Alianza Social de Trabajadores de la Industria Mexicana

lunes, 29 de octubre de 2012

Reforma Laboral: el PRI tiene la palabra

Reforma Laboral: el PRI tiene la palabra

Por: Redacción / Sinembargo - octubre 29 de 2012 - 0:00
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El PRI afirma que no “congelará” la Reforma Laboral ahora que la minuta ha vuelto a la Cámara de Diputados con los cambios realizados por los senadores en los temas más controvertidos: los que dan paso a la transparencia, democracia y rendición de cuentas de los sindicatos en México.
 
Sin embargo, los líderes de ese partido, tanto en las Cámaras Alta como en la Baja, han dicho que, ahora que esa propuesta entregada por el presidente Felipe Calderón Hinojosa al iniciar septiembre pasado, perdió su carácter preferente van a tomarse su tiempo y a revisar con toda calma las modificaciones resueltas por el Senado de la República.
 
Ayer, en su ya tradicional comunicado de los domingos, el líder de la bancada priista en la Cámara de Diputados, Manlio Fabio Beltrones Rivera, dio “línea” sobre lo que viene en ese tema.
 
Lo primero, dijo, es que más allá de “filias y fobias” el tricolor insistirá en lo que conviene a los trabajadores de México, más allá de lo que mejor convenga a los partidos políticos.
 
De acuerdo con el político sonorense, cuya “habilidad” impidió que los temas de transparencia, democracia y rendición de cuentas se aprobaran en la primera discusión de la Reforma Laboral en la Cámara Baja, las modificaciones que realizaron los senadores a la minuta de decreto de reformas y adiciones a la Ley Federal del Trabajo, “es inadmisible” pues trata de imponer un solo método para la elección de dirigentes y subastar contratos colectivos.
 
De esta forma, advirtió Beltrones Rivera, hay “riesgo” por restringir las modalidades de elección democrática y con la propuesta de subastar la titularidad de los contratos colectivos de trabajo.
 
El mensaje es claro: el PRI no está de acuerdo con que se intervenga en la supuesta autonomía de los sindicatos y mucho menos en que estas organizaciones gremiales se abran a la posibilidad de elegir en elecciones abiertas y secretas a sus líderes.
 
Manlio Fabio Beltrones dijo que “nadie se vuelve más demócrata imponiendo una sola fórmula de elección directa”, pero tampoco “excluyendo otras opciones igualmente democráticas como la elección indirecta”.
 
Se tiene democracia o no, y eso es decisión de los trabajadores, agregó el priista sonorense. Por ello, a su juicio, es “inadmisible subastar la titularidad de los contratos colectivos de trabajo y exhibir los datos personales de los trabajadores, como se plantea en el artículo 388 bis”.
 
Dicho artículo “es, además, un añadido que no procede en términos de la figura de iniciativa preferente con la que el Ejecutivo Federal presentó su propuesta de Reforma Laboral”.
Así están las cosas.
 
El PRI, de acuerdo con lo expuesto por Beltrones, no va a ceder en esos puntos, menos aún si tiene de su lado a al menos dos de los líderes sindicales más poderosos del país: Elba Esther Gordillo Morales, en el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación, y Carlos Romero Deschamps, en el Sindicato de Trabajadores Petroleros de la República Mexicana.
 
Apenas reelectos en este octubre, ambos por periodos de seis años, Gordillo Morales y Romero Deschamps –este último, además, senador por el PRI– son dos personajes con los que el próximo Presidente, Enrique Peña Nieto, tendrá que negociar fuerte en materia de educación y política energética.
 
Las reformas que prevé y que ha venido anunciando en ambas materias, no saldrán si estos dos líderes –que suman ya más de dos décadas al frente de esos sindicatos– se ven afectados en sus intereses personales.
 
Por lo pronto, el PRI le ha metido frío a la Reforma Laboral. Dice que no, pero sí la tiene en una congeladora que le permita tomarse el tiempo suficiente para reanudar sus negociaciones, con Beltrones Rivera al frente del grupo.
 
No se archivará, eso es seguro. El PRI quiere que, en 2013, Peña Nieto tenga esa reforma a Ley del Trabajo ajustadita, a modo. Pero ya veremos hasta dónde le meterá freno y será capaz de proteger a sus aliados sindicales, antes de que esa ley, que tenía 42 años sin ser tocada, pueda modificarse oficialmente.

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