Al matadero
José Blanco
Escribo este artículo tras esta noticia: con 99 por ciento
escrutado, Nueva Democracia obtiene 30 por ciento de los votos electorales
griegos, y el Pasok 12.5 por ciento. La izquierda radical de Syriza alcanza 26
por ciento. Como en otros momentos, posiblemente hoy más que nunca en el pasado,
los socialistas (?) del Pasok abrirán las puertas a la derecha para que pueda
hacer gobierno.
Impresiona y conmueve ver a la mayoría de la sociedad griega correrse a la
derecha, muerta del miedo a un daño mayor si hubiera votado como en mayo, cuando
un empate metió a Grecia en una inestabilidad económica y social aguda. La
presión de Alemania e Inglaterra, al alimón con la troika (la Comisión
Europea, el Banco Central Europeo y el FMI curiosamente en menor medida),
metieron ese miedo a la sociedad helénica, que dejarán jirones de economía y un
daño social profundo.
Frente al
rescatede la troika en marzo, de 170 mil millones de euros, aunado a un plan brutalmente draconiano de la llamada, con rubor,
austeridad, la sociedad respondió entonces con una movilización iracunda que produjo el empate político de mayo. El indudable inmenso poder internacional, y la troika, que una y otra vez ha dicho que el pacto de marzo es innegociable, dobló a la mayoría, que por su propio pie irá al matadero.
En este resultado indudablemente influyó el extenso y aterrorizante informe
que publicó el Banco Central de Grecia unos días antes de los comicios. El
escenario que dibujó el banco central, con Grecia fuera del euro, en sus rasgos
principales, decía: la salida de Grecia de la moneda común impactará
negativamente el PIB per capita de los griegos en 55 por ciento en
términos de euros, castigando con especial inclemencia a los grupos que menos
puede soportar esos brutales golpes.
El banco estimaba que la vuelta al dracma reduciría su valor un 65 por ciento
en términos nominales; habría una recesión aún más profunda, de 22 por ciento a
precios constantes, que se sumaría a la contracción de 14 por ciento del PIB que
ya experimentó Grecia entre los años 2009-2011.
El desempleo llegaría de inmediato a 34 por ciento, y como el gobierno
estaría obligado a imprimir moneda para cubrir sus necesidades, ello crearía una
espiral inflacionaria, empezando en 30 por ciento, que escalaría
aceleradamente.
La inflación por supuesto también sería impactada por precios más altos de
los productos internacionales y los aumentos de los salarios nominales, como
resultado de la fuerte devaluación de la moneda. De este modo, la inflación
anularía cualquier ventaja competitiva en la cuenta exterior como resultado de
la devaluación.
Sobre el entero relato del banco, nada parecido se había escrito desde
Esquilo.
El banco central publicó su informe con la oportunidad necesaria para influir
con fuerza en las elecciones buscando inclinar el voto hacia Nueva Democracia,
aunque también es altamente probable que esos números ronden de cerca los hechos
que se producirían en la economía griega si saliera del euro.
El G-20 tendrá el respiro profundo que buscaba la mayoría de sus miembros (no
Obama, ciertamente), pero será puro autoengaño: fuera del euro, o maniatada por
el pacto de marzo, Grecia no tiene salida, como muy probablemente no la tiene la
eurozona.
El futuro de Grecia y del euro, y aun los rumbos de la economía mundial, no
están en manos de Syriza o de Nueva Democracia, como habían venido diciendo las
voces favorables al
rescatede marzo, sino en las decisiones de la troika, que hasta ahora había declarado, insistamos, que el pacto del rescate de marzo pasado era innegociable. Y por supuesto no sólo por las decisiones de hoy de la troika, sino por las profundamente torpes y profundamente ciegas políticas neoliberales con que ha pretendido manejar la crisis de la eurozona desde su inicio, mostrando una increíble incapacidad de aprender nada de nada de la cadena interminable de sus propias torpezas.
Y aún más allá, o más acá, de las ciegas políticas frente a la crisis, está
la globalización neoliberal, que se impuso plenamente desde los años ochenta del
pasado siglo. La globalización neoliberal provocó una desigualdad social sin
precedentes, que llevó a la polarización social, a la polarización política, a
los infinitos fraudes financieros que desencadenaron la crisis, a sustituir la
política por el mercado. Esas son las realidades que el G-20 no puede ver y que,
por ende, no puede resolver.
Más y mayores dosis de la misma
medicinaneoliberal no pueden sino producir siempre los mismos resultados, más y peores de los mismos resultados. El drama mayor es que los poderes que imponen las políticas neoliberales, siempre favorables a inmensos intereses privados, provienen de políticos que no se rinden a la evidencia de los estragos que están infligiendo a las sociedades; sólo continúan inclinando la cerviz a esos intereses.
La diferenciación sexual en China: siglos XVI y XVII
Javier Flores
¿Qué es lo que determina que los seres humanos nos desarrollemos
desde un punto de vista biológico como mujeres o como hombres? Entender los
procesos que determinan que un embrión tome una ruta de crecimiento femenina o
masculina ha sido desde tiempos remotos un gran desafío, pero no sólo para la
ciencia en Occidente, sino también para otras culturas y tradiciones
científicas. Mientras en la Europa de los siglos XVI y XVII iba quedando atrás
el oscurantismo medieval para dar paso a las ideas renacentistas y a la
Revolución Científica, en Oriente se había construido ya un conocimiento
sorprendente sobre la biología humana, cuyos orígenes son difíciles de rastrear
en el tiempo.
Temas como la fertilización, la diferenciación sexual y los estados
intersexuales fueron abordados por los más grandes talentos de la medicina china
en aquella época. Mucho de lo que sabemos hoy acerca de ese conocimiento lo
debemos a Charlotte Furth, una de las más destacadas especialistas en los
estudios sobre la medicina tradicional china. Doctora en historia por la
Universidad de Stanford, es además profesora emérita de historia de la
Universidad del Sur de California y ha traducido y analizado los textos médicos
de esa cultura milenaria.
De acuerdo con los trabajos de esta autora, durante los siglos XVI y XVII las
ideas biológicas estaban basadas por entero en la cosmología del yin-yang, que
son dos aspectos del Ch’i (una energía o hálito primario). Si bien la filosofía
china establece cualidades opuestas para el yin (como el frío, la humedad, la
oscuridad y lo femenino) y el yang (el calor, la sequedad, la luz y lo
masculino), no se trata de algo estático, pues en esta dualidad se presenta un
constante recambio entre los dos elementos, como cuando se explica el paso del
día a la noche.
Sobre la fertilización, Furth recurre a un texto ginecológico de gran
autoridad en el siglo XVII, escrito por Wu Chin-wang, en el que el autor señala
que si bien se produce la unión de dos elementos físicos: la esencia masculina
(ching) y la sangre femenina (hsueh), interviene además un elemento metafísico,
pues el Ch’i verdadero “… se mueve para germinar por los sentimientos del deseo,
mediando sutilmente entre ellos”.
El sexo del niño está determinado por la ascendencia relativa del yin o yang
presente al momento de la fertilización. En la literatura médica china, dice
Furth, estas fuerzas son vistas como internas a los cuerpos de los padres, pero
en ocasiones son observadas también sujetas a influencias medioambientales,
porque el yin y el yang son cualidades inherentes a eventos como la hora del
día, el mes, las estaciones, el viento o el clima. Pero se hace referencia
además a elementos biológicos como el semen, la sangre o el ciclo menstrual, los
cuales no son ajenos y están enlazados siempre a los principios del
yin-yang.
Puede verse, dice Furth, que los hombres no son
yang puroni las mujeres
yin puro; la diferenciación sexual depende del balance momentáneo de estas fuerzas en una relación dinámica de interacciones, y esta concepción muestra los caminos seguidos por las autoridades médicas para explicar algunas condiciones sexuales atípicas. De este modo, un Ch’i disperso produce gemelos, un yin o yang deficientes producen individuos estériles, un Ch’i contrario, abigarrado o disperso produce “… los que no son ni varón ni hembra, o falsos hombres y mujeres”. Por medio del examen de otro importante autor médico del siglo XVI, Li Shih chen, Furth analiza los estados intersexuales, en los que se incluyen cinco tipos de falsas mujeres y de falsos hombres.
Un elemento común entre estas modalidades es que en todos los casos hay
esterilidad, pues las falsas mujeres
no pueden ser madresy los falsos hombres
no pueden ser padres. Esto lleva a pensar en que para los autores chinos representativos de esa época ser
mujer verdaderau
hombre verdaderollevaba implícita la capacidad reproductiva.
Hay una variedad en los falsos hombres, los denominados
cambiantes, cuyo cuerpo es simultáneamente masculino y femenino. En la China occidental desde el periodo de la dinastía Chin (265-419 aC) ya se explicaba esta condición como producto de un Ch’i desordenado. De acuerdo con Li Shih chen se podían distinguir tres tipos: a) los que pueden servir a hombres como mujeres y servir a mujeres como hombres; b) los que son mitad del mes del yin y la otra mitad del yang, y c) aquellos que pueden actuar como esposas, pero no como maridos.
Si bien la medicina y la ciencia occidentales, predominates en el mundo
actual, parten de una concepción que sólo admite dos categorías únicas que
semejan dos paredes, otras líneas de conocimiento antiguo, que han corrido en
paralelo con ellas en el desarrollo humano, tienen como base principios
filosóficos en los que el sexo es como un elemento acuoso en el que hay un
constante flujo y recambio. Resulta interesante observar que la confrontación
entre estas dos visiones sigue viva en el presente siglo.
Trabajemos juntos
Pedro Álvarez Icaza* y Leticia Merino**
La mañana del 12 de junio falleció en Bloomington, Indiana, en
Estados Unidos, Elinor Ostrom, quien en 2009 recibió el Premio Nobel de Economía
por su contribución a la comprensión de las instituciones de acción colectiva,
particularmente de la propiedad común. Ostrom fue la primera y hasta hoy única
mujer en obtener esta distinción.
La noticia sorprendió a todos los que la admiramos y respetamos como
profesional y como persona. Hace un mes, muchos mexicanos tuvimos la fortuna y
dicha de escucharla y de asimilar sus profundos y a la vez sencillos consejos en
torno al trabajo con las instituciones comunitarias del ámbito rural de nuestro
país.
Pero, ¿quién era Lin Ostrom? Una académica y politóloga de la Universidad de
Indiana, que planteó nuevos paradigmas en las ciencias sociales y durante 50
años se dedicó a documentar y desarrollar una teoría sobre la gobernanza de los
bienes de uso colectivo de comunidades que realizan una apropiación social de
sus recursos naturales a partir del establecimiento y cumplimiento de reglas de
acceso y uso de la riqueza natural de muchos de ecosistemas alrededor del mundo.
A partir de la documentación puntual y sistemática de experiencias de
productores rurales, pescadores y usuarios de bosques, aguas superficiales o
subterráneas, algunas dentro de territorios de comunidades indígenas, cuya
característica principal es haber logrado durante cientos de años una gobernanza
sustentable y equitativa de su riqueza natural y biodiversidad, sin el
agotamiento de la base natural que les da sustento, en la mayoría de los casos
sin la intervención de los gobiernos, o de los mercados, y en muchos casos a
pesar de ellos.
Su trabajo, dedicación y la firme convicción de que el conocimiento es un
producto y un bien colectivo que surge de la cooperación y el intercambio de
experiencias, llevaron a Ostrom y a sus colegas a integrar la Asociación
Internacional para el Estudio de los Recursos Comunes (IASC, www.iasc-commons.org). En 2004 la IASC
realizó su décimo congreso mundial en el Jardín Etnobotánico de Santo Domingo,
en Oaxaca, con la presencia de 800 asistentes provenientes de 73 países, entre
ellos miembros de comunidades indígenas mexicanas y latinoamericanas. Le
antecedió en 2000 la publicación en español de su obra más conocida: El
gobierno de los bienes comunes: la evolución de las instituciones de acción
colectiva, publicada en forma conjunta por el Fondo de Cultura Económica y
la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). Lin Ostrom adquirió
notoriedad a partir de la refutación –con base en una extensa investigación de
campo– de la difundida propuesta de
La tragedia de los comunes, del biólogo Garret Hardin, quien en los sesentas planteó que los recursos naturales sujetos a propiedad colectiva estaban inexorablemente condenados al deterioro y agotamiento, al ser, en tanto de todos, de nadie. Durante décadas este argumento ha sido utilizado con frecuencia en políticas de conservación y manejo de la biodiversidad para justificar la privatización de la naturaleza, o una intervención excesiva del Estado sin participación de sus dueños y usuarios locales, en las políticas de conservación y manejo de la biodiversidad y en la actualidad en las políticas de mitigación de los efectos del cambio climático global en México y en muchas partes del mundo.
Hace un mes la doctora Ostrom visitó México por séptima y última vez,
invitada por varias instituciones. En esa ocasión dictó una conferencia
magistral sobre políticas del cambio climático ante cientos de personas en la
UNAM. Ahí enfatizó la necesidad de actuar y no esperar a la firma de acuerdos
multilaterales, buscando pactos de gobernabilidad entre actores de distintas
escalas, pero, sobre todo, fortalecer acciones locales de gobernanza para
mitigar y hacer frente al cambio climático. Asimismo, en la librería Rosario
Castellanos del Fondo de Cultura Económica presentó el adelanto de la
publicación en español de su último libro, Trabajemos juntos, dedicado
a promover la cooperación y el trabajo interdisciplinario en todos los ámbitos
de la ciencia.
Su lucidez, sencillez, energía y sabiduría nos daban aliento. Algunos
sabíamos que tenía diagnosticado un cáncer de páncreas avanzado y esto nos hacía
dudar de su visita, pero ella por ningún motivo quiso cancelar su viaje. La
alegría con que se condujo lograron opacar momentáneamente su eminente
partida.
Su ejemplo de vida, del quehacer científico y sus importantes contribuciones
dieron un marco de referencia sólido a quienes estamos comprometidos con una
apropiación social, compartida, justa y equilibrada de nuestra riqueza natural.
También con la convicción de que la experiencia acumulada por muchas comunidades
campesinas indígenas de nuestro querido México debería tomarse seriamente en
cuenta en estos momentos de definición de las políticas públicas de los próximos
años. Es una de las tareas pendientes de nuestro próximo gobierno.
*Comisión Nacional para el Conocimiento y Uso de la Biodiversidad,
Conabio.
**Instituto de Investigaciones Sociales de la UNAM.

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