Bajo la Lupa
¿Balcanización del insulso G-20 en Los Cabos?
Alfredo Jalife-Rahme
Los cronogramas electorales de dos superpotencias geoestratégicas
(EU y China) y la grave crisis de la eurozona infectaron la agenda del G-20 en
Los Cabos.
Con una elección incierta, Obama está paralizado y no puede tomar decisiones
contundentes en el G-20, que padece acefalía y cuando el mismo anfitrión carece
de liderazgo mundial, ya no se diga regional y local.
Para Hu Jintao, el saliente presidente chino, la cumbre será un trámite y le
corresponderá a su sucesor ungido (Xi Jinping) adoptar decisiones pertinentes en
la próxima cumbre del G-20, el año entrante en Moscú, que marcarán su rumbo.
China no salvará de su grave crisis financiera a EU ni a la Unión Europea a los
dos lados del noratlántico. De las tres superpotencias geoestratégicas, el único
que llega con las manos sueltas es el presidente ruso, Vlady Putin.
Francia ha definido su nueva orientación con el socialista François Hollande
y su atractivo nuevo apotegma de
crecimiento sin austeridad, mientras la canciller alemana, Angela Merkel, intenta contra viento y marea mantener la disciplina fiscal con austeridad, de lo cual hasta Obama se ha apartado.
El G-20 es un heteróclito conglomerado economicista de los primeros 20 PIB
del mundo, con flagrantes excepciones –Irán y España–, quien conjuga tanto al
G-7, de capa caída y con enormes deudas, como a los BRICS, con elevados ahorros
y poca deuda. En términos geopolíticos, el G-20 sería un
G-12fracturado (G-7 más cinco BRICS), sumado de sus aliados periféricos. Sólo tres países de Latinoamérica pertenecen al grupo: Brasil, México (el anfitrión) y Argentina.
La postura violentamente hostil de Calderón –quien, al parecer, deseaba ser
director de Repsol– a la nacionalización de la depredadora petrolera española
por Argentina ha exhibido la sumisión del país anfitrión a EU, al unísono de su
abierto antagonismo a los BRICS. La sombra de las fracturas persigue a Calderón
por doquier.
La anatomía del G-20 expone fracturas múltiples: entre el G-7 y los BRICS
–cuyos intereses colisionan en Siria e Irán–, así como entre Sudamérica
(Argentina y Brasil) y el
México calderonistadócil a España y EU.
Los multimedia occidentales son muy escépticos de los alcances de la cumbre,
cuya aplazada agenda multilateral sería eclipsada por la grave eurocrisis cuando
la canciller Merkel sufrirá fuertes presiones de EU, Gran Bretaña (GB) y el
flamante liderazgo socialista francés. El abordaje de la eurocrisis, aunque
relevantemente conectado al resto del planeta, es un tema meramente
eurocéntrico, pese a que ya se haya conocido el veredicto griego sobre el
dra(ch)ma de su destino.
No existe cohesión en la eurozona y Merkel fustigó el desempeño económico de
Francia en una insólita guerra verbal con Hollande (Reuters/Global Times,
16/6/12). El gobierno francés ha desmentido la creación de un frente común con
Italia y España contra Alemania, pero lo que más ha irritado a Merkel ha sido la
reunión de Hollande con la oposición alemana de centroizquierda, más acorde con
la filosofía de
crecimiento sin austeridad.
China ha sido alertada de la posible salida de Grecia del euro
(ChinaDaily, 15/6/12). El G-20 se halla en estado catatónico, en caso
menor, o corre a su fatídica balcanización, en el peor caso.
A mi juicio, lo más relevante será la bilateralidad de los encuentros
cupulares al margen de la cumbre multilateral: Obama-Putin y Obama-Hu
Jintao.
Xinhua (15/6/12) revela que Vlady Putin se reunirá con Obama:
La primera reunión desde el retorno de Putin al Kremlin, el mes pasado, cuando ambos
posiblemente (sic) firmarán documentos importantes (sic).
Angela Merkel, canciller de Alemania, pronuncia un discurso,
ayer en DarmstadtFoto Ap
Por cierto, The Economist (16/6/12), que padece
Putin-fobia, además de portavoz de los globalistas neoliberales”,
despotrica contra el encuentro de Obama y Putin. ¿Desean una guerra mundial
dizque para salvar sus finanzas? La reunión Obama-Putin constituirá la parte
transcendental de la insulsa cumbre multilateral. Pese a la severa colisión
entre Rusia y EU sobre el conflicto interno sirio, el contencioso nuclear iraní
y el despliegue del
escudomisilístico de EU en las fronteras rusas, no es improbable que EU y Rusia delimiten sus respectivas esferas de influencia en el gran Medio Oriente.
Hoy la OTAN (de la que forma parte el G-7, salvo Japón) y el Grupo de
Shanghai batallan por redefinir sus nuevas fronteras medio-orientales (ver Bajo
la Lupa, 10/6/12).
Alemania está a la defensiva ante la presión de EU y, según Xinhua, desea que
la cumbre vaya
más allá de la deuda de la eurozona y se aboque a la recuperación y crecimiento en la economía global que incluya mejorar el lamentable (sic) estatuto financiero de EU, quien desea imponer el tema de la eurocrisis de manera avasallante –quizá para evitar que EU sea puesto en la picota por incumplimiento de la reforma financiera global (la postura rusa) de la previa cumbre de Cannes.
La presidenta brasileña Dilma Rousseff advirtió que
el mundo no espere que las economías emergentes solas (¡supersic!) resuelvan la crisis global. A ver si convence a Calderón.
Uno de los arquitectos del
modelo G-20, el ex premier británico Gordon Brown, arguye que
la crisis europea no es más una crisis europea, sino que es la crisis de todos(Reuters, 15/6/12) y opina que si el G-20 no consigue
coordinar un plan de acción global concertado de inmediato, nos enfrentamos a una desaceleración global que tendrá un profundo (sic) impacto en la elección presidencial de EU y aun en la transición de China a un nuevo liderazgo. Concluye que es
la última oportunidad.
Es probable que una crisis global perjudique la relección de Obama, pero
suena exagerado que afecte la transición china, a menos que la pérfida Albión
tenga escondida su carta de turbulencias. Brown considera que los participantes
en el G-20
no deben dejar México sin un acuerdo para apoyar un gran rescate a Europa para frenar el contagio.
El dramatismo del ex premier es más acorde con la delicada situación de GB,
cuando en su semiótica desconstructivista quizá
salvar al mundo (sic)equivalga a
salvar a GB.
Por cierto, el primer ministro británico, David Cameron, llega infectado por
sus obscenos nexos con el oligopolio pestilente Murdoch (Bajo la Lupa, 24 y
27/07/11) y anda tan desconcentrado que hasta olvidó a su hija de ocho años en
una cantina.
La insolvente anglósfera dramatiza. James Haley, director del programa de
economía global de CIGI (think tank de Canadá), abulta que los desafíos
a corto plazo del G-20 son enormes:
preservar el sistema del comercio internacional y de pagos (¡super sic!) de los últimos 65 años. ¿Tan trágico?
No pudo ocurrir peor momento y lugar para el G-20: un día después de la
elección en Grecia, con un Obama catatónico y un saliente anfitrión impotente.
¿Qué decisiones se pueden tomar con tanta catatonia y fractura en el G-20?
China Daily (16/6/12) resume la cumbre:
apagar las llamas de la economía global. El problema es que varios del G-20 son más piromaniacos (you know whom) que bomberos.
Grecia, Francia: la crisis europea ante un salto
cualitativo
Guillermo Almeyra
Cuando este artículo llegue a sus manos, Grecia habrá acabado de
votar, al igual que Francia. En ambos países muy posiblemente ganarán las
elecciones sendos grupos de centroizquierda. Pero mientras el centroizquierda
francés, con eje en el Partido Socialista y en los ecologistas, busca salvar el
euro y la Unión Europea, que es en realidad la unión de los capitales
financieros, y propone apenas algunas tibias medidas para paliar la protesta
popular y los peores efectos de la crisis del capitalismo sobre el pueblo
francés, el centroizquierda helénico propone en cambio medidas radicales
(auditoría de la deuda externa, para pagar sólo lo legítimo; nacionalización del
sistema bancario; moratoria inmediata del pago de la deuda), que esencialmente
están dirigidas contra el capital financiero internacional y el gran capital
europeo, y en particular el griego (como los armadores).
En Francia, el Partido Socialista, aprovechando un sistema electoral que
quita representación a las minorías, obtendrá casi seguramente la mayoría
absoluta en el Parlamento, en el cual los neofascistas del Frente Nacional,
absorbiendo votos del sarkozismo, entrarán tras 24 años de ausencia pero en
pequeño número, al igual que los militantes del Frente de Izquierda. Pero queda
el hecho de que la derecha, sumando todas sus fuerzas (los partidos gaullistas,
conservadores, de centroderecha y el Frente Nacional) sigue siendo mayoritaria y
el centroizquierda ganó sólo gracias a la división entre la derecha y la
ultraderecha fascistoide pero, una vez en el gobierno, se dividirá sobre la base
de las políticas energéticas y ambientalistas (entre los socialistas
productivistas, por un lado, y los verdes, por el otro) y sobre la base
de las políticas sociales y de la política exterior, que seguirá siendo
atlantista e imperialista (entre los socialistas que gobernarán y, en la
sociedad, los sindicatos, los partidarios del Frente de Izquierda y la extrema
izquierda).
Ahora bien, la derecha conservadora, como en los años 30 del siglo pasado, se
fusiona cada vez más con los fascistas, mientras la izquierda radical también
crece y no confía en François Hollande (el Frente de Izquierda pasó de 4 por
ciento a 11 por ciento en el primer turno de las elecciones presidenciales y
tiene mucho mayor peso en las luchas sindicales y en las ocupaciones de
fábricas). Un gobierno reformista y democrático muy tibio, en un país
conservador y sin grandes movimientos sociales, deberá enfrentar así la
radicalización y la polarización del país, estimulada sobre todo por el derrumbe
del euro y de la Unión Europea. El eje de ésta –la alianza entre Francia y
Alemania– es frágil. Esa fragilidad se comunicará al resto de los países e
Italia, España, Irlanda y Portugal se deslizan ya hacia un desenlace
griego.
En Francia han aparecido ya fábricas de 3 mil 500 obreros ocupadas por éstos
durante un mes y resurgieron las manifestaciones combativas. La crisis
movilizará a la vez a sectores obreros y populares y a sectores racistas,
fascistas. Puesto que la izquierda no tiene ya, como en el siglo pasado, un
modeloaparentemente socialista (la Unión Soviética) y la derecha carece de los puntos de apoyo que le daban Mussolini y el nazismo, el proceso será tortuoso y confuso. Pero en los momentos de crisis los elementos sociales tienden a decantarse por su peso clasista, de modo que entraremos en un proceso donde la crisis económica y la política se entrelazarán y alimentarán mutuamente y, por lo tanto, pueden esperarse convulsiones sociales y golpes de escena.
De ahí la importancia que adquiere un pequeño país como Grecia, de sólo 11
millones de habitantes y que representa apenas 2 por ciento del PIB europeo. La
deuda externa griega, de 450 mil millones de dólares, es tres veces superior a
la deuda argentina en 2001, y la desocupación llega a 22 por ciento, y supera 50
por ciento en el caso de los jóvenes. La moratoria y el no pago de esa deuda a
los usureros alemanes y franceses agravarían la crisis financiera europea.
Grecia está ya pagando al contado sus importaciones de alimentos y combustibles,
pues no los produce. Si su nuevo gobierno aplicase el programa de Syriza, que
muy posiblemente ganará las elecciones (le calculan un 30 por ciento de los
votos), la derecha internacional buscará un bloqueo inmediato y, casi
seguramente, un golpe militar.
Syriza es un frente, nacido de un Partido Comunista
del interiorque creó el frente Synaspismos, el cual se amplió posteriormente con trotskistas, maoístas y ex militantes del Pasok socialista. Agrupa la parte más numerosa y militante de la juventud obrera y popular del país pero no es políticamente homogéneo, aunque sí es democrático en su vida interna y carece de cuadros formados. La extrema derecha, por su parte, sigue influyendo en las fuerzas armadas y policiales y la derecha tiene lazos estrechos con el capital financiero internacional. Estados Unidos, además, amenaza a Grecia con la potencia de Turquía. La situación, pues, es complicada, y un desenlace positivo depende sólo de la fuerza y organización de los trabajadores. Éstos, que tienen una larga tradición combativa, ocuparon e hicieron funcionar diarios, hospitales, fábricas, talleres, como hace diez años en Argentina.
Es más que probable que Syriza absorba casi la mitad de los votantes del
sectario y estalinista Partido Comunista KKE, más una parte importante de los
votos del Pasok e incluso casi un tercio de los votos de protesta que habían ido
a los partidos nacionalistas de extrema derecha pero que ahora se alejan de
ellos. Podría así lograr mayoría en el Parlamento y gobernar, pero debería
enfrentarse a la tarea de organizar un poder popular que le permita aplicar su
programa.
Su deseo de permanecer en el euro le será negado por la Unión Europea y el
capital financiero. Quedará, por lo tanto, sólo un camino: nacionalizar,
planificar los recursos y la producción, cambiar las bases de la economía y de
la sociedad. Eso sería un ejemplo que el gran capital se esforzará por impedir y
que todos los demócratas del mundo, por el contrario, debemos sostener y hacer
posible.
Telescopio
El Buscón
Los problemas de Argentina: El diario Página 12 titula su
primera página
YPF en el menú. En efecto, después que Carlos Slim compró casi 9 por ciento de acciones de la petrolera, la presidenta Cristina Fernández conversó en Nueva York en particular con la Exxo, y el presidente de YPF hará una gira por Texas para ofrecer una participación en la empresa que hasta hace poco el gobierno presentaba como reestatizada pero que cada día aparece más claramente como un consorcio de grandes capitales extranjeros con el gobierno argentino. El mismo diario publica los elogios de la presidenta Fernández a la Monsanto, por un emprendimiento con semillas de maíz transgénico, y a la Barrick Golden, gran minera sumamente resistida por pobladores de las provincias andinas argentinas. Las dificultades económicas explican esas medidas impopulares. Clarín informa que mientras en el primer trimestre el crecimiento osciló entre 4 y 6 puntos, en abril fue de sólo 0.6 por ciento, Página 12 informa sobre la suspensión de mil 800 obreros de la Fiat por dificultades en Brasil y La Nación comunica que no se frena el retiro de dólares de depósitos en esa moneda. El gobierno declara que el crecimiento de la economía será menor al de años pasados y está negociando con China cómo cubrir en diversas cuotas su parte del 15 por ciento en la mejora de un ferrocarril al Pacífico, del costo de 2 500 millones de dólares, en el cual China invertirá 85 por ciento. La Nación publica una nota curiosa: si en Grecia ganase el frente de izquierda Syriza, el ministro de Relaciones Exteriores griego sería Kostas Isyalios, ciudadano argentino, nacido en Quilmes, provincia de Buenos Aires…
***
En el arco andino: En Perú, el diario Expreso se preocupa porque el
crecimiento del PBI en abril fue de sólo 4.3, en vez de 6 o más. República
informa por su parte sobre la liberación de los detenidos en Cajamarca
porque protestaban por el proyecto minero Conga y El Comercio revela
que se encontró en Lambayeque un mural de 4,500 años. El Comercio, de
Quito, destaca que está prohibido importar o llevar celulares a Ecuador porque
llegan a ser desechos peligrosos. Dice, además, que fueron clausuradas 14
universidades por falta de calidad académica. En Bolivia, El Diario y
La Razón, así como Los Tiempos, informan sobre el envío de mil
600 soldados y policías a la mina Colquiri, donde prosiguieron los
enfrentamientos entre mineros y cooperativistas con un saldo de 22 heridos.
El Diario y Cambio comunican además que el gobierno estatizó
una empresa textil con mil 500 trabajadores pues amenazaba cerrar.
***
Varias: O Estado de São Paulo nos dice que el candidato del
PT para S.Paulo, Haddad, hizo un acuerdo con el ex alcalde derechista Maluf pero
también incorporó como su vice a la socialista Luiza Erendina. El venezolano
Últimas Noticias agrega que el líder iraní Ahmadineyad conversará con
Chávez en Caracas esta semana en su viaje a Río de Janeiro.

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