El G-20: soluciones de fondo o la insignificancia
Activistas reclaman al G20 seguridad alimentaria.
Foto: AP / Alexandre Meneghini
Foto: AP / Alexandre Meneghini
MÉXICO D.F. (apro).- Presionados por la sociedad civil, los jefes de Estado
de los países desarrollados y emergentes que componen el Grupo de los 20 (G-20)
llegan a una nueva cumbre bajo la sombra de la irrelevancia ante los más
urgentes temas globales, aún más que cuando acudieron en 2011 a su cita en la
ciudad francesa de Cannes.
En Los Cabos, Baja California Sur, sede del encuentro de este 18 y 19 de
junio, los mandatarios abordarán una agenda con temas como las crisis
financiera, alimentaria y ambiental, el combate a la corrupción y el
fortalecimiento de la transparencia.
Pero representantes de organizaciones civiles anticipan pocas respuestas de
fondo a los asuntos más candentes.
La pregunta es “por qué no se han aplicado otras políticas”, pues existen
alternativas, las cuales “han incluido numerosos temas, como la eliminación de
paraísos fiscales, la reforma a la arquitectura internacional, el control rígido
a la especulación financiera, el fortalecimiento de mercados internos, impuestos
a transacciones financieras internacionales”, dijo a Apro el colombiano Enrique
Daza, delegado de la Alianza Social Continental (ASC).
El activista asiste a la Cumbre Alternativa de los Pueblos, que inició este
lunes y que concluyó este viernes 15, para desplazarse después a La Paz hasta el
día 19, en coincidencia con la clausura de la Cumbre en Los Cabos.
La postura más socorrida por las ONG, congregadas masivamente en la Cumbre
Alternativa, es la ilegitimidad del bloque, pues éste sólo representa al 1% de
la población mundial, aunque sus decisiones afectan al resto del planeta.
Además, rechazan la agenda oficial por, arguyen, defender únicamente los
intereses de las grandes corporaciones.
“Esperamos la revisión de los planes acordados en Cannes, porque son un
indicador de que estas reuniones sirven para algo. La credibilidad del G-20 está
en juego. Se siguen concentrando en el rescate del sistema financiero y no hay
la misma urgencia ante la crisis social”, señaló a Apro Carlos Zarco, director
de la oficina mexicana de la organización internacional Oxfam.
El G-20 reúne al Grupo de los Ocho países más industrializados, compuesto por
Alemania, Canadá, Estados Unidos, Francia, Gran Bretaña, Japón, Italia y Rusia.
Agrega además a potencias emergentes: Arabia Saudita, Argentina, Australia,
Brasil, China, Corea del Sur, India, Indonesia, México, Sudáfrica y Turquía, así
como a la Unión Europea.
En Los Cabos los dirigentes de esas naciones debatirán el 18 y 19 de junio
sobre temas como políticas contra la crisis financiera, seguridad alimentaria,
el crecimiento verde, la lucha contra el cambio climático, transparencia y
corrupción. Al encuentro han sido invitados países no miembros, como Colombia,
Chile, Perú y España.
En Cannes el bloque acordó planes de acción sobre asuntos financieros,
agrícolas y alimentarios, hasta ahora con pocas derivaciones concretas.
De hecho, la crisis económica que se incubó en Estados Unidos en 2008 y luego
se regó por el mundo, da visos de agravamiento, debido a la crisis de la deuda
soberana de Grecia y la insolvencia de la banca española, que han dado pie a que
la eurozona acudiera al rescate de ésta última con 100 mil millones de
euros.
Adicionalmente, la crisis alimentaria persiste, cebándose en las naciones más
pobres, altamente dependientes de las importaciones en este rubro.
Por el rumbo opuesto
Para la franco-estadunidense Susan George, una de las principales
investigadoras del Trasnational Institute, con sede en de Amsterdam, los
gobiernos han acordado lo contrario a las medidas que la coyuntura demanda. Por
ejemplo, no dividir a los bancos comerciales y de inversión.
“No se les puede tener bajo el mismo techo. El G-20 se ha negado a partirlos.
Siguen desregulados desde el inicio de la crisis. Por eso, debemos hablar con
los gobiernos, no con las instituciones financieras, diciendo que tienen que
actuar”, planteó George, en un enlace cibernético durante el seminario
“Alternativas al G-20”, organizado en el marco de la Cumbre de los Pueblos.
“Podemos nombrar y avergonzar a los bancos, diciendo el dinero que han
recibido del Banco Central Europeo y la Reserva Federal. Podemos hacer acciones,
atrayendo la atención de que no se salva Grecia o España, sino a los bancos.
Esos países están gobernados por los bancos, no por la gente”, enfatiza la
filósofa y doctora en Ciencias Políticas, cuyo más reciente libro Sus crisis,
nuestras soluciones¬ (2010) alude precisamente a la escisión de los bancos, un
impuesto internacional a los capitales especulativos y el combate a los paraísos
fiscales.
Para la séptima cumbre de la instancia, el gobierno mexicano, como presidente
temporal del G-20, definió cinco prioridades, entre las que figuran estabilidad
económica y reforma estructural para el crecimiento y el empleo, el
fortalecimiento de los sistemas financieros y logro de la inclusión financiera
para el crecimiento económico y mejorar la arquitectura financiera
internacional.
Además, propuso mitigar los efectos negativos sobre el nivel de precio y la
volatilidad de las materias primas y promover el desarrollo sustentable.
De hecho, Los Cabos atestiguará jornadas de intercambios intensos. Desde este
viernes y hasta el domingo sesionarán los viceministros de Finanzas, cuyo foco
será el tratamiento de la crisis, los desequilibrios fiscales y las reglas del
Consejo de Estabilidad Financiera, creado en la cumbre de 2009.
Además, los miembros del Business 20, la instancia que acoge a los
empresarios del grupo y en el cual están representadas las grandes
multinacionales, se reunirán el domingo 17 y el lunes 18, y los gobernantes
cerrarán los trabajos el lunes 18 y el martes 18.
“No hay un cambio fundamental. Hay que enfrentar el desempleo, la pobreza y
la redistribución de la riqueza. Le preguntamos al gobierno mexicano qué hará
para empujar al G-20 a abordar las causas de la crisis alimentaria. El G-20 no
ha hecho nada para cerrar este casino global”, denuncia a Apro el estadunidense
Jim Harkness, delegado del Instituto de Políticas Agrícolas y Comerciales.
Las ONG rechazan las políticas de recorte a presupuestos educativos y
sociales, la supresión de empleo y el desarrollo de una economía verde.
Oxfam y otras organizaciones proponen detener la volatilidad de los precios
de los alimentos, crear reservas estratégicas de alimentos, frenar y regular el
acaparamiento de tierras, eliminar los subsidios a los combustibles fósiles y
regular los paraísos fiscales.
“También hay una crisis moral, porque hemos premiado a los culpables y
castigado a los inocentes, y esto dura ya cinco años. Debemos frenar los
mercados de derivados, es la parte más peligrosa del sistema financiero. Estamos
en un movimiento global, en el cual necesitamos a los sindicatos, a los
campesinos, a las mujeres”, planteó George.
Para daza, el G-20 no va a abordar las soluciones urgentes que necesita el
planeta. “Por el contrarío, los gobiernos han declarado la austeridad, pero no
para los ricos, sino para los pobres. Y que el vehículo es saquear los dineros
públicos, que es una cosa perversa”, señaló.
De la calle a las salas de debate
La Cumbre de los Pueblos ha programado foros sobre temas como el género,
energía y alternativas al G-20, además de protestas callejeras tanto en la
Ciudad de México como en La Paz y, tentativamente, en Los Cabos, donde habrá un
fuerte dispositivo de seguridad alrededor de la Cumbre.
“La apuesta ha sido la movilización, fortaleciendo las redes con los temas
nacionales e internacionales. No queremos debates a puertas cerradas, sino de
cara a la sociedad. El G-20 no ha dado nunca resultados, por eso la gente toma
las calles”, declaró a Apro el canadiense Pierre Serinet, de la red Nuestro
Mundo no está en Venta.
Las organizaciones aglutinadas en la Coalición Mexicana Frente al G-20 y su
rama internacional han pedido un debate abierto y público con el bloque, a lo
cual el gobierno mexicano no ha respondido.
“Queremos que regresen a un sistema internacional de interlocución, abierto y
transparente”, dijo a Apro Rocío Mejía, integrante de esa alianza.
La presidencia mexicana creó un mecanismo de diálogo con las ONG, el cual
funcionará dentro del espacio oficial de la Cumbre. Pero muchos activistas se
han quejado de que la elección se ha hecho a dedo y no ha sido un proceso
democrático.
“A mí nadie me ha invitado”, aseguró Serinet.

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