacimientos y del hidrocarburo.
Al mismo tiempo que negaba que privatizar significara privatizar, Peña Nieto presumió que su gobierno continuará con la inversión de 380 millones de dólares para generar empleo en los astilleros gallegos Navantia e Hijos de J Barrera en la construcción de dos hoteles flotantes.
La Jornada publicó en su edición de este 16 de octubre el texto de una presentación de Pemex donde presume que los ingresos de la empresa petrolera son equiparables a los de América Móvil, Walmart, Femsa, Cemex y Alfa, juntos. Es decir, los corporativos privados más importantes del país.
Añade que Pemex invierte anualmente unos 23 mil 200 millones de dólares, más que todas las empresas que forman parte del Índice de Precios y Cotizaciones (IPC) de la Bolsa Mexicana de Valores.
Esta presentación fue realizada a los grandes capitales privados, sobre todo, a los inversionistas europeos y estadunidenses con los que Peña Nieto sostuvo reuniones en su reciente gira.
No se trata de enredos declarativos, sino de engaños. Mejor que el futuro gobernante presente una iniciativa de ley para conocer hasta dónde pretenden “privatizar sin privatizar”.
www.homozapping.com.mx
 

Michoacán, el desgobierno

PF toma control de Escuela Normal de Tiripetío, Michoacán. Foto: Xinhua
PF toma control de Escuela Normal de Tiripetío, Michoacán.
Foto: Xinhua
MORELIA, Mich. (apro).- La violencia no para un solo día en esta entidad. Desde el gobierno perredista de Leonel Godoy y ahora con el mandatario del PRI, Fausto Vallejo, la espiral de violencia en el estado se ha convertido en síntomas de debilidad de una administración que no acaba de asentarse y a la que algunos ya observan señales de terminación adelantada.
Desde hace algunos meses, a partir de la llegada de Fausto Vallejo como gobernador, los problemas en Michoacán se han agudizado severamente. Sin presupuesto federal y con una de las mayores deudas públicas del país, el horizonte de conflictos se ha ampliado a sectores de la sociedad que no estaban involucrados previamente.
El último de ellos es el grupo de estudiantes normalistas rurales que hace apenas unos días fue severamente reprimido por policías estatales y federales, quienes realizaron un operativo de persecución más fuerte y violento que los desplegados contra el crimen organizado.
Jóvenes campesinos e hijos de obreros, fueron reprimidos y perseguidos en las escuelas normales de Tiripetío, Arteaga y Cherán como si se trataran de delincuentes de alta peligrosidad por agentes estatales y federales, quienes usaron helicópteros y perros en el operativo en el que participaron cerca de mil 500 elementos.
Semanas antes del acto desmedido de represión, los estudiantes habían logrado sentar en una mesa de diálogo al secretario de Gobierno, Jesús Reyna, para discutir la intención del gobernador de aplicar la reforma curricular a las ocho escuelas normalistas de la entidad.
Entre esas reformas destaca la puesta en marcha de clases de inglés y computación en escuelas indígenas y campesinas, donde a veces no hay luz y mucho menos Internet, y sólo se habla la lengua propia y el castellano.
Durante semanas, los estudiantes alegaron que no necesitaban una reforma curricular de este tipo, sino rescatar sus propias lenguas, usos y costumbres, aspectos que dan fuerza y resistencia a sus comunidades ante peligros como el crimen organizado.
Carentes de dinero, los estudiantes tomaron autobuses para transportar a sus compañeros y liberaron casetas de cobro. A la mesa de negociaciones el gobernador Vallejo nunca asistió (quizá por una enfermedad que se ha tratado de ocultar) y su secretario de Gobierno cerró toda posibilidad de acuerdo al sentenciar a los jóvenes estudiantes a entregar los autobuses y las instalaciones normalistas en unas cuantas horas, advirtiéndoles que se usaría la fuerza.
Las dos horas de plazo fueron insuficientes para los estudiantes, y las policías entraron a las escuelas con una fuerza desmedida, utilizando armas largas, helicópteros, perros de ataque, toletes y gases para someter a los jóvenes.
El saldo de la refriega: 176 estudiantes detenidos (los dos dirigentes del magisterio fueron liberados inmediatamente), 13 autobuses incendiados (algunos de ellos por los mismos uniformados), 10 policías heridos y decenas de jóvenes golpeados.
A pesar de que el mensaje que se quiso dar fue de fuerza y gobernabilidad, al final lo que quedó fue lo contrario: un gobierno débil que no ha sabido resolver problemas como el del crimen organizado; el conflicto del cierre y destrucción de las escuelas públicas en la comunidad religiosa de Nueva Jerusalén; la pretensión de desaparecer los Telebachilleres, dejando a 16 mil estudiantes rurales sin escuela; así como el reclamo de miles de estudiantes, quienes exigen un espacio en la Universidad Michoacana.
El gobierno de Fausto Vallejo ha entrado en una etapa de desgaste que no se ha podido controlar. Sin agentes de negociación y diálogo, la mano dura y la represión son la única vía que se ha utilizado para tratar de controlar a una población cada vez más inconforme.
Los aires de desgobierno campean en Michoacán: en el PRI ya se están inventando enemigos desestabilizadores dentro del propio gobierno y en el PRD para encubrir sus propias deficiencias y errores.
No se descarta que el gobernador esté esperando la llegada de Enrique Peña Nieto a la Presidencia para hacerse de recursos financieros y políticos para apaciguar las aguas que él mismo ha agitado.
Mientras tanto, este jueves 18 los maestros y estudiantes iniciarán un paro de labores y un plantón indefinido frente a palacio de gobierno.
Falta un mes y medio para el cambio de gobierno presidencial, habrá que ver si Fausto Vallejo aguanta hasta entonces o abandona su puesto por “razones de salud”.

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