El pago a representantes de casillas es gasto electoral: Pablo Gómez
Con las tarjetas, el tricolor le quiere
tomar el peloal IFE
El consejero del Instituto Federal Electoral Alfredo Figueroa conversa con el senador Pablo Gómez, quien acusa al organismo de actuar de forma omisaFoto Francisco Olvera
Georgina Saldierna y Andrea Becerril
Periódico La Jornada
Sábado 21 de julio de 2012, p. 8
Sábado 21 de julio de 2012, p. 8
El Instituto Federal Electoral (IFE) está actuando de forma omisa al no acelerar la investigación sobre el uso de las tarjetas Monex para triangular recursos a la campaña presidencial de Enrique Peña Nieto que llevó a cabo el PRI, advirtieron los representantes perredistas ante ese organismo Camerino Márquez y Pablo Gómez.
El primero recalcó que el presidente del IFE, Leonardo Valdés, parece que en vez de trabajar en pro de la transparencia y despejar cualquier duda sobre el proceso electoral presidencial, quisiera tapar el sol con un dedo.
Márquez, quien es el representante del PRD ante el instituto, consideró que debe ser el Consejo General del IFE, como órgano colegiado, el que determine si se desahogan de manera rápida las quejas presentadas por irregularidades en los comicios presidenciales, y no la opinión de un solo consejero, así sea su presidente.
Por separado, el senador perredista Pablo Gómez, representante legislativo ante el IFE, hizo notar que Jesús Murillo Karam, responsable de la defensa jurídica de Peña Nieto, reconoció que el PRI actuó de forma ilegal al triangular recursos y pagar por medio de tarjetas de Monex a sus representantes en las casillas el día de la elección y contabilizarlo como gastos ordinarios, cuando en realidad son gastos de campaña.
Con ello
le quieren tomar el pelo al IFE, dijo, toda vez que las recompensas que se dan a los representantes generales y de casillas son gasto electoral, sujeto al tope de campaña.
Los priístas
están reconociendo, aun sin quererlo, insistió, que se excedieron en los 360 millones de pesos del tope, ya que tan sólo el día de la elección distribuyeron 66 millones”.
El senador Gómez expuso que el PRI violó la legislación electoral, ya que los partidos no están autorizados a repartir tarjetas de débito a sus colaboradores sin la firma y todos los datos de la persona que recibe el dinero.
No se puede justificar la compra de tarjetas prepagadas, que en realidad son de débito, insistió. Hizo notar que esta ocasión, el PRI no acudió al efectivo, como ocurrió en 2000, con el Pemexgate, sino que lo hizo a través de tarjetas para eludir la fiscalización de las autoridades electorales.
Lo grave, dijo, es que
el IFE sigue callado. Gómez Álvarez sostuvo que el tema no está sólo en la Comisión de Fiscalización, sino también en la Comisión de Quejas, que es la que debe resolver el asunto rápidamente.
En entrevista aparte, Márquez expuso que no comparte la opinión del presidente del IFE, quien el jueves pasado sostuvo que el instituto tiene hasta enero para resolver las quejas presentadas por financiamiento paralelo a la campaña presidencial del PRI y el rebase del tope de gastos. Esto es cuatro meses después de que el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF) haya calificado los comicios para elegir el jefe del Ejecutivo federal.
Recordó que el Código Federal de Instituciones y Procedimientos Electorales (Cofipe) prevé un sistema extraordinario de investigación para cuestiones financieras y un procedimiento especial, pero en el IFE se han negado y han insistido en desahogar las denuncias por medio de un mecanismos ordinario.
Resaltó que la Unidad Fiscalizadora del órgano electoral puede solicitar y obtener de la Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV) información sobre el grupo financiero Monex en una plazo máximo de tres semanas. Algunas de las quejas presentadas por los partidos ya tienen 90 días, de manera que ha pasado tiempo suficiente para que concluyan las investigaciones, subrayó.
Por otra parte, el representante del PRD ante el IFE destacó que el próximo lunes o martes podría estar incorporando al juicio de inconformidad interpuesto ante el TEPJF, pruebas adicionales de irregularidades en el proceso electoral presidencial, entre ellas las que muestran ligas entre Gabino Fraga Mouret y su hijo Gabino Fraga Peña con Monex.
Dinero
IFE y TEPJF
vendidos
En ruta de validar la elección
El proceso es una mascarada
Enrique Galván Ochoa
Los partidos del Movimiento Progresista presentaron un recurso de inconformidad que tiene como fin invalidar la elección presidencial del 1º de julio por las irregularidades cometidas por el PRI. ¿Cuál podría ser el fallo del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF)? Cuando mucho sancionará al PRI, piensa 51 por ciento de nuestros encuestados esta semana. No invalidará la elección, dijo 34 por ciento. Invalidará y habrá nueva elección, cree 12 por ciento.
Metodología
Enviamos un cuestionario a 3 mil personas cuyos buzones electrónicos tomamos al azar entre los miembros de El Foro México. Contestaron 2 mil 241. En seguida reproducimos fragmentos de algunas opiniones que expresaron.
Opiniones
El IFE y el TEPJF nos cuestan mucho dinero y han demostrado su total ineficacia. Es necesario que desaparezcan y se forme un consejo electoral ciudadano en su lugar.
José Gabriel Ávila Rivera / PueblaMafiosamente lo adelantaron:
Lo que no se ganó en las urnas, no se ganará en la mesa, porque todo el aparato de
justiciade este país está conformado –excepciones habrá– por corruptos. No soñemos, el golpe de Estado suave ya está dado y seremos gobernados por la junta de la ignorancia y la telecracia.
Javier Contreras Díaz / Zacatecas
Jugamos un juego donde el árbitro se vendió. Dice Valdés Zurita que la compra de votos no altera el resultado de la elección. Quiere decir que se puede violar la ley, siempre y cuando el que la violente sea el ganador.
Gilberto de la Huerta Nochebuena / DF
Espero que el tribunal electoral asuma su responsabilidad para invalidar la elección presidencial por ser un verdadero cochinero al usar dinero para la compra de votos y de procedencia dudosa.
Mario Gijón Barragán / DF
El IFE y el tribunal electoral seguirán la mascarada orquestada por el PRI. Se han
preparadopara cumplir con la
legalidady han mostrado su desdén por la justicia, por la verdad y por el compromiso con la nación, que somos nosotros los mexicanos.
Raúl Rodríguez Martínez / DF
En una verdadera democracia lo más justo sería invalidar la elección. La imposición de la imagen de EPN por Televisa desde 2005, los miles de millones que metieron a la campaña, la compra de votos abusando de la pobreza y la ignorancia de la gente; esas serían razones suficientes para invalidarla; pero las autoridades que van a calificar las elecciones (ya lo hizo el IFE) fueron impuestas por los gobiernos del PAN y el PRI. ¿Qué podemos esperar?
Magdalena Sánchez González / DF
El tribunal electoral no invalidará la elección, sencillamente porque es un instrumento del uno por ciento (oligarquía) que tiene esclavizado al país.
Carlos Lozada Castillo / DF
IFE y TEPJF son la misma gata, nada más que revolcada, pero eso sí, ganan como verdaderos sultanes de oriente. Ojalá que se les pudra hasta la conciencia, si es que tienen.
Vicente Martínez Gallo / Oaxaca
Es triste ver que en México quienes aplican la justicia siempre perjudican a los que menos tienen; esas autoridades son una farsa e indignos representantes de un poder que se esperaría fuera de gente honesta, pero se corrompe por el brillo del dinero.
Antonio Ortega Monjarás / DF
Nada vale ser honrado / si la patria me es infiel, / yo soy un inadaptado / pero el Trife es un burdel.
Jose Luis Morales / Ciudad Victoria
Lo malo es el circo que han hecho los mandatarios de los países que quieren tener parte en Pemex y la CFE; eso es lo que interesa a los extranjeros. Ya basta de privatizar, hay que nacionalizar, hay que ser nacionalistas y acabar con los parásitos que nuestro país mantiene y obligar a que las grandes empresas paguen sus impuestos a Hacienda y no al Teletón.
Luis Alejandro de la Cruz / Oaxaca
El TEPJF validará el triunfo del PRI; de eso no cabe la menor duda. Algunos ya se están organizando, basta ver el pacto de movilización nacional contra Peña Nieto, surgido el pasado fin de semana en Atenco.
Daniel Montaño Pastrana / Pachuca
Estemos preparados para los impuestos en alimentos y medicinas. Eso va a ser su reforma económica, seguir depredando a los votantes; cuando esto suceda, como siempre van a empezar a quejarse. Pero este es nuestro México que el pueblo no se decide a cambiar.
Isaías de la Rosa / Toluca
¿México es un país de leyes o de bueyes?
Óscar Pacheco Rodríguez / DF
Twitter: @galvanochoa
Facebook: @galvanochoa
Fervor poético, intransigencia moral y moderación política
Gustavo Gordillo
Las diversas impugnaciones que se han hecho desde el PRD y el PAN deben ser plenamente desahogadas con rigor jurídico y sensibilidad política. Para sectores de la sociedad existe el convencimiento de que las elecciones presidenciales no fueron equitativas por el uso de prácticas ilegales en el manejo de recursos públicos, en el uso mediático y en el manejo clientelar de la pobreza.
Primer dilema: el presunto ganador. Un sector del PRI trató de conseguir mayorías artificiales a través de reformas legislativas. Ese camino se probó imposible. Por tanto, organizó su campaña a través del manejo de expectativas para establecer en el ánimo de los ciudadanos la idea de un triunfo anticipado. Esta estrategia hizo agua con el surgimiento del movimiento #YoSoy132, que rompió la percepción del triunfo inevitable del PRI. Su dilema es si mantiene el propósito de un gobierno de carro completo o comienza a ajustar su estrategia bajo el principio más realista de gobernar en la pluralidad.
Segundo dilema: las izquierdas partidistas. La unidad de los dos aspirantes a la candidatura presidencial de las izquierdas rompió una lógica suicida que hubiera llevado a su derrota. La buena campaña de AMLO redujo drásticamente los negativos que cargaba producto de campañas sucias y errores cometidos en 2006. Pero su candidatura se volvió competitiva gracias a la emergencia del movimiento #YoSoy132. Hoy siendo la segunda fuerza electoral y parlamentaria las izquierdas partidistas se enfrentan a un dilema: o partido parlamentario de oposición o movimiento de insurgencia cívica. Ambas opciones han cohabitado en el pasado con enormes costos y expresan sensibilidades que ya no coexisten orgánicamente.
Tercer dilema: el movimiento #YoSoy132. El #YoSoy132 enfrenta un doble dilema. Por una parte cómo garantizar la unidad de la movilización que supone que universidades privadas y públicas del DF y del resto del país avancen de manera conjunta, hacia formas más transparentes de representación política y estudiantil. Es decir, como transitar de la movilización a la organización. Íntimamente ligado a lo anterior, cómo consensar ese tránsito, estableciendo formas de deliberación política que garanticen participación de las bases sociales y consolidación de una dirigencia colectiva. La clave está en la autonomía del movimiento frente al gobierno, los partidos y otras organizaciones sociales. No es autarquía, sino autonomía porque garantiza agrupar lo diverso desde la autogestión local. El otro camino que han seguido muchas movilizaciones termina en la dinámica de acumulación de agravios reales y dolorosos, pero que expresada por minorías intensas, gana en rigidez discursiva lo que pierde en convocatoria.
Los poderes facticos también tienen un dilema. Pueden seguir por el camino de acumular prebendas y recursos confiando que la fragmentación social, el control represivo y la manipulación mediática eviten movilizaciones sociales que los pongan en riesgo, o rectifican hacia la reducción de privilegios y moderación de la opulencia.
Bien resueltos estos dilemas se pueden encauzar hacia la prefiguración de un gran compromiso histórico entre todas las fuerzas relevantes del país.
Se trata de confiar no en los buenos instintos de los actores sino en una mezcla de iniciativas ciudadanas, responsabilidades políticas y sentido de preservación de las elites. Para ello se necesita, como lo dijera Regis Debray hablando de las movilizaciones de 2011: fervor poético, intransigencia moral y moderación política.

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