Chile: La tortura letal
General Bachelet. Asesinato.
Foto: David Brunett
Foto: David Brunett
El general Alberto Arturo Bachelet Martínez –colaborador del expresidente
Salvador Allende y padre de la exmandataria Michelle Bachelet– murió a
consecuencia de las torturas físicas y psicológicas que le aplicaron sus
compañeros de armas. Esta conclusión de la justicia chilena echa por tierra la
versión oficial de que su muerte se debió exclusivamente a “un problema
cardiaco”. El caso se suma a otros en los que militares, dirigentes políticos y
personajes chilenos se dice que murieron por “causas naturales” cuando en
realidad fueron asesinados.
VALPARAÍSO, CHILE (Proceso).- El 11 de marzo de 1974 el general de la Fuerza
Aérea de Chile (Fach) Alberto Arturo Bachelet Martínez fue víctima de torturas
físicas y psicológicas mientras era interrogado en la cárcel pública de
Santiago. Estas torturas, unidas al hecho de que Bachelet padecía una enfermedad
cardiaca crónica, provocaron su muerte un día después.
A esta conclusión llegó el Servicio Médico Legal (SML) en su informe forense
de la causa 495-2010 Caso General Bachelet, fechado el pasado 5 de junio.
El informe –al que este corresponsal accedió– lleva la firma de la tanatóloga
Karime Hananías y fue solicitada por Mario Carroza, juez instructor de esta
causa judicial.
En el momento del golpe militar del 11 de septiembre de 1973, el general
Bachelet –padre de la expresidenta Michelle Bachelet– era director de la
estratégica Secretaría Nacional de Distribución, encargada de organizar el
reparto de alimentos y otros suministros básicos a la población en tiempos en
que la derecha y el sector empresarial aplicaban un severo boicot de estos
productos con el propósito de crear un clima de inestabilidad y caos que
afectara al gobierno de la Unidad Popular (1970-1973).
Según sostiene uno de los informes del Comité Church –creado por el Senado de
Estados Unidos que entre 1975 y 1976 investigó las operaciones de los organismos
de inteligencia de este país–, ese boicot contó con financiamiento de la
CIA.
En entrevista con Proceso, el abogado querellante, Eduardo Contreras, afirma
que el informe del SML “tiene el mérito de evidenciar la causa de la muerte del
general Bachelet y echa por tierra las mentiras de los mandos de la Fuerza Aérea
que se aferraron al problema cardiaco, que efectivamente sufría la víctima”,
para asegurar que esto produjo su deceso.
El abogado dice que además de este informe existe un conjunto de evidencias
integradas al expediente, lo que comprueba que la enfermedad cardiaca que sufría
el general “no fue la causa necesaria de su muerte”. Lo fueron, sostiene, “las
torturas físicas y psíquicas” que sufrió y por las cuales sus torturadores
“deberán ser procesados”.
Contreras, que en esta causa representa a la Agrupación de Familiares de
Ejecutados Políticos, afirma también que esta causa “confirma que los golpistas
del 73 no vacilaron en asesinar a sus propios camaradas de armas con tal de ser
fieles a las órdenes de Washington y de la derecha chilena”.
La versión oficial se basó en el protocolo de autopsia 557/74, en el que se
afirma que el general Bachelet murió de una “dilatación cardiaca aguda”. No
señala que ésta fue provocada por las condiciones de estrés a las que fue
sometido.
El pasado 20 de junio el ministro Carroza aludió a la existencia del informe
del SML. Con base en él, señaló que “los interrogatorios a los que fue sometido
el general Bachelet agravaron su situación coronaria y probablemente serían la
causa de su muerte”.
El caso Bachelet se abrió después de que el 26 de enero de 2011 la fiscal
judicial Beatriz Pedrals presentó 726 querellas por igual número de víctimas
cuyos casos no habían sido investigados por la justicia. Entre estas causas
estaba la de Bachelet.
“El último interrogatorio”
Bachelet sufrió su primera detención el día del golpe militar (11 de
septiembre de 1973). Duró sólo unas horas. El 14 de septiembre de ese año fue
nuevamente apresado. Se le acusó de conspirar con grupos izquierdistas para
asesinar a miembros del alto mando de la Fach y de apropiación ilícita de
dinero.
Fue trasladado a la Academia de Guerra Aérea (AGA) donde lo sometieron a
brutales torturas. El 22 de septiembre fue internado en el hospital de la Fach
“debido a un cuadro cardiaco isquémico agudo que sufre durante dicho evento,
siendo trasladado a su hogar en octubre de 1973 bajo arresto domiciliario y en
malas condiciones de salud. Durante este periodo fue víctima de tortura y
vejámenes”, apunta el informe de la doctora Hananías en la sección
“antecedentes”.
El 16 de octubre de 1973 Bachelet envió a su hijo Alberto y a sus nietos que
residían en Australia una carta en la que describió los abusos de que fue
objeto. “Estuve 26 días arrestado e incomunicado. Fui sometido a torturas
durante 30 horas (ablandamiento) y finalmente enviado al hospital Fach”,
escribió. Luego anotó que estuvo en “la antesala del infarto” y que “en un
momento me anduvieron reventando moralmente”.
Añadió: “Nunca supe odiar a nadie. Siempre he pensado que el ser humano es lo
más maravilloso de esta creación y debe ser respetado como tal, pero me encontré
con camaradas de la Fach a los que he conocido por 20 años; alumnos míos, que me
trataron como un delincuente o como a un perro”.
Además de Alberto, Bachelet y su esposa Ángela Jeria tuvieron otros dos
hijos, entre ellos la expresidenta.
Según se sostiene en el libro Bachelet: la historia no oficial, de los
periodistas Andrea Insunza y Javier Ortega, en esos días de libertad Bachelet le
comentó a su hija Michelle que el gobierno del general Juan Velasco Alvarado le
ofreció acogida en Perú. Le preguntó si ella los acompañaría en caso de que él y
su esposa decidieran viajar.
“–No, papá, yo me quedo… Tengo cosas que hacer acá –le dijo Michelle.
“–Entonces, no se habla más del tema. Nos quedamos porque no te voy a dejar
sola –le replicó su padre.”
Por entonces Michelle estudiaba medicina en la Universidad de Chile y formaba
parte de un intento por rearticular una dirección interna del Partido
Socialista, que estaba siendo azotado fuertemente por la represión de la
dictadura.
El general fue detenido nuevamente el 18 de diciembre de 1973, trasladado a
la cárcel pública y sometido a un consejo de guerra. Fue acusado de “traición a
la patria” en un proceso dirigido contra quienes colaboraron con el gobierno de
Salvador Allende y se negaron a participar en el golpe militar.
Según la declaración judicial del entonces médico de la Fach Álvaro Yáñez
–contendida en las fojas 162 y 163 del expediente–, éste compartió celda con
Bachelet, quien el 11 de marzo de 1974 –fecha de su muerte– le contó que el día
anterior fue torturado en la AGA. Ello ocurrió durante una intensa sesión de
interrogatorios en los que el general fue obligado a escuchar cómo torturaban a
una mujer, la cual debía declarar en su contra. Ese hecho lo afectó mucho.
También se le obligó a permanecer de pie durante horas sin poder moverse.
El informe de la tanatóloga Hananías establece “una directa relación entre la
muerte del general Bachelet y su último interrogatorio, manteniéndose como causa
de muerte una descompensación de su patología cardiaca (una dilatación cardiaca
aguda, según diagnóstico de la época), secundaria a un estado de estrés físico y
mental previo”.
El informe también señala que es “un agravante consciente” el hecho de que
los responsables de las torturas –funcionarios de la misma institución a la que
pertenecía Bachelet– supieran el verdadero estado de salud del detenido.
Además “se establece una directa relación entre la condición de empeoramiento
del estado basal de salud del general Bachelet y el periodo completo de
detención, evidenciándose incluso un evento agudo durante el primer periodo, que
motivó su ingreso al hospital el 22 de septiembre de 1973”.
Carroza aseguró el 20 de junio que el informe del SML “es concluyente” pero a
pesar de ello pedirá otro, a fin de descartar dudas respecto de la existencia
del homicidio. En conversación con medios de comunicación reunidos en su
despacho, en el centro de Santiago, aseguró que los responsables de estas
torturas están plenamente identificados y que en los próximos días dictaría los
procesamientos correspondientes.
Es muy probable que entre los procesados figuren los coroneles en retiro de
la Fach Ramón Cáceres y Edgard Ceballos Jones, quienes fueron denunciados por
otros prisioneros como autores de las torturas que provocaron la muerte de
Bachelet.
El general era amigo de Gustavo Leigh, comandante en jefe de la Fach y uno de
los cuatro miembros de la Junta Militar. El capitán retirado Patricio Carbacho
escribió el texto Recuerdo de treinta años –publicado en el blog Las historias
que podemos contar– en el que narra:
“Muchos recuerdan que cada vez que Leigh hubo de salir en comisión de
servicio al extranjero, fue su gran amigo ‘Beto’ (Bachelet) quien quedó en
Santiago como su apoderado general para administrar sus asuntos financieros en
Chile. También fue Alberto Bachelet quien le presentó a Alicia Yates, quien fue
la primera esposa de Gustavo Leigh.”
Sin embargo Leigh no hizo nada para salvarlo de la muerte. Y muy
probablemente fue cómplice.
Al enterarse de las conclusiones del SML, la viuda del general, Ángela Jeria
manifestó: “Con mi hija (Michelle Bachelet) siempre hemos estado convencidas de
que eso sucedió y vimos cuánto sufrió él después de haber estado detenido en la
Academia, después de haberlo llevado al hospital producto de las torturas”.
También expresó que este informe llega en un momento en que “mucha gente
trata de cuestionar y tapar todo lo que sucedió en 17 años de dictadura”. Esto
lo dijo en alusión a los recientes homenajes que sectores de derecha y
exmilitares realizaron en honor de Augusto Pinochet y del exagente de la
Dirección Nacional de Inteligencia (Dina), Miguel Krassnoff.
Tanto Ángela Jeria como su hija Michelle prestaron declaración en esta
causa.
Muertes disfrazadas
La muerte de Bachelet se suma a otros casos de altos militares, dirigentes
políticos y personajes chilenos que murieron debido a supuestas causas
naturales. Pero investigaciones judiciales han descubierto que fueron
asesinados.
En mayo de 2011 el SML confirmó que José Tohá, ministro de Defensa y de
Interior durante el gobierno de Allende, murió estrangulado en el Hospital
Militar de Santiago, y no por suicidio como afirmó un informe oficial. Al
fallecer, el 15 de marzo de 1974 Tohá estaba en estado de caquexia extrema. Fue
severamente torturado en el campo de concentración de Isla Dawson –en el extremo
sur de Chile– y en el propio Hospital Militar.
En diciembre de 2009, el ministro en visita, Alejandro Madrid, determinó que
el exmandatario Eduardo Frei Montalva –quien gobernó de 1964 a 1970 y murió el
22 de enero de 1982– fue asesinado mediante la inoculación de talio y gas
mostaza. Por ese crimen el juez procesó al médico militar Patricio Silva Garín y
a otras cinco personas.
Frei murió en las fechas en que aglutinaba un amplio frente de fuerzas
políticas y sociales que buscaba terminar con la dictadura de Pinochet. Un mes
después de la muerte de Frei fue asesinado su compañero en esta tarea: el líder
sindical Tucapel Jiménez, cuya muerte se intentó disfrazar como resultado de un
robo con violencia.
Silva Garín también está relacionado con la muerte del general Augusto Lutz,
ocurrida en el Hospital Militar de Santiago el 28 de nobiembre de 1974 a causa
de una septicemia. Lutz fue trasladado a ese hospital debido a molestias que
sufrió tras acudir a un coctel en Punta Arenas. En el nosocomio fue atendido por
un equipo médico a cargo de Silva Garín.
Lutz era jefe del Servicio de Inteligencia Militar del Ejército. El 28 de
septiembre de 1973 –dos semanas después del golpe– fue nombrado secretario de la
Junta Militar, cargo que dejó debido a sus diferencias con Pinochet y con su
mano derecha, el coronel y jefe de la Dina Manuel Contreras. En julio de 1974
fue nombrado jefe de la V División del Ejército con sede en la austral Punta
Arenas.
En una reunión del cuerpo de generales de su institución en noviembre de
1974, Lutz cuestionó –junto con el general Óscar Bonilla– el papel que jugaba la
Dina, la personalización del régimen en la figura de Pinochet y el intento de
éste de eternizarse en sus funciones. Pinochet molesto le gritó, golpeando la
mesa: “¡La Dina soy yo!” La réplica de Lutz fue su condena: “¡Hijo de
puta!”.
Lutz murió el 28 de noviembre de 1974. Bonilla, el 3 de marzo de 1975 en un
sospechoso accidente aéreo.
Mario Carroza también investiga las muertes del expresidente Salvador Allende
y del Premio Nobel de Literatura Pablo Neruda, cuyas causas aún no están
aclaradas.

No hay comentarios:
Publicar un comentario